La educación ecuatoriana entró en uno de los salones más exclusivos del poder global. En el club privado Mar-a-Lago, durante la Gala de la Hispanidad, la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG) fue protagonista en un escenario donde confluyen política, influencia y liderazgo internacional.

La velada reunió a figuras de alto perfil como Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid; Javier Milei, presidente de Argentina; Keiko Fujimori; además de íconos globales como Ronaldinho y el artista Nacho. En ese entorno de alto impacto mediático y político, la academia también tuvo su espacio.

Un premio que proyecta a Ecuador

Galo Cabanilla, canciller de la UTEG, recibió el Premio Legado Educativo, una distinción que reconoce a líderes capaces de construir modelos académicos con visión estratégica e impacto internacional. Más allá del galardón, el momento marcó un hito: una universidad ecuatoriana ocupando un espacio reservado para actores de influencia global.

Doctorado en Administración de Empresas, uno de los nuevos logros de la UTEG

El reconocimiento no solo valida una gestión institucional; envía un mensaje claro sobre el rol de la educación superior en la nueva geopolítica del conocimiento. Hoy, las universidades no compiten únicamente por estudiantes, sino por presencia, alianzas y liderazgo en escenarios internacionales.

Una visión global

Durante la ceremonia, Cabanilla representó a la UTEG y a sus alianzas académicas con MBTU Miami y MBTU Madrid, consolidando una red que conecta a Ecuador con Estados Unidos y Europa. El eje de esta estrategia: internacionalización, innovación tecnológica y aplicación de inteligencia artificial en los procesos formativos.

En un contexto donde la educación es cada vez más digital, global y competitiva, la distinción recibida en Mar-a-Lago adquiere un peso simbólico. Posiciona a la UTEG como un actor que entiende que el conocimiento es poder y que la proyección internacional no es un lujo, sino una estrategia.

Más que un premio individual, el Legado Educativo confirma que la educación latinoamericana puede sentarse en las mesas donde se toman decisiones globales. Y que Ecuador, a través de sus universidades, también puede formar parte de esa conversación. (I)