Las islas Galápagos albergan una característica única a nivel mundial: son el único lugar del planeta donde habita una especie de pingüino al norte de la línea ecuatorial. Se trata del pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus), cuya presencia es posible gracias a la influencia de corrientes marinas frías que enriquecen el ecosistema del archipiélago.

De acuerdo con información difundida por WWF Latinoamérica, estas aves marinas dependen directamente de corrientes como la de Humboldt y la de Cromwell, que transportan aguas frías y ricas en nutrientes desde el sur del continente y desde las profundidades del océano hacia la superficie. Este fenómeno mantiene una alta disponibilidad de alimento, fundamental para la supervivencia del pingüino de Galápagos.

La organización ambiental explica que, en general, los pingüinos habitan regiones de aguas frías del hemisferio sur, como las costas de Chile y Argentina. Sin embargo, el caso de Galápagos representa una excepción ecológica, ya que combina su ubicación ecuatorial con condiciones oceánicas propias de latitudes más frías.

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Especialistas en conservación advierten que la estabilidad de estas corrientes marinas es clave para el futuro de la especie. Alteraciones en los océanos, asociadas al cambio climático o a actividades humanas, podrían afectar la disponibilidad de alimento y los patrones reproductivos del pingüino de Galápagos.

WWF subraya que la protección de los océanos y de los sistemas de corrientes marinas no solo es fundamental para esta especie, sino también para el equilibrio de los ecosistemas marinos del Pacífico oriental, de los que dependen numerosas especies. (I)