En el sector de El Dorado, en el centro de Quito, un hostal era solo una fachada. Sus funciones, más allá de dar alojamiento a los clientes, también eran abastecerlos de bebidas alcohólicas y realizar fiestas hasta altas horas de la madrugada.
Los vecinos del vecindario, cansados de los constantes ruidos, presentaron una denuncia comunitaria a la Agencia Metropolitana de Control (AMC) que, en compañía de agentes de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas intervinieron el lugar y lo clausuraron.
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Esto se dio debido a que los propietarios no contaban con los permisos adecuados y, además, se encontraban a 200 metros de una facultad de medicina y un hospital de la zona, permitiendo que personal de la salud y estudiantes se acerquen para adquirir los productos que vendían clandestinamente.
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Según información de la Agencia Metropolitana de Control, la dueña del lugar había instalado cámaras de seguridad en los exteriores para observar a quién permitir el ingreso y a quién no. Esto aparentemente con el afán de no ser descubierta por las autoridades de control.
Según el Código Municipal, la sanción para este tipo de actividades conlleva una multa de $ 7.230 por no disponer de los permisos municipales adecuados e influenciar el consumo desmedido de licor.
Según personal de la AMC, este sitio ya había clausurado el año anterior.
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En lo que va del 2026, la entidad ha clausurado cinco hostales, donde se han detectado varias irregularidades relacionadas con la falta de higiene, ausencia de permisos, venta de alcohol y sustancias sujetas a fiscalización. (I)





