Gilda Alcívar García es desde noviembre del 2025, ministra de Educación, Deporte y Cultura.
Llegó a esa cartera de Estado con las fusiones de otros ministerios y secretarías como Cultura, Deportes y Educación Superior.
Es doctora en Ciencias de la Educación, tiene una maestría en Gerencia y Liderazgo Educacional y es licenciada en Periodismo Internacional. Estuvo ligada a la educación superior por dos décadas.
Publicidad
En una entrevista con este Diario se refiere a proyectos pilotos para fortalecer el ámbito educativo.
¿Cómo está la fusión con los otros ministerios?
Yo recibí el ministerio recientemente fusionado y la verdad para mí eso representa una oportunidad importantísima, porque la lógica detrás de la fusión no solamente es el tema de eficiencia administrativa y de buen uso de los recursos del Estado, sino también responde a una lógica de formación y de desarrollo integral.
Publicidad
Publicidad
¿Cuántos cupos habrá para la educación superior?
Aumentamos 20.000 cupos el año anterior, este año un aumento del 10 %. Son alrededor de 190.000.
Publicidad
Estamos trabajando en fortalecer la educación pública, no solamente entendiendo la educación superior como universidades, sino también desde los institutos tecnológicos superiores, que forman parte clave de la educación superior con miras a una empleabilidad mucho más rápida: carreras cortas, con vocación territorial, con conocimientos prácticos para sacar estos títulos de tecnólogos en 2 años, que permiten, como digo, una inserción laboral mucho más rápida.
¿A usted la parece que sería necesario una ley de Educación Superior tomando en cuenta la irrupción de la IA y el interés de bachilleres por carreras tradicionales como Medicina, Derecho?
El tema de la Ley de Educación Superior en este momento no está dentro de nuestras prioridades en el ministerio, y es un tema que debe discutirse a nivel del sistema de educación superior.
El tema de la política pública y la orientación de hacia dónde va el Ecuador desde la educación, es un trabajo multivariable, no solamente responde a la educación superior y al ente rector de la política pública, que es el ministerio, sino también a los sectores productivos, a la proyección internacional del país, y eso lo trabajamos de acuerdo al Plan de Desarrollo.
Publicidad
Analizamos los resultados que hemos tenido en el anterior Senescyt, y lo ponemos a disposición de las universidades, y trabajamos también dentro de este 2026 en la orientación de los estudiantes desde el bachillerato. Por eso es tan importante la fusión, porque antes educación superior estaba como un ente diferente, separado de la educación media.
Siempre había esta queja de la gran brecha que había entre el graduado del colegio y el aspirante o el perfil que querían las universidades. Eso ahora lo tenemos como parte de nuestro plan 2026 de trabajo con visión integral.
¿Van a orientar de mejor manera en los colegios?
Vamos a comenzar a trabajar un proyecto de orientación vocacional para nuestros estudiantes de bachillerato que comienza en el primero de bachillerato.
Este es un proceso que comienza en el primero de bachillerato cuando tienen 15 años, porque uno tiene que analizar y ayudar a que los jóvenes, que están en proceso de maduración, entiendan sus talentos, sus vocaciones, entiendan hacia dónde ellos se proyectan, qué significa estudiar una carrera.
Vamos a comenzar un pilotaje con la Costa.
¿Cuántas personas, en cuántos colegios, cómo será?
Estamos trabajando en el pilotaje, porque lo que queremos es nuevamente trabajar que esa orientación sea articulada, y como comienza en el primero de bachillerato, los resultados no son inmediatos, los resultados son al año 3.
En el tercero de bachillerato cuando ya ellos se gradúan y van a poder ingresar a la educación superior con mejores bases y con un mejor sentido de orientación.
¿Hacia qué carrera?
Hacia qué carrera, que sean no solamente por lo que conocen, sino por sus talentos, por sus habilidades, por su proyección.
Pero también por lo que el Ecuador necesita o requiere, supongo, ¿no?
Que va de la mano con las vocaciones locales de cada una de las zonas.
Anteriores autoridades me habían hablado de la necesidad de hacer una nueva reforma curricular, ¿cree que es necesario?
Hay una reforma curricular que ya estaba en proceso cuando yo llegué, en el 2025, que busca transformar el sistema hacia una lógica de trabajo por competencias y de estudio por competencias. ¿Qué es una competencia? Es saber hacer en contexto. A diferencia del currículum por contenidos donde uno conoce y recibe información, pero no necesariamente sabe cómo aplicarla en los contextos adecuados.
Tenemos el pilotaje para este año en el ciclo Sierra. Se desarrolló ya una propuesta donde se trabaja con ocho competencias.
¿Cuáles son?
Todavía no las han entregado formalmente, parte del proceso tiene una consultoría. Está por entregarse en abril. Y como parte de esta reforma curricular, hubo inserciones curriculares. ¿Qué son las inserciones curriculares? como actualizaciones, pero que no representan un cambio total. Esas inserciones curriculares estuvieron enfocadas en temas que requieren los estudiantes y los jóvenes de esta época, conciencia ambiental, inteligencia financiera y educación financiera, educación vial, ética, valores.
La última fue seguridad integral.
También.
¿Y van a incluir alguna otra inserción o ya no?
No, las inserciones ya se completaron. De ahí lo que viene es la reforma con el pilotaje.
¿Cuándo estaría listo la reforma curricular en marcha?
Ciclo Sierra se pilotea, luego para el próximo año se hace la evaluación y el ajuste, y aplicamos para ciclo Costa y ya podemos al año 3 pues tener la reforma completa.
Dentro también de los cambios que se había planteado es esto de prohibir el uso de los celulares en las instituciones educativas, ¿qué balance tienen?
Lo que buscaba era que los estudiantes no tuvieran al celular como un instrumento de distracción, básicamente. Entonces, el acuerdo (ministerial) lo que tiene es que solamente lo permite en estudiantes de bachillerato, siempre y cuando vaya a ser utilizado con fines pedagógicos. Y no solamente es el celular, sino otro tipo de herramientas digitales, como por ejemplo los smartwatch o gafas con inteligencia artificial, tablets, entre otras.
Cabe destacar que hay modelos educativos y hay instituciones que tienen como parte de su sistema el uso de tabletas con plataformas digitales educativas que las pueden utilizar dentro de sus espacios.
¿Qué efectos ha tenido?
Hemos tenido buenos efectos, o sea, realmente no, no ha habido ningún tipo de queja, de problema. Los efectos han sido positivos. Los niños dentro de las aulas tienen mejor conexión humana con sus pares, con sus compañeros, con sus profesores.
Dentro de las escuelas, al haberlo prohibido, lo que hemos desarrollado es niños que tienen cada vez mejores competencias sociales, de orientación, de compañerismo, y además de la mano, hemos trabajado con el incremento de los profesionales DECE, son los de consejería estudiantil, que habían ya detectado una generación que venía post-pandemia con ciertos problemas de socialización.
¿Ingresaron 2.500?
Sí, 2.470, el número exacto.
¿Cuántos más se requiere?
Falta alrededor de 2.500 más.
Y esto será hasta el 2027.
Finales de este año e inicios del próximo.
¿Cómo está el tema de las escuelas seguras?
Lo trabajamos en conjunto con el Ministerio del Interior. Tenemos zonificadas las escuelas en función de su nivel de vulnerabilidad o de riesgo donde están ubicadas. Comenzamos el año anterior, primero fue un proceso de capacitación para la comunidad educativa, porque hay que entender que cuando uno trabaja seguridad, que es un fenómeno multidisciplinario y de múltiples sectores, no se puede trabajar solo con la escuela, hay que trabajar también con la comunidad, con los padres, con la comunidad circundante que tiene un poco también que tener esa conexión con la escuela como el lugar central donde están sus niños y sus jóvenes.
Trabajamos capacitación preventiva y de reacción en caso de situaciones adversas. También la comunicación con la Policía.
Tenemos un aplicativo de 911 que es específicamente para las escuelas seguras, rondas policiales, entre otros temas que han permitido pues bajar en 50 % las situaciones adversas de seguridad en el grupo de escuelas priorizadas que tenían alto riesgo.
¿Cuántas escuelas estaban priorizadas?
365.
¿Piensa quizás reforzar este programa para que este porcentaje pueda bajar o algún ajuste?
Si nosotros identificamos que hay nuevas escuelas en zonas de vulnerabilidad o que por alguna circunstancia cambió el estatus porque estaban clasificadas, lo que haremos es implementarlas en esas nuevas escuelas y seguir fortaleciéndolos en las que ya están. (I)




