El día del naufragio en la playa de Tortuga Bay, Juan Carlos Calderón vio pasar el cadáver del capitán de la lancha Spondylus frente a él. Lo que debía ser un viaje turístico terminó en una tragedia que dejó 28 sobrevivientes y un fallecido.

En ese momento ya todos habían caído al agua. Intentaban nadar, sobrevivir, querían alcanzar la costa. Las familias habían formado grupos para apoyarse.

Publicidad

“Un señor de Estados Unidos pudo rescatar su celular, no sé cómo, y con eso pudimos llamar al 911”, le dijo Juan Carlos a la cadena Ecuavisa.

Operativo de rescate tras naufragio de embarcación en Santa Cruz, en Islas Galápagos

Era jueves, 20 de febrero, pasadas las 17:00. La lancha Spondylus regresaba desde la playa Tortuga Bay hacia Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz, en Galápagos. Salieron rápido de la costa en medio de un mar picado. Llovía fuerte, recordó.

Publicidad

De pronto sintieron un golpe seco bajo la lancha. El motor o el barco, uno o los dos, tal vez, se habían golpeado con las rocas.

“Algo le pasó al motor porque se paró, como que se golpeó, pero siguió con un solo motor, como bamboleándose mucho. Nunca nos dijeron que nos pusiéramos los chalecos, nadie controló nada”, agregó en la entrevista.

Juan Carlos viajaba con su esposa y su hija. Manifestó que escuchó como si el barco se rompiera, luego empezó a virarse.

Algunas personas quedaron atrapadas, como su esposa, pero ella pudo salir. Lograron hacerlo en medio del mar agitado, no sabe cómo pasó, pero así fue. Luego mientras nadaba fue cuando vio pasar el cadáver del capitán Fausto Lara.

La muerte de un capitán y otros incidentes

La muerte del capitán y el naufragio del barco de turistas han conmocionado a Galápagos. Lara era muy conocido en la isla. Un viejo lobo de mar, dicen en algunas redes sociales de habitantes de la isla. Las condolencias no se hicieron esperar.

Fredy López, jefe del Cuerpo de Bomberos de Santa Cruz, dijo que sacaron con vida a nueve personas en el primer grupo, luego 19 en el segundo, incluyendo niños; 28 en total. Finalmente, el capitán Fausto Lara fue hallado sin vida, señaló en una entrevista para Teleamazonas.

“Ninguno presentó complicaciones de salud. Durante el operativo de rescate dos lanchas chocaron, dejando dos heridos”, agregó.

¿Milagro o accidente? El misterio de las iguanas de Galápagos que aparecieron en Manabí a 1.000 km de su hogar

El suceso ha reactivado las críticas a las normativas de seguridad marítima en la isla.

En 2022 se registró el hundimiento de la lancha de cabotaje Angy en la ruta Isabela-Santa Cruz. Luego, en junio de 2025, ocurrió el naufragio con 28 pasajeros de un bote que cubría la misma ruta que el Spondylus, estaba en la playa Tortuga Bay.

El golpe seco que cambió todo

Sofía Marchis, turista italiana, viajaba en el barco con su padre y su hermano. Llovía fuerte, recuerda. Se sentaron arriba, en los asientos cercanos al capitán. Él les pidió que se pusieran los chalecos. Luego empezaron los problemas.

Las rocas ocultas bajo el agua golpeaban la nave. Había crujidos. El barco raspó piedra y se estremeció.

“Luego llegó una ola grande que agitó más la nave. Creo que el motor se había roto por el golpe con las rocas”, contó en una entrevista para el medio digital Islas Galápagos.

Regresaron las gigantes: el plan científico que devolvió tortugas a la isla Floreana tras 150 años

Sofía puntualizó que el capitán intentaba controlar la nave, pero no se podía. La segunda ola los movió aún más y el barco empezó a virarse.

“Nosotros estábamos colgados y el capitán se había caído, mi papá también. El capitán dijo: ‘¡Suéltense, aléjense del barco!’. Él se quedó”, recordó.

Había muchas rocas en el agua. La gente estaba pegada al barco, asustada, había confusión, señaló Sofía.

Empezaron a subirse en las colchonetas que flotaban, trataban de nadar hacia la orilla, a la playa, y llegaron. Luego arribaron los socorristas y dijeron que no encontraban al capitán.

“Una señora tenía un esguince, pero todos estábamos bien. Tuvimos mucha suerte, porque nadie salió lastimado, pero pudo haber sido peor”, expresó.

Sin embargo, el mar no entiende de suertes y ese jueves se quedó con uno: el capitán Lara. (I)