Desde la noche del jueves, el continente americano lamenta el trágico suceso que acabó con la vida de 55 —cifra oficial hasta la tarde de este viernes— migrantes que iban en un camión que se accidentó en el estado de Chiapas, sur de México. En total, iban alrededor de 160 migrantes hacinados en el vehículo.

Entre los heridos que provocó estaban dos ecuatorianos, según la Cancillería de Ecuador, que añadió que el pronóstico de su estado era reservado. Uno tiene 25 años y el otro 40.

El accidente ocurrió la tarde del jueves en una carretera de Chiapas, principal punto de acceso de indocumentados a México, cuando el conductor perdió el control del vehículo presuntamente por exceso de velocidad.

El chofer se dio a la fuga, dijo la Guardia Nacional, indicando que el camión pertenece a una empresa domiciliada en México.

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La Fiscalía abrió una investigación por homicidio, en tanto que autoridades gubernamentales negaron que el tráiler hubiera pasado previamente por un retén oficial.

Cubiertos con sábanas blancas, los cadáveres fueron acomodados en hilera sobre la vía, en medio de una intensa movilización de paramédicos, autoridades y vecinos del lugar, como Sabina López.

“¡No te duermas! ¡No cierres los ojos! ¡Acuérdate de lo que le prometiste a tu mamá! ¡Aguanta!”, cuenta Sabina que suplicaba un migrante a su compañero tras el siniestro.

Seis de las muertes ocurrieron en hospitales de Chiapas. “Hay personas muy graves; podría elevarse” la cifra de fallecidos, declaró a la AFP el secretario regional de Protección Civil, Luis Manuel García.

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que “estas desgracias tienen que servir para que se tome conciencia y se atienda el problema de fondo”.

“El problema migratorio no se resuelve con medias coercitivas, sino que tienen que darse oportunidades de trabajo, de bienestar. La gente no sale de sus pueblos por gusto, lo hace por necesidad”, señaló en su conferencia diaria. No obstante, México también ha tomado mayores acciones para controlar la migración, en parte por petición de Estados Unidos en los últimos años.

Para Lorena Mena, de la organización Continente Móvil, especializada en la investigación y análisis de fenómenos migratorios, no es que antes los migrantes no usaran estos medios para transportarse, sino que lo sucedido es una muestra de la magnitud en que se está dando este año; y esto tiene que ver no solo con las redes de coyotaje que están moviendo miles de dólares con la desesperación de la gente, sino también con una política migratoria en la región México-EE. UU. que está obligando a las personas a optar por el tránsito clandestino.

“Las caravanas migrantes, que son una forma de transitar visiblemente por México y evitar ser víctimas de traficantes o del crimen organizado, como ha ocurrido viajando en el tren La Bestia o en grupos pequeñitos, han sido perseguidas y maltratadas por las autoridades de migración para que no prosigan su camino. Aparte, en los últimos meses, pusieron una norma inconstitucional de exigir documentos a las personas que viajan en buses para constatar su estatus migratorio, y las mismas cooperativas de buses interestatales (aquí en México no hay provincias, se llaman estados) han emitido anuncios de que no te venden boletos o te dejan subir sin mostrar tus papeles, violando el derecho al libre tránsito, porque en México ser migrante sin papeles no es ‘ilegal’, es solo una falta administrativa. Al final, la gente está optando por viajar así y se han dado diversas detenciones de tráileres o camiones pequeños llevando migrantes. Esta desgracia solo confirma que las redes de tráfico de personas ganaron mucho más terreno y que la gente no cesa de emigrar con todo y los riesgos que están asumiendo ante la imposibilidad de hacerlo por vías regulares”, dice Mena.

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Comenta también que cuando los migrantes entran por Chiapas, la mayoría, las redes de tráfico hacen la conexión para ofrecerles transporte por México hasta llegar a la frontera con Estados Unidos, pues ya tienen acuerdos con transportistas, a los cuales solo se los puede identificar cuando se observa exceso de carga en los vehículos.

Desde septiembre el Instituto Nacional de Migración de México ha estado detectando tráileres, camiones de mudanza, etc., llevando a centroamericanos, asiáticos, ecuatorianos también, desde Chiapas a diversos puntos, incluso hasta Tijuana, en el estado de Baja California, fronterizo con Estados Unidos.

William Murillo, exministro de la Secretaría Nacional del Migrante de Ecuador y director de 1800Migrante.com, organización que brinda ayuda legal a migrantes en EE. UU., comenta que llevar de un punto a otro de México a migrantes es un gran negocio, puesto que, por ejemplo, en el caso del camión accidentado iban más de 150 personas, y si cada persona paga $ 1.000 son más de $ 150.000 en total.

“El viaje (buscando llegar a Estados Unidos de manera indocumentada) es una lotería: puede ser que llegues, puede ser que no, que te mueras, que te ahogues, que te secuestren, que te violen, que te deporten... A pesar de que todas esas advertencias existen desde hace mucho tiempo, los latinoamericanos, incluyendo los ecuatorianos, siguen saliendo (de sus países) por millares”, afirma Murillo, para quien el reciente accidente es otra gran tragedia, pero no se debe olvidar que a diario hay fallecidos, accidentes y otras situaciones en las que los migrantes sufren mucho.

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Murillo añade que un viaje así, con gran cantidad de personas, es algo organizado por coyoteros que mueven a grandes grupos para que les represente un buena cantidad de dinero, sin importar los riesgos que sufren estas personas.

Y comenta que, pese a lo sucedido con los ecuatorianos en esta ocasión, los números de compatriotas que buscan llegar a EE. UU. han bajado, puesto que en agosto 17.000 ecuatorianos habían sido detenidos, expulsados y deportados desde Estados Unidos, pero ahora la cifra no supera los 900. Pero que igual siguen llegando y las acciones del Estado para esta migración irregular desde el país no están funcionando. (I)