Sus sermones religiosos eran distintos. Su caminar por todo el pasillo central de la iglesia, impartiendo un mensaje de humildad, bondad y sencillez, lo caracterizaba.

Así recuerdan los fieles católicos de las parroquias de Nono, Guayllabamba y San Juan Bautista de Cotocollao al padre Maximiliano Estupiñán, quien fue encontrado sin vida en la casa donde residía.

El pasado lunes, su cuerpo yacía sin signos vitales en su cuarto. La Policía de Investigación presume que todo fue por un robo, pero aún las hipótesis no son claras.

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Un legado de humildad y bondad

Más allá de ello, el padre Max, como sus amigos, seguidores, fieles y familiares lo tratan de cariño.

Él no solo inspiró a grandes, sino que acompañó a pequeños y los formó, los abrigó y se despojó de sus pertenencias para que la gente no sufriera.

Esa es la imagen que tienen muchos fieles que se acercaron a despedirlo en la capilla de San Juan Bautista de Cotocollao.

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En el norte de Quito, la pequeña parroquia se abarrotó de personas este miércoles 25 de marzo.

Muchos desconocidos para la familia se acercaron para despedir al padre Maximiliano Estupiñán Foto: Carlos Granja Medranda

Ellos caminaban persignándose con vestimentas negras y acariciaban el ataúd donde estaba el clérigo revestido de adornos florales.

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El féretro no estaba abierto al público. Su rostro no se podía ver, pero Liria Estupiñán, sobrina del párroco, lo recordó con amor profundo.

El recuerdo de su sobrina Liria

“Yo creo que dentro de todo el dolor, ver tanta gente me llena el corazón. Siempre supe que Max era un amor, pero hoy agrandaron el orgullo que yo siento por él", contó Liria con la voz entrecortada y sus ojos, visiblemente hinchados de tanto llorar.

El legado del padre Maximiliano fue gigante. Como religioso realizó mucha obra social, pero como tío dejó sembrado en Liria un sinfín de recuerdos.

“Para mí no era el padre Max, para mí era mi tío. Siempre fue cercano a . Desde mi perspectiva siempre estuvo conmigo, siempre me trató de incluir en esta labor social y fue un ejemplo de persona", mencionó la joven mujer.

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La palabra que dejó en cada misa, sus allegados lo recuerdan: “No importa si el resto del mundo no entiende tu bondad, hay que ser firme a la rebeldía de querer ser bueno”. Eso impuso mi tío, señaló Liria.

La visión de un amigo y colaborador

Mientras sus palabras describían la humanidad del padre Max, la misa continuaba, las personas entraban y un amigo de la familia se acercó a saludar con Liria, era Roberto Bohórquez.

Su féretro lucía revestido de adornos florares y cientos de personas se acercaban, lanzaban una plegaría y se disponían a escuchar la misa en honor a su trayectoria Foto: Carlos Granja Medranda

El guayaquileño que trabajó por muchos años con el papá del sacerdote y conoce a todos sus hermanos desde la década de los 80.

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“Era un hombre de Dios, plenamente entregado a Dios. Las virtudes más destacadas eran su sencillez, humildad, generosidad, el servicio a los demás. Eso lo caracterizó siempre”, mencionó Bohórquez.

Con terno negro antiguo, sus gafas negras y un maletín, Roberto se acercó al ataúd, puso sus manos, levantó una plegaria y, entre lágrimas, abandonó la iglesia.

El testimonio de los fieles y jóvenes

Una fila interminable realizó la gente para copiar la misma imagen. En medio de ello, Moreta Diosalinda, una adulta mayor, ponderó la amabilidad de Maximiliano.

“Yo siempre le decía, padrecito, la bendición. No me perdía ni una misa, yo vivo aquí (Cotocollao), pero los miércoles me iba a Nono, entonces nos daba la misa en el salón del adulto mayor. Él tenía un don atractivo para compartir la palabra de Dios", concluyó Moreta.

Ella lloró. Sus ojos se humedecieron y no dejó ver sus lágrimas caer por las mejillas. Sin embargo, se levantó los lentes, se limpió y salió.

Familiares, amigos, seguidores del padre Maximiliano Estupiñán se congregaron en la capilla de Cotocollao Foto: Carlos Granja Medranda

Asimismo estaban muchachos, todos menores de edad, que en algún momento compartieron con el religioso y mencionaron que siempre los acompañó y guió en la vida.

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Último adiós al padre Maximiliano

La velación de cuerpo presente será en la capilla de la Armenia, donde habrá una misa en su nombre a las 15:00 y, posteriormente, Maximiliano Estupiñán será enterrado por la zona. (I)