Ya es 1 de diciembre, los supermercados y los negocios se llenan más de luces y los hogares comienzan a perfumarse de un protagonista silencioso que vuelve a ocupar su lugar en la mesa: el panettone.
Este es un pan dulce, alto y esponjoso, nacido en Italia y que en Ecuador se ha convertido en un símbolo de la Navidad. Aunque no siempre es dulce, hay opciones saladas que llegaron para impresionar al mercado.
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EL UNIVERSO realizó un recorrido por cuatro negocios que muestran el esfuerzo que hay detrás de cada panettone que se está horneando para compartirlo en familia.
Don Wilson y su panettone ganador
Plantearse un objetivo y luchar por aquello es lo que tiene claro Wilson Flores, propietario de Panadería Erick, un negocio que camina para los 30 años y que ha logrado ser finalista con el Mejor Panettone de Chocolate 2025 en un concurso internacional.
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Don Wilson asegura que las metas no son suerte, se logran tras un camino de esfuerzo. Él se capacitó en el panettone e incluso viajó hasta Italia. Quiere demostrar que Ecuador también puede producir un irresistible panettone.
“En estos últimos cinco años despertó en mí la pasión por el panettone, por lo complejo que es la preparación. Siento que es un producto que necesita mucha disciplina, es muy delicado, es lo más saludable que puedo yo brindar a mi familia en Navidad”, dice.
Panadería Erick posee un panettone clásico, de doble chocolate y pistacho, a $ 25. Y este año lanzó una nueva versión: el salettone, que tiene queso provolone, Grana Padano, jamón prosciutto, aceite de oliva extra virgen y aceitunas negras, a $ 30. Al día produce 1.000 unidades. Lo puedes contactar aquí.
Dayanara adora decorar cada detalle
Lo que de niña era en un juego ahora en su juventud se convirtió en una realidad. Dayanara Vargas es la dueña de Candy House, un negocio en el que ofrece galletas y tortas; este año incluyó el panettone.
Tiene 21 años, pero su experiencia en prepararlos es una muestra del amor y la constancia que pone en cada uno de sus productos. Es detallista, cada dulce es especial para ella.
“Yo empecé en 2023 en algo que me gustara. Tomé un curso intensivo, aprendí diferentes técnicas, variedad de sabores”, señala la joven, quien elabora sus postres desde la cocina de su casa y anhela tener un local.
A su corta edad ya aprendió a delegar, tiene una acompañante y ahora se embarcó en el reto de elaborar 500 unidades de panettone para diciembre. Posee tradicional, cookies and cream, chocoavellanas, chocomanjar y brigadeiro de leche La Vaquita: $ 8,50 el de 250 gramos, $ 16 el de 500 gramos y $ 20 el de 750 gramos. La puedes contactar aquí.
Alina y su encanto por hornear
En 2022, Alina León intentó preparar galletas saludables, pero la estrategia no funcionó y prefirió las tradicionales. A su familia le encantaron y supo que era la receta correcta.
Cuando tuvo más clientes logró participar en ferias. “Empecé a moverme más en las redes sociales y a estar presente en ferias, a la gente le encantó mi producto y en la época navideña saqué el panettone”, comenta la joven.
Ella es licenciada en Comercio Exterior, título que asegura le ayuda para su negocio: Dulcelina, el cual quiere que crezca. Hornea desde la cocina de su casa y en ese pequeño espacio ha logrado cumplir con pedidos corporativos.
Para ella, el panettone es un producto especial y único. “Mi pasión es la repostería”, afirma.
Oferta nueve variedades de panettone: Nutella, manjar, tradicional con frutas confitadas, chispas de chocolate sin relleno, crema de almendra, brigadeiro de leche en polvo, frutos rojos, brigadeiro de chocolate blanco con mermelada de frutos rojos y pistacho. El de 100 gramos cuesta hasta $ 5 y el de 500 gramos hasta $ 18. La puedes contactar aquí.
Yoselyn hace que su producto se vea elegante
Yoselyn Mora y su esposo se lanzaron a la idea de tener una pastelería antes de 2020 para pagar sus estudios universitarios. Lo lograron, pero unos años después quebraron. Sin embargo, ese sueño lo mantuvieron vivo —en una cocina oculta— hasta que llegó el mejor momento de Sucrée Croissanterie.
Y así fue como la copropietaria de este negocio lanzó —hace un mes— su primer local. “Cuando llegas a un momento en el que piensas que pierdes todo, creo que hace falta eso, porque te pones más pilas. Nos hicimos tendencia en redes sociales y todo fue creciendo”, cuenta.
En su menú integraron el panettone, producto que, afirma, no es sencillo en su preparación, pero le gustan los desafíos. “En Navidad no hay panadero que no duerma”, manifiesta la mujer, quien aspira a hornear unas 5.000 unidades en este mes.
Poseen el panettone de naranja con chocolate a $ 20 y uno de frambuesa con pistacho a $ 28, ambos en una presentación de 500 gramos. Un detalle es que las frambuesas las adquieren de un productor en Santa Lucía. La puedes contactar aquí. (I)