El sol apenas comenzaba a asomarse sobre el horizonte quiteño cuando Junior Cedeño, un niño de 8 años, con una sonrisa brillante, se preparaba para vivir una de las experiencias más emocionantes de su corta edad.
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El coronel visitó a la primera dama, el alcalde de Quito y dio disposiciones por la radio.


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El sol apenas comenzaba a asomarse sobre el horizonte quiteño cuando Junior Cedeño, un niño de 8 años, con una sonrisa brillante, se preparaba para vivir una de las experiencias más emocionantes de su corta edad.