“No he podido ahorrar porque no me alcanza mi sueldo. La única tarjeta (de crédito) que poseo la tengo sobregirada”, sostiene Marlene V., guayaquileña de 40 años que gana algo más del sueldo básico y que mantiene sola a sus dos hijos adolescentes.

La mayor parte del sueldo lo destina al pago de un préstamo hipotecario de una casa en la vía a Salitre y lo que le resta está dividido en alimentación, el colegio de sus hijos -en planteles fiscomisionales-, en su movilización y en el pago mínimo de su tarjeta.

“Siempre me han recomendado que no pague el mínimo, pero qué hago si no me alcanza”, lamenta esta madre soltera que vive con sus padres y que aún no se decide si cambiarse o alquilar su casa, cuando se la entregue la inmobiliaria, ya que le generarían costos adicionales para sus traslados.

Publicidad

Muchos ecuatorianos, como Marlene, cometen errores financieros que, en ocasiones, los llevan a un sobreendeudamiento y hasta no poder ser sujetos de crédito.

Doménica Negrete, docente de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Casa Grande, y María Elena Romero, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Espol, identifican cuáles son estos diez principales errores financieros que se deben evitar para tener un manejo responsable de su dinero en este nuevo año.

1. No llevar un control o registro de sus ingresos y gastos

Al no tener un detalle, en una agenda o en una hoja de cálculo, esto repercute en que se gaste más de lo que se genera y, en consecuencia, el usuario suele presentar un endeudamiento superior al que puede asumir.

Publicidad

“Las personas cometemos el error de confiar excesivamente en nuestra buena memoria y que todo lo tenemos claro en la cabeza, sin embargo, cuando listamos las fuentes de ingresos y egresos podremos calcular con exactitud el valor total de cada rubro y consumir de forma responsable”, apunta María Elena Romero, profesora de la Espol.

2. Endeudamiento superior a los ingresos

“Gran parte de las decisiones de compra del consumidor se deben a decisiones emocionales, que tienden a impulsar a los individuos a comprar sin analizar previamente si satisfacen genuinamente una necesidad o un deseo creado por el mercado”, considera Doménica Negrete, docente de la Universidad Casa Grande.

Publicidad

Negrete sugiere destinar un presupuesto a transacciones cotidianas que involucren rubros de ocio, diversión, obsequios y demás. Con este accionar, se planifican estos gastos en los movimientos presentes y futuros.

3. Compras por impulso, moda o estatus

No se deben realizar adquisiciones sin evaluar antes si cada una de las compras son realmente necesarias. Es común que en diciembre, por ejemplo, se haya accedido a ropa que se usaría solo en las fechas de Navidad o Año Nuevo, “pero que luego tendrá pocas oportunidades de uso”, indica la catedrática de la Espol.

Agrega que la moda o el querer mantener ‘apariencias’ o ‘estatus social’ puede llevar a los usuarios a realizar compras, como un celular, a crédito en periodos mayores incluso a su vida útil.

Para evitar esto, sugiere preguntarse antes de comprar: ¿Realmente lo necesito?, ¿lo podré pagar sin necesidad de tener que renunciar a otros tipos de consumo o sin afectar mis flujos de caja futuros?, para frenar las compras por impulso.

Publicidad

Las compras con tarjetas de crédito deben ser de manera responsable. Foto: Archivo Foto: Archivo

4. No comparar precios

Los usuarios no deben elegir la primera opción que aparezca, refiere Romero y sostiene que cuando se realice cualquier tipo de compra se deben consultar algunas fuentes o alternativas.

“Es importante tomarse el tiempo suficiente para la toma de decisiones, si se deja para el último minuto una compra en particular, se tendrá que aceptar la alternativa que se tenga a la mano, no necesariamente la más conveniente”, resalta la especialista.

5. Diferir gastos de consumo cotidiano

Un error común es pagar con tarjeta de crédito las compras de comida y diferir el consumo, ya que se va a generar que “se acumulen las deudas basadas en productos de consumo inmediato”, afirma Romero.

Para evitarlo, la docente recomienda planificar menús semanales o quincenales para realizar las compras respectivas.

“Así no solo se garantiza contar con menús saludables realizados en casa, sino también con compras eficientes de productos, evitando la ida a los lugares de abastecimiento varias veces en un periodo, o incluso evitar el desperdicio de comida y, por ende, el uso ineficiente de los recursos”, señala Romero.

6. Pagar el mínimo de las tarjetas de crédito

Los usuarios no deben cancelar el mínimo registrado en las tarjetas de crédito, como Marlene V., porque aunque se evita caer en morosidad se termina pagando intereses altos que prolongan la deuda hasta por años.

En el país, el 42 % de las personas paga solo el mínimo de su tarjeta de crédito, mientras que un 14 % difiere las compras sin intereses, según datos de Fideval, publicados en marzo de 2025.

7. Instalaciones de servicios básicos en malas condiciones

Al no tener instalaciones eléctricas o de agua en óptimas condiciones, el usuario puede tener fugas de consumo y, en consecuencia, un aumento en sus planillas, puntualiza la profesora de la Espol.

“No solo que se paga más si se consume más, sino que aumenta el valor del kilovatio hora a medida que se aumenta el consumo de la energía. Se sugiere invertir en equipos ahorradores de luz”, agrga.

8. No ahorrar

El ahorro, aunque sea una pequeña cantidad todos los meses, es importante para tener un fondo de emergencia que cubra -coinciden ambas expertas- aquellos imprevistos que se puedan presentar, como afectaciones en la salud, desempleo y hasta arreglos de daños en el hogar.

9. Una sola fuente de ingreso

Ambas catedráticas aseguran que se deben buscar fuentes adicionales de ingresos, como emprendimientos que busquen oportunidades de negocios.

También, Romero distingue que se debe revisar lo que ya no se necesita en casa y venderlo en lugares donde se realizan pulgueros. Así, explica, se monetiza “lo que ya no es útil para nosotros” y que “puede serlo para alguien más”.

10. No planificar el retiro

Romero indica que se debe destinar parte de los ingresos mensuales a un plan de retiro complementario, “que le permita contar con ingresos adicionales al momento de su jubilación”.

Educación financiera desde la niñez

La educación financiera es importante porque, explica María Elena Romero, permite a las personas aprender sobre el manejo responsable de su dinero, “disminuyendo los motivos que generan estrés financiero, tales como el sobreendeudamiento con tarjetas de crédito o el no poder ser sujeto de crédito”.

Con estos conocimientos, los usuarios -añade- “conocen cómo funcionan las operaciones crediticias, el uso de las tarjetas de crédito y la generación de intereses, incentivando una cultura de planificación de ingresos y egresos necesarios para un mejor control de las finanzas personales consumiendo en función de los ingresos generados”.

Esto, además, fomenta el hábito del ahorro. Para Doménica Negrete es importante educar al niño desde sus primeros acercamientos con la alcancía.

Especialistas recomiendan enseñar sobre educación financiera a los niños para que aprendan a ahorrar. Foto: Archivo

“Desde que invitamos a un menor de 5-6 años a ser responsable con el dinero que se le da y que este (dinero) gana (o pierde) valor en el tiempo, se está creando en su conciencia que el ahorro podría permitirle alcanzar ese juguete deseado, mientras que romper la alcancía antes de tiempo le puede dar un beneficio, pero no siempre es el esperado”, refiere Negrete.

Ambas catedráticas coinciden en que un 10 % o 20 % de los ingresos se deberían destinar al ahorro y a inversiones en negocios propios o en empresas conocidas.

“Investigue, consulte, compare, pero sobre todo desconfíe de aquellas propuestas de inversión que le ofrecen un retorno inmediato y con grandes tasas de interés como ganancia, cuídese de los esquemas piramidales que repercuten en formas de estafa”, recomienda Romero.

Mientras, Negrete considera que antes de invertir se debe hacer una investigación sobre las necesidades del mercado y sus tendencias. “Y si se desea ganar valor con dicho dinero ahorrado, podría evaluarse la opción de poner dicho dinero en una póliza, dependiendo de la institución financiera con mejor tasa de interés”, sugiere. (I)