Bajo el gélido frío de Minneapolis, Estados Unidos, la tarde de este martes, 20 de enero, una persecución dio con la aprehensión de Adrián Conejo y su hijo de 5 años, Liam, por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).
Las imágenes son impactantes. El pequeño, con un gorro de lana, chompa gruesa y una mochila del conocido superhéroe el Hombre Araña, posaba junto a un carro de la Policía Migratoria y un agente lo tomaba con tres dedos de la mano izquierda.
En la mirada del niño se percibían el desconcierto, el miedo y la incertidumbre de no saber qué pasaba y por qué unos hombres desconocidos se llevaban a su padre y a él como si fueran delincuentes.
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Adrián trabajaba en la albañilería mientras vivía en Ecuador. Pamela Ramos, su esposa y ayudante, de 29 años, criaba a su hijo Tadeo, de 12, y actualmente espera un hijo más, pues está embarazada.
Familia de menor ecuatoriano retenido en Estados Unidos tendrá audiencia por pedido de asilo
Un equipo periodístico de este Diario llegó a La Planada, en el norte de Quito, donde la hermana de Adrián, Blanca Conejo, y su padre, José Conejo, contaron su historia.
Expusieron los detalles de la aprehensión y aseguraron que el padre de Liam jamás huyó de la escena, como se ha mencionado por parte de autoridades estadounidenses.
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“Adrián fue detenido llegando a la casa, estacionó el carro justo en el parqueadero y ni siquiera pudo apagar el vehículo. Llegaron los de ICE y lo esposaron. No huyó, como dicen las autoridades de Estados Unidos y muchas personas. Él no huyó, se quedó. No tuvo ni tiempo de correr”, contó Blanca, entre sollozos.
El testimonio de la familia en Quito
El inclemente frío de Quito, la ligera llovizna, el viento que silbaba y la neblina copando todo el vecindario oculto entre las montañas dibujan el momento que atraviesa la familia Conejo, que ha llorado de desesperación al ver las imágenes de Liam y cómo se llevaban a uno de los suyos.
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“Liam estaba en el auto. Lo bajan del carro y lo llevan a la puerta de la casa para ver si había más gente dentro. Sí estaba mi cuñada esperando, pero por salud no salía, porque está embarazada. Al niño le hicieron ir hasta la entrada y Liam decía: ‘Mami, ábreme la puerta’”, explicó Blanca, con los ojos humedecidos y la voz entrecortada.
Tras una casita de hormigón, en calidad de obra gris, con una puerta de metal y gradas de cemento, un pequeño perro paseaba por el lugar. Ese era Teddy, el guardián de Adrián que dejó en Ecuador desde que emigró a Estados Unidos en julio de 2024.
“Se fueron los cuatro por la simple razón de que aquí no hay oportunidades de trabajo para salir adelante y tener un mejor futuro para los pequeños. Su condición no fue la mejor, no sabían cómo iba a ser su viaje ni su día a día. Nosotros estuvimos cerca de ellos, nos contaban que había días en los que no podían comer y otros sí”, manifestó Blanca.
Un viaje marcado por la incertidumbre
Los padres de Liam y Tadeo viajaron junto con los niños y realizaron varias paradas en las ciudades y los países por los que pasaban. Así llegaron a México, donde lograron tramitar un documento de pedido de asilo.
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Blanca aún extraña a Liam y no dejó pasar la oportunidad de describirlo.
“Es un niño introvertido, alegre, no paraba de correr ni de jugar. Siempre me llamaba ‘tía Blanquita’. Ya no lo hemos visto hace un buen tiempo, pero suelen mandar videos en los que Liam me habla”, afirmó.
La familia no ha podido tener contacto con la esposa de Adrián ni con él, por lo que desconoce cómo se sienten y qué han hecho en estos días. La poca información que maneja es que Liam se encuentra junto con su padre en Minnesota, Texas, a 2 horas y 37 minutos de Minneapolis. Detalles de la aprehensión y cómo avanza el proceso los han conocido por otro familiar residente en ese país.
“No se sabe nada todavía. Estamos esperando que un juez le dé una cita a mi hermano Adrián para ver si se queda o será deportado, porque él entró con un permiso y justamente la cita es para el 22 de febrero. Lo gestionaron en México y les salió para toda la familia. Entonces entraron legalmente, bajo nuestra percepción”, explicó.
Desde las escuelas de los menores han recibido bastante apoyo, al punto de que abogados de las instituciones educativas tomarán el caso para verificar los permisos de estancia y dar paso a la libertad de ambos.
“No se lo deseo a nadie. Ver a un pequeño de 5 años en manos de personas que no conoce… No tengo palabras. Me puse a llorar al ver los videos. Es duro asimilarlo porque es tu familia”, contó Blanca, con evidente dolor en la voz y en el movimiento de las manos.
También José Conejo, padre de Adrián y abuelo de Liam, intentó no quebrarse mientras dialogaba con este Diario, pero fue imposible. Sus palabras reflejaron profunda tristeza.
“Estamos tristes, indignados por los comentarios que salen en redes sociales contra mi hijo. Que es un mal padre, que huyó, y las cosas no son así. Solo quiero decir que mi hijo no es un delincuente, no es verdad. Confiamos en que los testigos de allá nos puedan ayudar”, aseguró el adulto mayor, con el rostro afligido.
Entre ellos esperan que pronto se resuelva la solicitud de asilo y puedan quedar en libertad a fin de que la familia se reencuentre.
El Consulado de Ecuador en Houston mantiene contacto con el oficial de ICE a cargo del centro de detención para “precautelar el bienestar del menor y su padre”.
A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que se realizará una audiencia judicial sobre el pedido de asilo que mantiene la familia. (I)
























