Cuenca

El drama recién empieza en Sayausí, la parroquia rural afectada por el deslave que hasta el mediodía del martes, 29 de marzo, dejó 5 muertos, 1 desaparecido y 29 damnificados. El dolor por la pérdida de los allegados se mezcla con la solidaridad de la gente que se volcó a dejar ayudas para los perjudicados.

Los instantes ocurridos a las 19:00 del domingo, 27 de marzo, serán imborrables para la familia Jarama Gutama, que a esa hora confirmó la muerte de Cristian, un joven de 24 años, que también dejó a una pequeña de 2 años en la orfandad. Su cuerpo es velado en un salón de Sayausí, de donde era nativo.

Publicidad

Los afectados por el deslave en Sayausí, en Azuay, esperan ayuda en medio de un escenario desolador

Deily Gutama, mamá del joven, lloraba sin consuelo porque se le fue “su guagua”, quien ese día salió de casa a colocar unas vacunas a sus caballos, porque, aunque estaba en séptimo ciclo de Medicina Veterinaria “ya tenía sus clientes”.

A las 16:00 conversaron sobre el derrumbe que le impedía pasar, mientras esperaba en el sector de El Lirio una vecina que no la reconoció porque todo era oscuridad, dijo: “Acaban de sacar el cadáver del hijo de Pablo Jarama”. Fue ahí cuando se desplomó.

Ahora como un consuelo le queda su pequeña nieta, a quien dice que amará con todo porque la considera un pedacito de Cristian.

Publicidad

Otra de las víctimas mortales es Zoila Gutama, mujer de 75 años, que padeció luego que el aluvión cayera sobre su casa. Sus restos mortales fueron velados y enterrados en su natal Sayausí.

Manuel Quizhpi es un amigo de la infancia y la recuerda como una mujer muy devota a la Iglesia católica y dedicada a su trabajo en la agricultura en el sector de Gulag, sitio donde “la muerte le sorprendió sentada”, contó.

Publicidad

Ahora, lo que tendrán que enfrentar como deudos y amigos es la parte psicológica y emocional de Teresa, la hermana mayor, quien quedó afectada por la situación porque no aceptaba que la mujer con quien vivió físicamente se fuera así, de un rato al otro.

Funcionarios del Gobierno central y local se reunieron en el Puesto de Mando Unificado, en el sector de Marianza. Este lunes se evacuaron unas 136 personas. Foto: API. Foto: API

Mientras velaban el cadáver en la casa ella repetía “mi hermana está viva, no le lleven”, indicó Tránsito Quito, amiga de la familia.

Las cifras de fallecidos se incrementa con el pasar de las horas y, según Martín Lucero, presidente del Gobierno Parroquial de Sayausí, hasta el martes se contabilizaron cinco y un desaparecido.

A esto se suman 29 damnificados (12 con familiares y 17 en el albergue), 9 casas colapsadas (2 en Marianza y 9 en Sorrocucho).

Publicidad

Ocurrida esta tragedia los cuencanos se apuraron para dejar donaciones en los lugares asignados por instituciones públicas y privadas como la Universidad de Cuenca, la sede del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), Municipio de Cuenca, Curia, entre otros.

Las instituciones de socorro intervienen en los sectores afectados por el deslave registrado el fin de semana. Foto: API. Foto: El Universo

El centro de distribución es la pastoral de Sayausí y según el párroco de esta localidad, José Guzmán, lo más urgente es agua potable, comida no perecible y artículos de aseo personal para niños, adultos y adultos mayores.

Pero también comida para preparar en una cocina comunitaria que se levantó por iniciativa de la gente, porque no solo tienen que apoyar a los afectados directos, sino también a los rescatistas, bomberos, policías, maquinistas y el resto del personal que hasta ahora se mantiene desalojando los 5 kilómetros de la carretera Cuenca-Molleturo que quedaron afectados por el derrumbe.

Justamente en la parte vial la remoción de rocas y tierra se mantiene y se espera habilitar un carril de circulación en esta semana, pero la limpieza total tomará un par de semanas, advirtió el subsecretario zonal 6 del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), Mario Barsallo.

Sube a cuatro la cifra de fallecidos por deslave en el sector de Sayausí, en Azuay

Aunque por ahora no hay un reporte técnico y oficial de cómo se originó el deslave, el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles del Azuay (CICA), Galo Delgado, considera que en estos casos el material se fragmenta por la presencia de agua.

Como profesional conoce que esta nunca debe llegar a la vía y por eso se deben cuidar las quebradas manteniéndolas limpias y dejando que el cauce siga su rumbo. (I)