Desde que el cometa interestelar 3I/ATLAS fue descubierto en julio, los astrónomos lo han seguideo atentamente. Su brillo creciente mientras se acercaba al Sol impulsó el interés científico, mientras que en redes sociales proliferaron teorías que lo describían como una posible nave alienígena.
Sin embargo, la NASA descartó esta posibilidad y tras meses de estudio comunicó otros hallazgos clave sobre el objeto espacial.
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“Queremos encontrar signos de vida en el universo”, dijo Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA. “Pero 3I/ATLAS es un cometa”.
Descubierto el 1 de julio por el telescopio ATLAS en Chile, el objeto ofrece una oportunidad única para estudiar material formado alrededor de otra estrella. Los primeros análisis indican que proviene de un sistema planetario probablemente más antiguo que el nuestro.
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1. “Este objeto es un cometa”
Dos semanas después del descubrimiento, un grupo de investigadores sugirió que algunas características del objeto podrían señalar tecnología alienígena camuflada. Entre ellos, el astrofísico de Harvard, Avi Loeb.
Durante la rueda de prensa, Kshatriya cortó de raíz las especulaciones:“Este objeto es un cometa. Se ve y se comporta como un cometa, y toda la evidencia apunta a eso”.
Nicky Fox, jefa de la Dirección de Ciencias de la NASA, añadió que no existe ninguna señal tecnológica asociada al objeto y que no representa ningún peligro para la Tierra: su punto de mayor acercamiento será a 170 millones de millas (270 millones de km). Tampoco pasará cerca de otros planetas cuando cruce la órbita de Júpiter en 2026.
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2. Una vigilancia en todo el sistema solar
El cometa apareció del lado opuesto del Sol respecto a la Tierra, lo que dificultó la observación desde observatorios terrestres. Por eso NASA coordinó en agosto una campaña sin precedentes: más de 20 misiones, desde la órbita terrestre hasta Marte y más allá, colaboraron para seguir al objeto desde distintos ángulos.
La combinación de datos permitió calcular la producción de agua del cometa y empezar a armar el rompecabezas de su origen.
3. Una ventana rara hacia sistemas estelares antiguos
Por la velocidad con la que entró al sistema solar, los científicos creen que 3I/ATLAS podría venir de un sistema planetario muy antiguo, potencialmente anterior a la formación del Sol.
“Da escalofríos pensarlo”, dijo Tom Statler, científico a cargo de pequeños cuerpos del sistema solar en NASA. “Es una nueva ventana hacia la composición e historia de otros sistemas solares”.
4. Pistas químicas intrigantes
Aunque se comporta como un cometa típico, su química sorprende.
Entre los hallazgos:
- Una relación inusualmente alta de CO₂ respecto a agua, mayor que la de cometas nacidos en nuestro sistema.
- Gas con niveles de níquel más ricos que de hierro, algo poco común.
- Polvo con propiedades ligeramente distintas a las de cometas locales, incluyendo un comportamiento singular: inicialmente fue empujado hacia el lado del Sol antes de formarse la cola habitual.
“Todavía estamos aprendiendo qué preguntas debemos hacer”, señaló Statler. “Así funciona la ciencia”. (I)