Iván Cisneros madrugó desde Otavalo, provincia de Imbabura, en el norte del país, para asistir este viernes al primer día del Quitofest, que se realizará hasta el domingo 30 de noviembre en el parque Bicentenario.
Era el primero en la fila. El chico, de 29 años y estudiante de Diseño Gráfico, salió a las 07:00 de su ciudad, fue a Guayllabamba para reunirse con una amiga, y desde las 13:00 ya se puso a la cabeza de una de las puertas de ingreso del escenario que se encuentra en el norte de la capital.
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Señaló que era la tercera ocasión en la que asistía a ese festival. Irá los tres días de los conciertos, pues estaba interesado en conocer bandas nuevas y la música en general. Se quedará donde un amigo.
Para entrar a ese festival se colocaron varias vallas metálicas en el parqueadero, lo que hizo que los asistentes ingresaran a través de una especie de zigzag. Se instaló además una entrada preferencial para aquellas personas que donaban artículos no perecederos.
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Mateo Espinosa llevó una lata de atún. Señaló que era beneficioso dejar el producto para ingresar más ágilmente. No era la primera vez que iba al concierto, pues le atraía aprender ritmos nuevos.
Valeria Salazar, jefa de articulación con actores externos del Patronato San José del Municipio de Quito, indicó que desde 2024 hay una entrada preferencial para quienes hagan donaciones porque el cabildo tiene como meta atender a familias que sufren más hambre en la ciudad y esa es una forma de ayudar.
Sostuvo que unas 90.000 personas viven con menos de $ 1,68 al día. La estrategia anterior era entregar fundas de caramelos a familias en situación de pobreza y vulnerabilidad, pero ahora donan canastas de alimentos. Tras el festival, lo entregado será clasificado para destinarlo a 12.500 beneficiados en la capital.
Una vez que se pasa el primer ingreso, hay un segundo filtro en el que guardias de seguridad hacen una revisión detallada de quienes ingresan y del contenido de mochilas o bolsos.
Después había que caminar unos 20 metros para llegar a la pista del exaeropuerto de Quito, donde se instalaron dos tarimas. Al costado derecho había baños, y al izquierdo, alimentos y recuerdos como adhesivos, camisetas, gorros, chalecos, discos de vinilo. Tiendas especializadas de rock vendían artículos de bandas famosas y ofrecían personalizar indumentaria.
Iguana Brava abrió el primer día del Quitofest y uno de sus temas estuvo dedicado al sufrimiento por amor.
La gente hizo círculos para bailar algunas de las canciones y muchos usaron ponchos de agua, sombrillas y, en general, vestimenta gruesa para el frío por el clima de la tarde capitalina.
Inmortal Kultura presentó una fusión de ritmos andinos con rap cantado en quichua y castellano. En sus letras hubo críticas a instituciones de seguridad.
Su mensaje fue que es necesario volver a la tierra y que el folklore es lo que se vive a diario.
Rostros de mujeres indígenas y el arado en la tierra eran proyectados en una pantalla gigante tras el escenario mientras cantaban. El grupo se refirió a las protestas que se centraron en Imbabura, Cotacachi, luego de la eliminación del subsidio al diésel y a la referencia que hizo el Gobierno de que los protestantes eran terroristas.
Representaciones artísticas y bailes de cumbia acompañaron la presentación de Iván Pino y Los Nosotros.
Luis Alcívar atrajo al público con canciones de reggae que hizo que nuevamente la gente se reuniera y formara un círculo para bailar y cantar mientras levantaban sus manos y, a la par, grababan con sus dispositivos móviles.
En su última canción, Alcívar bajó del escenario e interpretó “El Chullita Quiteño”.
Kev Santos Band unió las marimbas del Pacífico con la bomba del Chota y la música bailable de la Costa ecuatoriana.
La lluvia se hizo presente desde la tarde y fue intermitente. Cuando la lluvia caía duro, los presentes se refugiaban bajo una cubierta que quedó de la antigua terminal aeroportuaria, tras su traslado a Tababela. Cuando solo caía una ligera llovizna, volvían a colocarse frente a las tarimas.
En la mitad de ambas tarimas se colocó una pantalla adicional gigante donde se podía observar las presentaciones artísticas.
Hubo un despliegue policial y de organismos de socorro como Cruz Roja Ecuatoriana. (E)