Chen Zhi, fundador del grupo Prince Holding, fue arrestado el 6 de enero de 2026 en Camboya y posteriormente extraditado a China, luego de que las autoridades camboyanas le revocaran la nacionalidad.

Con apenas 27 años, está acusado de liderar una de las redes de ciberestafas con criptomonedas más grandes de los últimos años, basada principalmente en el uso de bitcoin.

Según las investigaciones, la organización de Zhi operaba mediante la técnica conocida como pig butchering, un método de fraude digital que consiste en ganarse la confianza de las víctimas durante semanas o meses para luego despojarlas de todos sus fondos.

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Para ejecutar estas estafas, la red obligaba a trabajadores a manipular psicológicamente a personas en distintos países del mundo.

Un automovilista pasa frente a una sucursal del Prince Bank en Phnom Penh el 8 de enero de 2026. El banco camboyano fundado por el supuesto jefe de estafa Chen Zhi, quien fue procesado por Estados Unidos y extraditado a China, recibió la orden de liquidación el 8 de enero, según informó el banco central de Camboya. (Foto de AFP) Foto: AFP

El Gobierno de Camboya informó que el arresto se produjo en el marco de una colaboración internacional entre autoridades camboyanas, chinas y occidentales, lo que refleja un esfuerzo coordinado para desmantelar redes criminales transnacionales dedicadas al fraude digital y al lavado de activos.

En Estados Unidos, las autoridades señalaron que han incautado 127.271 bitcoins, valorados en aproximadamente 11.600 millones de dólares, en lo que constituye la mayor confiscación en la historia del Departamento de Justicia.

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De acuerdo con los oficiales, estos fondos estarían vinculados directamente a las operaciones masivas de estafa orquestadas por la red de Chen Zhi.

Además, Estados Unidos y el Reino Unido impusieron sanciones económicas contra Prince Holding, lo que derivó en la congelación de activos inmobiliarios tanto en Europa como en Asia. Las investigaciones indican que la organización gestionaba decenas de empresas fachada en sectores como el inmobiliario y los servicios financieros, con presencia en más de 30 países.

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Las autoridades también han identificado que parte de las operaciones se concentraban en zonas del sudeste asiático, especialmente en áreas fronterizas de Camboya, Tailandia y Birmania, regiones que en los últimos años se han convertido en epicentros de estafas en línea.

De acuerdo con la plataforma especializada Chainalysis, los saldos de criptomonedas vinculados a actividades criminales superan los 75.000 millones de dólares, con un incremento del 300 % desde 2020.

El bitcoin es uno de los activos preferidos por estas redes debido a su anonimato y facilidad de transferencia, características que han sido explotadas por estafadores como Chen Zhi para ocultar el origen del dinero y evadir a las autoridades. (I)