Jekaterina Doródnova, embajadora de la Unión Europea (UE) en Ecuador, visitó Guayaquil para participar en la inauguración del primer centro regional de fusión de inteligencia para golpear a las redes del narcotráfico. La entidad invirtió $ 2,3 millones.

Doródnova habló con este Diario sobre las razones para seleccionar a Guayaquil como sede de este primer centro en la región, y la preocupación por la contaminación de droga en cargas exportables, lo cual podría representar un riesgo en la sostenibilidad del acuerdo comercial multipartes suscrito con la Unión Europea.

Además, la embajadora expuso parte de la labor del programa Serpaz. El programa cuenta con una inversión de $ 12 millones y encamina acciones en cuatro componentes: prevención de lavado de activos, reestructuración del sistema penitenciario, aseguramiento de la cadena logística de exportación y recomposición del tejido social.

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Jekaterina Doródnova, embajadora de la Unión Europea en Ecuador, en diálogo con este Diario. Foto: Francisco Verni Peralta

El tema del crimen organizado transnacional se veía venir; se decía que, siendo vecinos de Colombia, éramos un país de tránsito (de droga) y luego nos convertimos en lo que somos, con la violencia. ¿Por qué se escogió Ecuador para este centro y en este momento?

Lamentablemente, en la última década en Ecuador se han establecido también esas mafias; están operando desde Ecuador y la mayor parte de droga que entra a la Unión Europea pasa por Ecuador, específicamente por los puertos de Guayaquil. Por eso se ha seleccionado Ecuador como destino prioritario, y además de eso tenemos una muy buena cooperación con el Gobierno de Ecuador. Tenemos una muy buena apertura por parte de las autoridades, porque sin ello no hubiéramos podido establecer eso, y nos han dado esa apertura.

Además, esto ha sido analizado a nivel de nuestras autoridades en Europa. Está presente el directorio del Centro de Operaciones Marítimas de la Unión Europea (MAOC-O), que es una referencia para el centro de fusión que estamos estableciendo aquí.

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¿Podemos pensar que esto se puede extender a otros países de la región?

Posiblemente. Personalmente, me gustaría que Ecuador sea como el centro de inteligencia para toda la región, porque realmente los esfuerzos del crimen se extienden por toda la región, de todo el mundo. Ahí tiene que haber un centro que centralice las actividades para hacer frente a eso. De momento, vamos a empezar por aquí y luego vamos a ver si eso se puede hacer.

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¿En qué delito o delitos se enfocará este centro de fusión?

Es parte de la lucha contra el crimen organizado transnacional. Esas mafias operan en muchos países. Estamos viendo que Ecuador se ha convertido en un hub para estas mafias para el narcotráfico. Hay tantas caras a ese fenómeno del crimen organizado transnacional... Está el aspecto de lavado de activos, contaminación de instituciones, contaminación de la carga; y, para hacer frente a eso, hay que trabajar conjuntamente porque las mafias son muy eficaces, no conocen fronteras. Por eso tenemos que dar esta respuesta transnacional y transfronteriza.

En el programa de Serpaz está el lavado de activos. El Gobierno ha hablado de golpear estructuras criminales desde lo económico, y dentro del informe habla de que tenemos un marco legal pero no la capacidad de control. ¿Qué pasa ahí?

En Europa hay mucha experiencia en este sentido. También la queremos compartir.

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Están trabajando nuestros expertos, que tienen mucha experiencia en la lucha contra lavado de activos. Su principio que guía todo el trabajo, el fundamental, es follow the money (’sigue el dinero’). Ahí llegamos también a la banca privada. Los bancos también tienen esa responsabilidad compartida, porque por sus cuentas puede pasar dinero o esos activos ilícitos, y en Europa ahora son muy estrictos en cuanto a bancos; siempre hay que justificar de dónde salen.

Aquí todavía hay menos control en este sentido. Eso es una parte de todo el ejercicio de este componente, que incluye intercambio de experiencias, capacitaciones, también trabajo con autoridades competentes, como el Consejo de Judicatura, que tiene un departamento contra el lavado de activos. Ahí nuestros expertos trabajan muy estrechamente con ellos.

Este componente pretende mejorar esos procedimientos y contribuir a la lucha.

Otro de los aspectos de Serpaz, en uno de los ejes, que causan preocupación es el control sobre lo que sale en puertos, y que en algún momento también pueda poner en riesgo el acuerdo comercial con la UE.

Por supuesto, estamos preocupados porque fomentamos esa exportación. Creemos que el comercio justo y sostenible mueve el desarrollo económico, tanto de Ecuador como de nuestros países. Pero sobre todo cuando hablamos de exportaciones estos productos orgánicos que se exportan desde Ecuador crean empleo. Eso beneficia al exportador, al productor, y lo estamos vinculando con reducción de pobreza. El comercio es superimportante para nosotros y no queremos que se perjudique, pero está perjudicado ahora con el tema de las contaminaciones por la droga.

Por eso, ese componente (aseguramento de la cadena logística de exportación) pretende hacer ver cómo podemos trabajar conjuntamente para asegurar esas cadenas de exportación libres de contaminación.

También hemos detectado fallos en coordinación entre sector privado y sector público. Estamos haciendo esta coordinación, ayudando, para que todos se sientan en la misma mesa: bananeros, compañías de logística, compañías de transporte, la Subsecretaría de Puertos, Aduana, Policía, Ministerio del Interior, Marina. Todos esos actores tienen que coordinar entre ellos. No es un ejercicio fácil, pero es necesario.

En la primera fase se han identificado las necesidades en este sector, porque el sector privado se queja de que no tienen recursos suficientes para hacer frente a ese fenómeno. Ellos tienen que invertir mucho dinero en su propia seguridad; en las fincas tienen que poner cámaras, pero eso no garantiza que la carga no se contamine en otro momento, por el camino, en la carretera, en los puertos o en altamar.

Es muy complejo. Eso tiene muchos aspectos donde estamos pretendiendo coordinar, ayudar y ver qué pasos podemos dar conjuntamente y en qué momento de la cadena de exportación.

El hecho de que Ecuador tenga varios puertos, ¿dificulta ese control?

Claro, porque está disperso, no es una sola entidad, las vías de acceso varían. Es un reto para ambas partes. Queremos ayudar. En los últimos años hemos visto que las incautaciones de droga en origen, es decir, en Ecuador han aumentado, y desde nuestro punto de vista es muy positivo, pero lamentablemente sigue siendo el 70 % de la droga que entra en Europa que pasa por aquí.

En algunos puertos ha disminuido un poco la cantidad de droga proveniente de Ecuador, como Amberes, pero en otros ha aumentado, porque las mafias del crimen transnacional se adaptan a las nuevas realidades. Si los controles se fortalecen en un puerto, eso quiere decir que van por otros puertos, o quizás dividen la carga: ya no mandan diez toneladas a la vez, y mandan dos. Así que es muy complejo. Nuestro objetivo es trabajar con el Ecuador conjuntamente para ver cómo podemos hacer frente a este fenómeno que nos afecta.

En el envío de droga, ¿han notado estas nuevas prácticas, con droga líquida y adherida a materiales, y eso ponerlo a consideración de autoridades locales?

Sí, por eso es tan importante este acuerdo (entre Ecuador) con Europol que hemos firmado, que es la agencia policial de los 27 Estados miembros. Es muy importante que se ratifique este acuerdo cuanto antes por ambos lados. Las autoridades tienen mucha información sobre cómo opera la delincuencia organizada; ese es precisamente el tema, compartir esa información, ver dónde están. Ecuador tiene mucha información que nosotros no tenemos. Es cuestión de compartir estos datos, saber dónde podemos trabajar conjuntamente.

En ese compartir información, usted decía que quienes participarán son entidades del Gobierno nacional. ¿Se ha pensado un eje con el Gobierno local, considerando que es el puerto donde hay mucha salida de droga?

Es estatal, queremos que sea del Estado, aun cuando nos vayamos nosotros en algún momento. Con el Gobierno local trabajamos mucho sobre todo en componente 4 de Serpaz, que se trata en prevención de reclutamiento, trabajo con líderes y lideresas en los barrios más vulnerables de Guayaquil, como la isla Trinitaria y la Nueva Prosperina, para darles más alternativas y sacarles de esas redes del crimen organizado. A veces no se trata de sacarlos de allí, porque es una estructura familiar establecida. Se trata de darles oportunidades para desarrollarse de una forma pacífica, a través del arte, música, actividades que les puedan ayudar a salir adelante.

En el tema carcelario, se conoce que desde el interior se emiten órdenes y ahora se inauguró la Cárcel del Encuentro, pero el germen sigue allí, no se soluciona de un día a otro.

Eso es el componente 2 de nuestro programa Serpaz. Ahí estamos abordando la problemática del control de centros penitenciarios, de la reestructuración, la modernización. Es una continuación de un proyecto que ya lo hemos cerrado, que tuvo duración de dos años, liderado por Italia, y pretendía mejorar el control del Estado en centros penitenciarios. En aquel momento, en 2024, se mejoró mucho el tema gracias a nuestro proyecto, que tenía una financiamiento de $ 2,5 millones. Ese proyecto trajo a los expertos desde Italia, que trabajaba con el SNAI, Policía, Fuerzas Armadas, y les daba recomendaciones sobre cómo hacerlo mejor. El resultado era que la tasa de homicidios violentos disminuyó.

Es un tema muy complejo. El 2025 la situación ha empeorado; por eso hemos decidido seguir. Expertos han dado recomendaciones respecto a recomendaciones en cateogorización de presos; antes se categorizaba por bandas y ahora por gravedad del delito. Esto toma su tiempo y depende de la capacidad del Estado...

Respecto a la contaminación de servidores militares en cárceles o que son amenazados para hacerlo, ¿hay alguna recomendación?

Tenemos informes sobre todo de organizaciones de derechos humanos, que algunos sí visitan esos centros penitenciarios. Tenemos información de primera mano. Hay contaminación, lo hemos visto; por ejemplo, hace unos meses cuando se escapó un delincuente peligroso en un uniforme militar. Es una señal de que esos hechos pueden ocurrir. Por eso tenemos que apoyar más a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, quizás la articulación entre ellos. (I)