TULCÁN

La aplicación de aranceles comerciales y medidas energéticas que plantean los gobiernos de Ecuador y Colombia mantienen en incertidumbre a los gremios productivos, comerciales y del transporte en la frontera colombo-ecuatoriana.

El presidente Daniel Noboa impuso una tasa “de seguridad” del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, mientras el Gobierno de Gustavo Petro impuso como respuesta similar medida para 20 productos y suspendió la exportación de energía eléctrica.

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Ante la actual situación, las cámaras de Comercio de Ipiales, Pasto, Tumaco, en Colombia, y Tulcán e Ibarra, en Ecuador, decidieron elaborar un documento conjunto que muestra inconformidad ante esta pretensión.

Iván Flórez, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales, explicó que se realizan reuniones tanto en esa ciudad como en Tulcán con el propósito de lograr persuadir a los dos mandatarios para que desechen la posibilidad de crear un nuevo impuesto a los productos de importación, ya que afectaría a las poblaciones fronterizas y promovería el contrabando y el comercio informal entre ambos países, golpeando severamente a la producción de ambas naciones.

Impacto en el transporte pesado

Para Marcos Méndez, presidente de la Asociación de Transporte Pesado de Carchi, que agrupa a 1.000 tractocamiones, un 33 % del parque automotor pesado en esta provincia, las carreteras en la Costa ecuatoriana son más inseguras que la frontera, donde siguen siendo asaltados, extorsionados, robadas sus unidades y hasta asesinados los tripulantes.

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El transporte, segundo renglón de la economía carchense, alerta que la tasa del 30 % a las importaciones disminuirá su trabajo debido a la falta de cargas y mercancías, lo que incrementará sus costos.

Impacto de las medidas propuestas

Este viernes 23 de enero, en una nueva reunión de los gremios del comercio de la frontera, en Tulcán, los directivos coincidieron en que, en caso de prosperar estas disposiciones, los efectos incidirían en la proliferación del contrabando y delitos conexos, que podrían utilizar los más de 50 pasos no autorizados ubicados en la zona rural de la línea de frontera. Dispararía los precios en ambas naciones y afectaría al sector productivo y económico, y al empleo.

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En Tulcán existe preocupación en los distintos gremios productivos, comerciales y del transporte ante el anuncio del incremento de las importaciones. Los dirigentes advierten que se disparará el contrabando. Foto: Ricardo Cabezas

Las cámaras consideran que la invitación que realiza Colombia a sus homólogos ecuatorianos para concertar una reunión en la ciudad andina de Ipiales, frente a Tulcán, el próximo domingo 25 de enero, es una oportunidad para zanjar cualquier diferencia y abordar en territorio los problemas que aquejan a los dos países.

Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, considera que las cancillerías deben conformar mesas de diálogo y activar los gabinetes binacionales que dejaron de operar en los años 2024 y 2025.

“Es importante evaluar el impacto integral de estas medidas y retomar una agenda común que preserve la dinámica económica y la seguridad de nuestras fronteras, dentro del marco de la Comunidad Andina de Naciones”, señala un aparte del exhorto que hace el comercio formal de la frontera.

En Tulcán e Ipiales, entre los gremios comentan que el congelamiento de los gabinetes binacionales y de la Comisión Binacional Fronteriza, Combifron, no ha permitido conocer los reales problemas en materia de seguridad, comercio e integración bilateral, provocando la actual crisis en las relaciones entre Colombia y Ecuador.

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Contexto de la relación bilateral

La Combifron es un mecanismo de cooperación, confianza mutua e inteligencia estratégica entre las fuerzas armadas y policiales de Ecuador y Colombia. Es considerado, además, un espacio estratégico entre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de ambos países, diseñado para combatir amenazas en las fronteras y facilitar el intercambio de información, planificación de operaciones y la seguridad conjunta en zonas fronterizas.

Mientras que el último gabinete binacional fue presidido en Tulcán por los mandatarios Guillermo Lasso (Ecuador) y Gustavo Petro (Colombia), el 31 de enero de 2023. Allí se revisaron temas clave de la relación bilateral y se adoptaron nuevos compromisos en seguridad y defensa; infraestructura y conectividad; asuntos fronterizos; asuntos ambientales; asuntos sociales y culturales, asuntos económicos y comerciales, y el Plan Binacional de la Zona de Integración Fronteriza.

Análisis económico y advertencias

Desde Bruselas, la canciller Gabriela Sommerfeld hizo conocer que se ha hecho al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia una “contrapropuesta” de fecha para reunirse y dialogar sobre la “tasa de seguridad” que Ecuador le impuso a ese país, para la próxima semana y no el domingo.

Alberto Acosta, presidente de la Asamblea Constituyente del 2008, manifestó este viernes 23 en Sucesos.Com, de radio Frontera de Carchi, que no tiene sentido de racionalidad económica la medida de enfrentar el déficit comercial que existe en la balanza comercial no petrolera de Colombia y Ecuador con aranceles, porque habrá muchos costos de producción y Ecuador importa insumos desde ese país para producir.

Añadió que si se incrementan los precios de los productos que se importan de Colombia también habrá repercusión en la inflación y se dará paso al contrabando.

Agregó que se van a afectar las relaciones empresariales construidas por años, y cuestionó además qué pasará si nuevamente vuelven los racionamientos eléctricos.

A la par, insinuó que podrían venir demandas internacionales de Colombia ante la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Organización Mundial de Comercio, ya que se golpearía la integración regional con estas medidas. (I)