El escenario actual de El Niño presenta señales comparables con las observadas durante los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, según el Inamhi, pero advierte que todavía no es posible afirmar que las lluvias tendrán la misma intensidad.
La cantidad de precipitación dependerá, entre otros factores, del acoplamiento entre el océano y la atmósfera y de cómo evolucione el fenómeno durante los próximos meses.
Pablo Cornejo, director del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explica cuánta lluvia podría recibir Manabí como referencia histórica, cuáles son los cantones con mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos y cuándo las precipitaciones deberían generar mayor vigilancia.
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¿Cuántos milímetros de lluvia podría recibir Manabí en un mes si El Niño alcanza una intensidad fuerte?
No es posible establecer una cantidad exacta de lluvia únicamente a partir de la intensidad de El Niño. La influencia que el fenómeno tenga sobre Ecuador dependerá del grado de acoplamiento entre el océano y la atmósfera.
Los antecedentes muestran que han existido eventos fuertes o muy fuertes con resultados diferentes. Durante El Niño 2015-2016, el mes más lluvioso registró 269 milímetros y el acumulado anual fue de 1.264 milímetros, prácticamente igual al promedio de un año normal, que es de 1.276 milímetros.
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En cambio, durante El Niño 1997-1998, cuando existió un fuerte acoplamiento entre el océano y la atmósfera, el mes más lluvioso alcanzó 521 milímetros y el acumulado anual llegó a 3.082 milímetros, más del doble de lo esperado normalmente.
Por eso, estos valores deben entenderse como referencias históricas y no como un pronóstico exacto.
En Portoviejo, por ejemplo, durante el evento muy fuerte de 1982-1983 se registraron acumulados mensuales de aproximadamente 250 a 300 milímetros. En 1997-1998, también considerado muy fuerte, los valores oscilaron entre 350 y 450 milímetros durante febrero y marzo de 1998.
Sin embargo, esto no significa que esos valores necesariamente volverán a repetirse. Son escenarios de referencia que permiten comprender la magnitud posible del evento.
¿Qué similitudes y diferencias encuentra el Inamhi entre el escenario actual y los eventos de 1982-1983 y 1997-1998?
En los tres casos se observa un calentamiento significativo de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental.
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Como referencia, las anomalías en el Pacífico central alcanzaron aproximadamente 2,1 °C durante 1982-1983 y 2,4 °C en 1997-1998, mientras que actualmente se encuentran en 2,6 °C, de acuerdo con información proporcionada por el Inocar.
Otra similitud es el acoplamiento entre el océano y la atmósfera en el Pacífico central. En los tres eventos se ha manifestado mediante una mayor actividad convectiva y de lluvias sobre esa región del océano, una señal consistente con el desarrollo de un evento cálido.
También se ha observado un comportamiento comparable del Anticiclón del Pacífico sur. Este sistema suele favorecer el ingreso de vientos y aguas más frías desde el sur, contribuyendo a limitar el calentamiento frente a las costas de Ecuador y Perú.
Durante los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 este sistema se presentó debilitado, desorganizado y alejado del continente. Una condición similar se ha evidenciado durante las últimas semanas, lo que reduce su capacidad para contener la expansión del calentamiento hacia el Pacífico oriental.
Sin embargo, estas similitudes no permiten concluir que las lluvias tendrán necesariamente la misma intensidad, distribución geográfica o duración que en esos dos grandes eventos históricos.
¿Qué cantones de Manabí presentan mayor riesgo ante lluvias intensas?
De acuerdo con el Plan Multiamenazas y Agenda Provincial de Reducción de Riesgos, el PDOT Manabí 2023-2027, el Plan Provincial de Dragado y los informes de situación de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, los cantones con mayor riesgo ante lluvias intensas son Portoviejo, Chone, Santa Ana, Rocafuerte, Bolívar, Tosagua y Sucre, principalmente por inundaciones, crecidas y desbordamientos de ríos, quebradas y sistemas de drenaje.
Para movimientos en masa deben añadirse Flavio Alfaro, Jipijapa, Pedernales y Paján, identificados junto con Chone y Santa Ana como cantones con susceptibilidad muy alta a deslizamientos.
Portoviejo y Chone constituyen las prioridades principales por la frecuencia histórica de inundaciones. Portoviejo, Rocafuerte, Bolívar, Sucre, Santa Ana y Tosagua concentraron los mayores impactos sobre la población durante la temporada lluviosa de 2025.
La priorización debe actualizarse con cada advertencia meteorológica del Inamhi y con los reportes operativos de la SNGR.
¿Las lluvias podrían superar la capacidad de drenaje de ciudades como Portoviejo y Manta?
Sí podrían presentarse lluvias cuya intensidad o acumulación genere anegamientos e inundaciones urbanas.
Sin embargo, determinar si las precipitaciones superarían específicamente la capacidad de drenaje de Portoviejo o Manta requiere conocer el diseño, capacidad, estado actual y mantenimiento de sus sistemas de alcantarillado y drenaje pluvial.
La evaluación de esa capacidad corresponde a los gobiernos locales y a las instituciones responsables de estas infraestructuras.
El Inamhi puede advertir condiciones de lluvias intensas o extremas que podrían ocasionar acumulación de agua, crecidas de quebradas e inundaciones en zonas susceptibles.
¿Qué cantidad de lluvia en 24 horas debería considerarse una señal de alerta?
No existe un único valor de precipitación que produzca los mismos efectos en toda la provincia, debido a las diferencias entre cuencas, zonas urbanas, pendientes, suelos y sistemas de drenaje.
Como referencia estadística, una precipitación de 40 a 50 milímetros en 24 horas debe considerarse una señal para reforzar la vigilancia, especialmente en sectores históricamente expuestos a inundaciones, desbordamientos o deslizamientos.
Los registros cercanos o superiores a 100 milímetros en 24 horas representan una condición de especial atención por su capacidad de generar escorrentías rápidas y agravar problemas de inundación, desbordamiento y movimientos en masa.
Sin embargo, estos valores son referenciales y no constituyen por sí mismos una declaratoria automática de alerta.
¿Con cuánto tiempo de anticipación puede el Inamhi advertir sobre un episodio de lluvias extremas?
La anticipación depende de la escala del pronóstico. Las perspectivas climáticas pueden identificar con semanas o meses de anticipación condiciones favorables para lluvias superiores a lo normal asociadas con El Niño, pero no permiten determinar el día, la hora o la localidad exacta donde ocurrirá un evento extremo.
Una primera señal de un posible episodio intenso puede identificarse aproximadamente con una semana de anticipación. En ese horizonte todavía existe una incertidumbre importante y la confianza puede situarse, de manera referencial, alrededor del 50 %.
Operativamente, el Inamhi suele emitir advertencias con aproximadamente uno o dos días de anticipación cuando se prevé una intensificación relevante de las lluvias. En este horizonte, la confianza puede incrementarse aproximadamente al 80 %, aunque varía según el evento, la zona y el desempeño de los modelos.
¿Qué sectores productivos de Manabí podrían resultar más afectados?
Los sectores potencialmente más afectados serían la agricultura y la infraestructura vial, especialmente en zonas bajas, rurales y cercanas a ríos.
Los cultivos podrían experimentar anegamiento, erosión del suelo, pérdida de cosechas y dificultades para transportar la producción. Las inundaciones y los deslizamientos también pueden ocasionar cierres de vías, daños en puentes y alcantarillas y aislamiento de comunidades.
La ganadería podría verse afectada por la inundación de pastizales, pérdida de alimento, enfermedades y dificultades para movilizar animales.
La pesca artesanal y la acuicultura también podrían experimentar efectos indirectos por cambios en la calidad y turbidez del agua, sedimentación, dificultades de acceso a puertos y centros de desembarque y, cuando las lluvias coinciden con oleajes o marejadas, restricciones para realizar las faenas.
En la temporada lluviosa de 2025, un informe de la SNGR registró en Manabí aproximadamente 8.750 hectáreas agrícolas impactadas, además de vías, puentes, animales y unidades educativas afectadas.
Si El Niño se comporta como en 1997-1998, ¿qué zonas de Manabí deberían prepararse desde ahora?
La preparación debería priorizar los cantones con mayor susceptibilidad a inundaciones y desbordamientos: Portoviejo, Chone, Santa Ana, Rocafuerte, Bolívar, Tosagua y Sucre.
Para movimientos en masa deben considerarse especialmente Chone, Flavio Alfaro, Jipijapa, Pedernales, Paján y Santa Ana.
Dentro de estos cantones, la atención debe concentrarse en zonas bajas, riberas de ríos, quebradas, laderas inestables, asentamientos expuestos y vías rurales.
Como referencia histórica, un estudio de la cuenca del río Portoviejo determinó que durante El Niño 1997-1998 se desarrolló una temporada lluviosa excepcional de alrededor de diez meses, con un acumulado aproximado de 3.326 milímetros, casi tres veces la media anual histórica.
Este valor corresponde específicamente a esa cuenca y a ese evento, por lo que no puede aplicarse de forma uniforme a toda la provincia. (I)





