Investigadores de la Fundación Waska Amazonía, del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), de la Red de Investigación del Corredor de Conectividad Llanganates-Sangay, de la Fundación URU y del Museum of Nature Hamburg identificaron como Taczanowskia waska a la nueva especie de araña hallada en la Amazonía ecuatoriana.
Lo más sorprendente de esta arácnido, según los investigadores David R. Díaz-Guevara, Alexander Griffin Bentley y Nadine Dupérré, no es solo su rareza -el género al que pertenece es uno de los menos estudiados de América por lo difícil de encontrar ejemplares en vida libre y colecciones científicas- sino por su “extraordinaria estrategia de supervivencia”.
La nueva especie imita visual y conductualmente a un hongo ‘araneopatógeno’ del género Gibellula, un grupo de hongos parásitos que infectan arañas y las matan, “cubriendo sus cuerpos con micelio blanco y estructuras alargadas de color crema o amarillo”, señala el Inabio en un comunicado.
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Debido a esta característica, los investigadores confundieron al ejemplar con una araña infectada por un hongo. La araña, describe el Inabio, permanecía inmóvil, colgando boca abajo bajo una hoja, con protuberancias en el abdomen que simulan las estructuras reproductivas del hongo.
Pero, agrega la institución, al tocar esta especie se percataron de que se trataba de un animal vivo.
Luego de esta experiencia, los científicos de estas organizaciones explican que este mimetismo podría cumplir una doble función: Mimetismo batesiano, al disuadir a depredadores como aves pues preferirían no alimentarse de algo repulsivo como una araña muerta infectada por un hongo; y mimetismo agresivo, ya que al parecer un organismo inofensivo podría acercarse con mayor facilidad a sus presas.
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A diferencia de las arañas tejedoras de orbes (familia Araneidae), Taczanowskia no construye telarañas para capturar presas, apunta Inabio. En su lugar, detalla, caza activamente y utiliza una uña alargada en sus patas delanteras, especializada para sujetar pequeños invertebrados que pasan cerca.
El hallazgo de esta nueva especie comenzó con una observación subida a la plataforma iNaturalist, donde los científicos identificaron que la supuesta ‘Cordyceps’ era una araña poco común.
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Para el Inabio, este caso resalta el papel creciente de la ciencia ciudadana en el descubrimiento de nuevas especies y en la documentación de comportamientos inéditos.
Este mimetismo se ha evidenciado en diferentes países, desde Uganda y Brasil, en individuos de la misma familia (Araneidae). Sin embargo, según el Inabio, no habían sido reportados hasta el día de hoy.
El Instituto Nacional de Biodiversidad señala que, además, los investigadores revisaron registros históricos y encontraron un ejemplar recolectado en Bolivia en 1903, conservado en una colección científica alemana, que corresponde a la misma especie.
Con la nueva especie Taczanowskia waska no solo se demuestra la biodiversidad amazónica, sino que -según el Inabio- representa “el primer caso documentado en que un arácnido imita a otra araña infectada por un hongo parásito de su propio grupo”.
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Este ejemplar fue hallado en la reserva Waska Amazonía, en el cantón Mera, que pertenece a la provincia de Pastaza, dentro del Corredor de Conectividad Llanganates-Sangay, considerado uno de los puntos críticos de biodiversidad más importantes del mundo, los Andes Tropicales y su convergencia con la Cuenca Amazónica.
Inabio destaca que este corredor fue declarado ‘Regalo para la Tierra’ por el Fondo Mundial para la Naturaleza debido a su crítico sistema de cuencas hidrográficas, diversidad de flora y fauna, variedad de hábitats y ecosistemas, altos niveles de diversidad y endemismo, y su papel en el mantenimiento del equilibrio climático a nivel planetario. (I)






