Un campeón en remo, una joven que toca el violín y un campeón de karate son algunos de los talentos de varios jóvenes que forman parte de la fundación Down Ecuador.
Robert: un campeón en remo
Robert, por ejemplo, es un chico deportista que de la natación pasó a ganar medallas de oro, plata y bronce en los juegos nacionales de la Federación Ecuatoriana de Personas con Discapacidad Intelectual.
Su madre, Jacqueline, contó que en remo, en 2025, rompió tres récords nacionales en las tres pruebas que existen: 500, 1.000 y 2.000 metros.
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Entrena de lunes a viernes, cuatro horas diarias, y las competiciones por lo general son en Guayaquil.
Es un chico muy cariñoso que colabora en casa: ordena su dormitorio, arregla, barre o, cuando se le pide ayuda en algo, lo hace, contó su madre.
La visión de Down Ecuador: una residencia para jóvenes
Robert es parte de la fundación. Nancy Mendoza, presidenta de esa organización que reúne a más de 17 familias y profesionales, señaló que buscan crear una residencia para jóvenes con síndrome de Down, porque es una figura que no existe en Ecuador.
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Hay 24 jóvenes y la residencia es para que los chicos tengan y alcancen su autonomía con apoyo profesional e independencia.
Actualmente, los muchachos, de entre 18 y 35 años, tienen clases de computación, clases de baile y talleres de velas y jabones.
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Esto, señaló, ayuda a que tomen decisiones para su desarrollo personal, para que ellos puedan discernir y, en actividades compartidas, hacen trabajo en equipo. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y conoce el día que le toca.
¿Qué va a pasar con nuestros hijos cuando nosotros ya no estemos? Es la pregunta que se han hecho para plantear una residencia, pero que a la vez se ha transformado en una preocupación y ahora en acción.
Mencionó que hay lugares específicos para personas adultas mayores o que han perdido a sus padres, como los orfanatos.
Agregó que hay muchos padres que tienen a sus hijos ya adultos, y sus padres también son adultos, y se han presentado situaciones precarias y difíciles.
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Los familiares buscan que sea un lugar seguro y respetuoso, en el que sean capaces de tomar decisiones y, además, agregó, se quiere romper ese paradigma de eternos niños. “Ellos no son niños eternos, son personas que tienen sus sueños y capacidades”, dijo.
Hay jóvenes que tienen potenciales y sueños como todos los seres humanos, sostuvo, e indicó que varios de ellos se plantean vivir en su departamento, casarse, formar parte de una banda musical o de un grupo de baile.
Características y beneficios de la residencia
Una de las características principales es que la estructura física sea diseñada exclusivamente para personas con síndrome de Down, cuyos espacios sean cómodos para moverse de manera autónoma si es en una sola planta.
Además, que sean espaciosos, donde haya un área de recreación y talleres, porque el proyecto incluye que formen sus emprendimientos para que haya una verdadera inclusión laboral.
Para su desarrollo, las personas con síndrome de Down requieren terapia física a fin de que puedan caminar rectos. Adicionalmente, la terapia del lenguaje es otra de las más importantes porque se crea el tema cognitivo y ayuda a que se puedan expresar.
Destacó que los jóvenes son voluntariosos, cálidos y francos, pero también tienen su carácter: se enojan, lloran.
En el caso de Robert, la parte más complicada ha sido la comunicación y la más fácil, la obediencia, indicó su madre.
Para ella, si hubiera una residencia podrían implementar más talleres para que puedan desenvolverse bien y valerse por sí mismos.
Un llamado a la acción por la inclusión
Mendoza hizo un llamado a empresas u organizaciones para que se unan a su proyecto social. (I)




