TULCÁN
El ingreso al cementerio José María Azael Franco de Tulcán ya se cobra a los visitantes extranjeros y a nacionales no oriundos de la provincia de Carchi.
La recaudación se realiza en cumplimiento de la ordenanza que regula la administración, los servicios y el funcionamiento del camposanto administrado por el Municipio de Tulcán.
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Después de un año de análisis y elaboración del reglamento, el cobro fue autorizado. La decisión ha generado criterios divididos en la ciudadanía, unos a favor y otros en contra.
Andrés Ruano, alcalde de esta ciudad fronteriza, explicó que se han hecho excepciones para los residentes en esta urbe, quienes deberán presentar el certificado de votación que los exime del pago o un documento que avale que viven en Carchi.
Tarifas y proceso de cobro
Desde el 19 de enero pasado, los turistas extranjeros pagan $ 2 y los menores de edad, $ 1. A su vez, los nacionales cancelan $ 1 y los niños y adolescentes, $ 0,50.
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Personas de la tercera edad y con capacidades especiales se acogen también a un 50 % de descuento.
Pese a que todavía no se cuenta con la infraestructura para realizar los cobros, como tornos o sensores, en una carpa, a pocos metros de la puerta de ingreso, los visitantes deben registrarse y efectuar el abono.
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Mientras tanto, los locales deben presentar la cédula de identidad, que registra los dos primeros dígitos 04 e identifica a las personas que nacieron en uno de los seis cantones de esta jurisdicción provincial.
El alcalde Ruano señaló que aspiran a recaudar cada año $ 300.000. Estos valores proyectados serán reinvertidos en mejoras de este parque natural con más de 300 figuras de ciprés artísticamente talladas, que son únicas en el mundo.
“Los valores que logremos recaudar serán destinados al mantenimiento y mejora del cementerio, con el fin de conservar su belleza y brindarle al turista una experiencia memorable”, añadió el concejal Vladimir Herrera.
Anteriormente, el cementerio era financiado sobre todo con presupuesto municipal y arrendamiento de nichos y bóvedas.
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Este lugar, junto al santuario de Las Lajas, en Ipiales (Colombia), son los más visitados por viajeros de varios países, que hacen una parada en la frontera colombo-ecuatoriana.
Se estima que en los quince primeros días de enero, considerados temporada alta porque en Colombia disfrutan de un largo feriado, llegaron al cementerio local más de 40.000 personas.
Reacciones y desafíos
La esposa de Jairo Rosero, tulcaneño de nacimiento, nació en Ambato. Ella cuenta que debió justificar su residencia para ingresar y no realizar el respectivo pago.
“Presentamos el documento de votación, que confirma su residencia en esta ciudad y logramos visitar a un ser querido”, añadió.
En tanto, viajeros colombianos que continúan llegando en gran número consideraron que el precio no es alto.
Otros, en cambio, que vienen en buses de transporte público colombiano, aseguraron que las agencias de viajes ya incluyen este valor.
Una de las preocupaciones de la ciudadanía se enfoca en que con estos valores por recaudar se vaya a contratar más personal. Sugirieron, además, que los sistemas de cobro se realicen con tecnología e infraestructura para garantizar la transparencia en el recaudo.
También, entre ciudadanos expusieron su inquietud para que se destine un monto de inversión en investigación para determinar qué estarían causando afectaciones e incluso la muerte a las plantas que conforman las figuras precolombinas, agustinas y árabes creadas en ciprés. (I)





















