Maravillado se quedó Pablo Crespo, quien pudo admirar uno de los volcanes que adornan la capital desde el aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito.
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Hubo una inversión de empresarios ecuatorianos de alrededor de $ 7 millones.


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Maravillado se quedó Pablo Crespo, quien pudo admirar uno de los volcanes que adornan la capital desde el aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito.