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Un “paraíso” con 860 animales clama por ayuda: una pareja los cuida y dice que muchos conocieron “el peor lado del ser humano”

Gabriela Bezeric y su marido atienden El Paraíso de los Animales. "Acá no hay empleados y la gente que viene a ayudar es muy poca", manifestó Bezeric a Infobae.

En El Paraíso de los Animales conviven gatos, perros, toros, vacas, caballos, carpinchos, chivos, pavos reales y gallinas, entre otros. Foto: Pexels/Mustafa ezz

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Un paraíso para los animales está en tierras de Argentina, gracias al trabajo decidido de una pareja que lleva más de 30 años pendiente del rescate y cuidado de animalitos que dejan abandonados o son explotados.

Esos ángeles de los animalitos son Gabriela Bezeric y su marido Armando Scoppa. El lugar tuvo otra fundadora, una hermana de Gabriela, Noemí Bezeric. Comenzaron llevando perritos para atenderlos en casa. Hoy tienen más de 800 ejemplares a las que alimentar, proteger y querer.

Este santuario lleva por nombre lo que se plantearon su fundadores: El Paraíso de los Animales y, como señalan en su sitio web, acogen a “860 habitantes no humanos de múltiples especies”.

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Allí, en un predio de dos hectáreas, conviven toros, vacas, caballos, carpinchos, perros, gatos, chivos, pavos reales y gallinas, entre otros, destacan en Infobae.

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Paz y libertad para los animales

Esta obra de amor comenzó formalmente como paraíso de los animales en 1994, aunque ya venían dando abrigo, en sus viviendas, a animalitos enfermos o dejados en la calle.

Las Bezeric se llevaban los perritos que veían para que no los agarraran los trabajadores de las perreras municipales. Evitaban que “los subieran a sus camiones como si fueran menos que una bolsa de basura y luego los mataran”.

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Hace tres décadas, exponen en su site, “decidieron apostar fuerte por esta causa, adquiriendo una hectárea y media de terreno en la amplitud y tranquilidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires”.

El santuario ha podido mantenerse en pie por el amor de Gabriela Bezeric y Armando Scoppa y por los aportes de “padrinos”.

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“Gracias a los padrinos y madrinas se ha ofrecido una segunda oportunidad a más animales que ya han conocido el peor lado del ser humano”, aseguran desde El Paraíso, publicó Infobae.

Gabriela, de 75 años, lamenta la “maldad humana”. También que haya pocos espacios para este tipo de obras.

Aquí los animales conviven en armonía y libres de explotación.

El Paraíso de los Animales

“Acá hay muchos animales de granja y como la gente se los sigue comiendo, no los apadrinan porque no dejan de verlos como cosas”, dijo a Infobae.

Para garantizar los cuidados a tantos animalitos tienen seis voluntarios.

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Ayuda para El Paraíso de los Animales

“Somos dos personas solas. Yo atiendo a los animales más pequeños y Armando a los más grandes, como los caballos y las vacas, por los fardos de comida”, señala Gabriela, quien tiene “un brazo roto”. Aunque se operó, no quedó bien.

Dijo a Infobae: “Acá no hay empleados y la gente que viene a ayudar es muy poca”. “No se consigue gente para trabajar”.

Bezeric aseguró que antes de que canten los gallos ya ella está en pie de lucha. Ella y su pareja desayunan de prisa para dar de comer a los animales.

Se necesita ayuda para este santuario. Gabriela Bezeric expuso que “el costo de alimentación por mes es de 2 millones y pico de pesos (más de 2.380 dólares), aparte de los gastos veterinarios, etcétera...”.

Espera que el empresariado argentino mire con buenos ojos El paraíso de los Animales, que contó hace tiempo con donaciones importantes.

Bezeric desea fortalecer la capacidad del hospital veterinario. Su idea, contó a Infobae, es que ese centro beneficie a los vecinos de la localidad y alrededores.

“Sobrevivimos con mínimas donaciones”, explica la mujer al frente del primer santuario interespecies de Argentina.

El Paraíso de los Animales tiene sus reglas, entre ellas está que “el lugar no recibe visitas del público y tampoco da en adopción a sus residentes”.

Además, al morir, los animalitos “son enterrados en el predio”.

“Cuando yo me muera alguien tiene que seguir con esto”, afirma Gabriela, quien a Infobae enfatizó varias veces: “A mí lo único que me importa es la vida de los animales”. (I)

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