IPIALES

Aproximadamente un millar de personas que laboran en la cadena del transporte de carga y comercio internacional en Ipiales, en la frontera con Ecuador, fueron parte de una marcha de protesta y movilización motorizada que partió desde dos puntos de esta ciudad fronteriza y llegó al puente internacional de Rumichaca, después del mediodía, el lunes 9 de marzo.

Transportistas, agentes de almaceneras, obreros que hacen la carga y descarga de mercaderías, conductores, empleados de coordinadoras de carga, propietarios de restaurantes, trabajadores que laboran en el viaducto, entre otros, caminaron 7,2 km portando pancartas y arengando para que los presidentes Daniel Noboa (Ecuador) y Gustavo Petro (Colombia) dialoguen y levanten las tasas y aranceles a las importaciones y exportaciones provenientes de ambos países.

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Una vez en el viaducto internacional, los tripulantes de los pesados tractocamiones cruzaron las unidades obstruyendo el paso vehicular entre Ipiales y Tulcán, y viceversa, por más de dos horas.

El ECU911 de Tulcán reportó que el tránsito de automotores se restableció antes de las 15:00. Los manifestantes, se retiraron y se trasladaron hasta la ‘Y’ que conecta por dos vías a Rumichaca con Ipiales y la Panamericana colombiana.

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Allí se colocó un contenedor, que está equipado con una cocina y en el que están acopiados alimentos para 30 días.

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Junto a esta suerte de vagón existe una carpa donde los manifestantes se protegerán de las lluvias o el sol. Anuncian que permanecerán en ese lugar, ubicado a más de 2 km de Rumichaca, hasta que exista un pronunciamiento favorable de los gobernantes.

“Nos mantendremos las 24 horas del día, los siete días de la semana, de forma indefinida”, señaló Óscar Edmundo Obando, dirigente de este inusual plantón.

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Impacto económico

Productos como el plátano, el aguacate, el arroz en cuatro variedades, y otras frutas, de origen ecuatoriano, están prohibidos de ingresar por Rumichaca a Colombia, así paguen los aranceles. Estos sectores productivos de la Costa están siendo seriamente golpeados.

El comercio en las ciudades de Tulcán e Ipiales decayó en un 90 %, ante los operativos aduaneros en ambas ciudades y la percepción de la gente de que los precios subieron por los aranceles en ambos países, asegura Roger Estrada, dirigente del Centro Comercial Popular de Tulcán, que alberga a 1.125 comerciantes en una sola infraestructura.

“Hay desesperación en nuestros agremiados, que desde hace un mes no venden, justo cuando comenzaba a recuperarse la economía local tras la favorable conversión de pesos a dólares, que apuntaba a cambiar el péndulo económico en la frontera, después de 20 años de recesión.

Es decir, Ipiales con $ 1 a 3.600 pesos desde diciembre dejó de ser atractivo y ahora los vecinos colombianos venían a comprar al Ecuador, por los favorables precios que genera el cambio de moneda”, añade.

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Semana a semana son más los despidos en la cadena logística del transporte de carga y comercio internacional en Ipiales y Tulcán; los vehículos están guardados, ante la falta de movimiento comercial en la frontera, eso desemboca en la falta de liquidez que no permite pagar la nómina de febrero a los trabajadores y empleados, dice Iván Flórez, presidente de la Cámara de Comercio de Ipiales, versión con la que coinciden sus homólogos de Tulcán.

Al momento los automotores que van a Tulcán e Ipiales pueden circular sin restricciones, no obstante, la dirigencia advierte que si los dos Gobiernos continúan pasivos ante el reclamo, endurecerán las medidas, obstruyendo la movilidad. (I)