La gestión de residuos plásticos continúa siendo uno de los retos ambientales más relevantes a nivel global. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que la producción y generación de residuos plásticos se ha duplicado en las últimas décadas, incrementando la presión sobre los sistemas de gestión en todo el mundo.

En Ecuador, este desafío ha impulsado la adopción de mecanismos e iniciativas orientadas a fortalecer la cadena de reciclaje y promover una mayor articulación entre sector público, industria y recicladores de base.

En ese marco, durante el lanzamiento del programa de Fortalecimiento de Capacidades a Recicladores de Base “Manos que Transforman”, impulsado por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones con el apoyo del Clúster de la Industria del Plástico a través de ASEPLAS, actores del sector público y privado destacaron la importancia de consolidar instrumentos que sostengan el reciclaje desde su base.

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El programa beneficiará a 600 recicladores —300 en Guayaquil y 300 en Quito— mediante capacitación técnica especializada, dotación de equipamiento y evaluación de impacto.

“El programa Manos que Transforma busca generar un cambio estructural en las condiciones de trabajo de los recicladores de base. No solo se trata de capacitarlos, sino de ofrecer formación técnica, equipamiento adecuado y condiciones laborales seguras que les permitan construir un vínculo sólido y sostenible con la industria transformadora”, señaló el viceministro de Producción e Industrias, Andrés Robalino.

“Manos que Transforman reconoce algo fundamental: que detrás de cada kilo de material recuperado hay una historia, una familia y un esfuerzo que merece respeto y oportunidades”, destacó Arturo Sánchez Cedillo, Presidente de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (Aseplas).

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En ese contexto, el IRBP representa uno de los mecanismos estructurales que permiten sostener la recuperación del PET, vigente desde 2012, diseñado para disminuir la contaminación y estimular el reciclaje, según la definición del Servicio de Rentas Internas (SRI). Su estructura incorpora un componente distintivo: el valor pagado por cada botella puede ser recuperado cuando el envase retorna al circuito formal.

La tarifa vigente es de $ 0,02 por botella plástica no retornable. Más allá del monto, el mecanismo introduce una señal económica clara en la cadena: asigna un valor mínimo al PET (polietileno tereftalato), el material más utilizado en botellas de bebidas, reduciendo su dependencia exclusiva de las fluctuaciones del mercado internacional del plástico virgen y aportando estabilidad a la recuperación del material.

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“El IRBP es un incentivo económico que permite que la botella tenga valor incluso en escenarios de precios bajos del plástico virgen. Cuando existe una señal económica clara, la recuperación deja de ser circunstancial y se convierte en parte estructural del sistema”, señaló Ronald Bravo, presidente de Reciplásticos.

El esquema de devolución está dirigido a recicladores, centros de acopio e industrias transformadoras que forman parte del sistema formal, estableciendo un circuito que busca fortalecer la trazabilidad y la organización del sector.

Para aterrizar el impacto del IRBP en la economía circular real, Reciplásticos y Grupo Mario Bravo reportan que en 2025:

  • 40.000 toneladas de PET ingresaron a procesos de transformación industrial.
  • Este volumen representa cientos de millones de botellas recuperadas dentro de la cadena formal de reciclaje.
  • Más de 1.500 recicladores de base participaron directa o indirectamente en el sistema.
  • La actividad genera un impacto indirecto en aproximadamente 50.000 familias vinculadas a la cadena de recuperación.
  • En 2024, Reciplásticos consolidó inversiones por $ 15 millones en su planta de procesamiento de PET para producción de pellets grado alimenticio.

“Cuando el residuo tiene valor económico, se activa una cadena que involucra a recicladores de base, centros de acopio e industria transformadora. Esa es la base sobre la cual puede sostenerse la economía circular”, agregó Bravo. (I)

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