Es jueves 22 de enero, la lluvia de media tarde azota con fuerza la ciudad de Quito. Un paraguas rojo, que también soporta la fuerza del viento, cubriendo a medias a dos mujeres, cruza de prisa la calle —por el apuro de las mujeres— se dobla en la entrada de la cafetería y librería Tres Gatos. Adentro, en una mesa, otra mujer espera.

—¿Les ayudo? —interviene la mesera.

—Yo quiero un capuchino —dice Mireya—. Yania y Andrea titubean.

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—Mejor les traigo la carta —murmura la mesera—, mientras enfila por la boca de un pasillo.

La cita no es solo para tomar café, es también para hablar del proceso del lanzamiento de un premio literario solo para mujeres.

Con el respaldo de la editorial ecuatoriana–mexicana, Lunada Ediciones, y el colectivo La Rueka EC., cuatro mujeres poetas que lideran la organización y creación del I Premio Nacional de Literatura Mercedes Martínez Acosta —solo para mujeres— se juntan para hilar las ideas de lo que van sembrando: Mireia Ortega Enríquez, Andrea Ochoa, Yania Enríquez y María Belén Bonilla.

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¿Cuándo empezó a configurarse la creación del premio?

Este es un sueño que surgió en 2018 y desde entonces ha recibido la negativa de muchas instituciones públicas —responde Mireya Ortega Enríquez, del colectivo La Rueka EC y directora de Lunada Ediciones.

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¿Cuál es la finalidad?

Nace —precisamente— para la búsqueda de la justicia histórica que necesitamos las mujeres que escribimos en Ecuador. Sobre todo, las mujeres que escribimos al margen, fuera de las élites, fuera de los privilegios y lo hacemos, a veces, en silencio, maternando… Creo que es una oportunidad para que esas mujeres se presenten a este premio.

¿Usted cree que persisten las desigualdades para las mujeres en la literatura?

Por supuesto que persisten las desigualdades, y eso responde a un sistema y estructura social patriarcal. Imagínese que el hombre ha tenido la posibilidad de ocupar muchos espacios y, entre esos, en la literatura, desde hace un montón de tiempo, y ha sido el patriarcado el que ha impedido que la mujer se visibilice. Entonces, no estamos en igualdad de condiciones y esa brecha es muy difícil romper.

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La mesera llega con un charol en la mano, deja dos capuchinos, un americano y un filtrado. La fragancia inunda los sentidos y, por un momento, el ruido de las gotas de lluvia estallando sobre el tejado se desvanece, no es que el aguacero se ha ido, no, no, solo que el café, la plática y la compañía se imponen a otros sonidos que no sean nuestras propias voces, nuestras propias reflexiones, nuestras propias impresiones.

En los últimos años se han creado grupos de diversas disciplinas, solo de mujeres, ¿usted cree que vetando a los hombres se contribuye a reducir esa brecha de desigualdad?

Para nada, creo que más bien es un trabajo de una construcción social, porque el hombre, el momento en que reconoce el proceso histórico que hemos vivido las mujeres, cómo hemos sido violentadas a través de la historia, con el machismo, con el capitalismo, cómo ha ejercido la fuerza con el patriarcado y mientras vaya teniendo la posibilidad de entender nuestra propia construcción histórica como mujeres y todo lo que nos ha pasado, va a tener la posibilidad de actuar en comunidad y creo que vamos a tener la oportunidad de que nuestros espacios como mujeres sean posibles, en mayor número.

¿Cómo planean, las organizadoras del concurso, asegurar un jurado calificador ético y de calidad literaria, que no respondan a élites ni a grupos privilegiados?

Mireya Ortega Enríquez (c), Andrea Ochoa (i) y Yania Enríquez, poetas, durante una charla sobre el lanzamiento del I Premio Nacional de Literatura "Mercedes Martínez Acosta", en la Cafetería y Librería Tres Gatos, en Quito. EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

Porque tenemos una gran diferencia, estamos al margen, respondemos a la comunidad, no a las élites. Nosotras sabemos, justamente, lo que es haber pasado por un montón de procesos, donde no hemos tenido espacios, donde hemos sido invisibilizadas, incluso, nos han discriminado por la cuestión de clase, porque también existe y hay que nombrarla.

¿De qué otra forma puede aportar al fortalecimiento del premio?

—Hemos venido construyendo y tejiendo la posibilidad de visibilizar a voces emergentes —dice Andrea Ochoa—, porque nosotros hemos empezado de esa forma y es una construcción de hace mucho tiempo y creo que ahora es el momento de ayudar a que participen otras mujeres.

El prestigio de los concursos de literatura, nos guste o no, están medidos por el premio económico, ustedes apuestan a las donaciones, ¿qué aspiraciones tienen, cuánto dinero se necesita recaudar para entregar el premio a las ganadoras?

El objetivo final, nuestro sueño, es cubrir los costos del premio y también los costos justos del jurado —reflexiona Yania Enríquez—. Es una apuesta, esencialmente, de confianza por el trabajo colectivo. Apostar por eso implica soñar y creer en que es posible, que podamos conseguir todos los recursos. Creo firmemente en la realidad de la literatura, el arte como tal, es un oficio que merece una remuneración justa.

¿Qué valores han considerado entregar a las ganadoras del premio?

Hay dos premios, uno para cada categoría: el primer lugar en poesía se lleva 600 dólares, el primer lugar en relato también se lleva 600 dólares. Hay cuatro menciones de honor para cada categoría y el objetivo final es que las obras ganadoras y las que reciben menciones de honor, es decir, las obras de diez mujeres escritoras, sean publicadas en una antología, como parte del compromiso de visibilizar y procurar la circulación de nuevas voces, explica Yania.

Bases del I Premio Nacional de Literatura Mercedes Martínez Acosta

Para concretar el valor monetario del premio, las organizadoras han apostado por la plataforma GoFundMe, que permite recibir donaciones de todo el mundo, además, se visualizan los valores donados y el nombre del donante.

¿Qué actividades están haciendo ahora?

Ahorita estamos concentradas en una campaña de difusión, convencidas de que vamos a encontrar mujeres en el mundo, porque, obviamente, esta campaña sale a través de esta plataforma que se llama GoFundMe, con la que hemos apostado a este sueño. ¿Y por qué lo hemos hecho? Porque cuando golpeamos las puertas institucionales —como suele pasar en este país— para la cultura nunca hay dinero y, peor aún, para un premio nacional de literatura de mujeres, eso nos llena de una digna rabia y decidimos apostar por este sueño, probablemente, para muchos signifique una utopía, asegura Mireya.

Para donar y apoyar al I Premio Nacional de Literatura Mercedes Martínez Acosta, se debe ingresar al enlace de GoFundMe que se encuentra en las redes de Lunada Ediciones y La Rueka EC. Ahí se encuentra la información al detalle de quiénes son las organizadoras, el por qué, el cómo, el para qué, incluso las bases del concurso y, por supuesto, el botón de donar. Los nombres de las personas que donen aparecerán como créditos en la contraportada del libro de antología, que es parte del premio.

Cronograma del premio:

  • Lanzamiento público de la convocatoria: Finales de enero de 2026.
  • Recaudación de fondos: Desde finales de enero hasta abril de 2026.
  • Recepción de obras: Del 1 de febrero al 26 de marzo de 2026.
  • Lectura y deliberación del jurado: Finales de marzo – abril de 2026.
  • Proceso editorial de la antología: Abril – mayo de 2026.
  • Comunicación oficial de resultados: 11 de mayo de 2026.
  • Ceremonia de premiación: 22 de mayo de 2026.

El paraguas ya se ha escurrido, pero, otra vez, se enfrenta a la luvia, porque lejos de calmarse, el aguacero ha aumentado y con él, el frío amenaza con ingresar hasta en los huesos, sin embargo, las cuatro mujeres tienen claro su norte y ni la lluvia ni el frío las frena.