Con la aprobación de la tercera placa en la capital, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) celebró. Su director, Washington Martínez, afirmó que este dictamen representa un hecho histórico para la institución, marcada en los últimos años por diversas acusaciones de corrupción que han afectado su imagen ante la ciudadanía.
Estos casos se han evidenciado en recientes años. Varios videos se viralizaron en redes sociales, en los que ciudadanos denunciaron que uniformados habrían recibido o solicitado dinero en efectivo para no aplicar sanciones de tránsito.
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De igual forma, en septiembre de 2024 un fiscalizador fue destituido por solicitar dinero para realizar un trámite.
En ese mismo año, seis agentes y dieciséis funcionarios fueron desvinculados de la entidad municipal por diversas causas, entre ellas cobros indebidos o irregularidades vinculadas a procesos administrativos, algunos de los cuales pueden extenderse por varios años.
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Desconfianza ciudadana y crisis institucional
Este escenario derivó en que un estudio de percepción aplicado a 1.000 habitantes de Quito, realizado por el programa Quito Cómo Vamos, revelara que la AMT es la empresa municipal peor valorada de la ciudad, con altos niveles de desconfianza ciudadana.
El 36 % de los encuestados se declaró “nada satisfecho” y el 29 % “poco satisfecho” con el trabajo de la institución. Esto suma un 65 % de percepción negativa y apenas un 7 % de ciudadanos que afirman sentir confianza en el servicio que presta la AMT.
Ante este panorama, la tercera placa aparece como una oportunidad de recuperación institucional, según su director.
“Para nosotros, la tercera placa es un día histórico como AMT. Recuerden que cuando yo ingresé había 240 agentes realizando controles de pico y placa; la primera norma fue reducir y hoy solo lo hacen 80. Luego trabajamos con la Policía Nacional en el denominado Pico y Plata, donde dieciséis funcionarios fueron detenidos y están en proceso de sentencia”, manifestó Martínez.
Además, explicó que otro paso para erradicar prácticas corruptas fue eliminar la retención vehicular. “Por unanimidad se retiró esta actividad. No ha bajado el número de sancionados, pero ya no retenemos los autos. Tampoco existe el uso de winchas. Y ahí nace la tercera placa”, señaló el funcionario.
Tecnología para reducir la interacción y los sobornos
Según Martínez, cerca del 65 % de los trabajadores de la AMT se encuentran agotados por los constantes señalamientos y juzgamientos derivados de los casos de corrupción, principalmente vinculados a los operativos de pico y placa.
“Ya no habrá pico y placa manual. Ya no existe el agente físico ni el ciudadano que dice ‘Ayúdeme’; eso se acabó. Ahora tenemos la responsabilidad de instalar la tercera placa, que esperamos entre en funcionamiento en el segundo semestre del año.
Posteriormente habrá entre 23 y 24 puntos de ingreso al hipercentro, donde no habrá personas realizando controles, sino antenas que detectarán las infracciones. “La tecnología mata a la corrupción”, concluyó Martínez.
Por su parte, el secretario de Movilidad, Alex Pérez, explicó que la tercera placa deberá integrarse con otros sistemas tecnológicos.
“Que los vehículos tengan este dispositivo no va a solucionar nada si no lo utilizamos de forma correcta. Sí se reducirán los niveles de corrupción, porque al usar chips automáticos para controlar el pico y placa ya no tengo personas verificando si se cumple o no; simplemente se generan las multas correspondientes”, indicó.
El objetivo, desde la visión del funcionario, es reducir al mínimo la interacción entre agentes y conductores, lo que permitirá mayor transparencia en los controles y en la aplicación de sanciones.
“La disposición transitoria nos da treinta días para emitir una norma técnica y un modelo de gestión. Ya estamos trabajando en eso y esperamos cumplir antes del plazo establecido para iniciar el proceso de contratación a través del portal de compras públicas”, finalizó Pérez.
Así se aprobó la tercera placa en el Concejo Metropolitano
El proceso de aprobación de la tercera placa se dio en el Concejo Metropolitano de Quito tras varias mesas técnicas y debates en comisión.
La propuesta fue presentada por la Secretaría de Movilidad como parte de un paquete de reformas orientadas a modernizar el control vehicular y reducir los espacios de discrecionalidad en los operativos de tránsito.
Durante la sesión del Concejo, concejales de distintas bancadas coincidieron en la necesidad de implementar mecanismos tecnológicos que disminuyan el contacto directo entre agentes y ciudadanos.
Con estos argumentos, la ordenanza fue aprobada por mayoría, incorporando disposiciones transitorias para la elaboración de la norma técnica, el modelo de gestión y el proceso de contratación que permitirá la implementación progresiva de la tercera placa en la capital. (I)