El 2026 marca la consolidación de una tendencia de trabajo en Ecuador. De acuerdo con un estudio realizado por PwC Ecuador, el modelo tradicional de oficina, de lunes a viernes, ya no es el estándar absoluto en el país, y actualmente la modalidad híbrida gana cada vez más espacio.

Según datos de PwC, el 37 % de las empresas en el país opera actualmente bajo esa modalidad, una cifra que se ha mantenido estable entre el 33 % y 41 % en los últimos tres años, confirmando que el mercado laboral ecuatoriano ya cruzó el punto de no retorno hacia esquemas flexibles.

El estudio señala que el 61 % de organizaciones mantiene esquemas presenciales y apenas el 2 % funciona completamente virtual. Sin embargo, más allá de la distribución, lo relevante es el impacto: el 57 % de las empresas que adoptaron modelos híbridos reporta mejor desempeño, con mejoras en productividad, calidad del trabajo y enfoque en actividades de mayor valor.

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Óscar Henk, gerente en Consultoría de Recursos Humanos de PwC Ecuador; y David Morrell, socio de Consultoría en PwC, expusieron detalles del estudio, en Guayaquil, en un conversatorio. En este foro, Henk indicó que el debate ya no es si implementar o no flexibilidad, sino que el verdadero desafío es rediseñar el liderazgo y la gestión para que funcione. “Las empresas que no evolucionen podrían perder competitividad y talento”, advirtió el experto.

La transformación ocurre en un contexto de alta movilidad laboral: el 28 % de los trabajadores considera probable cambiar de empleador en los próximos 12 meses, según el estudio expuesto por Henk y Morrell.

En este escenario, la flexibilidad dejó de ser un beneficio accesorio y se convirtió en un factor estratégico de retención. Henk aseguró que el 84 % de las empresas ya ofrece beneficios emocionales, entre ellos horarios flexibles (56 %), días adicionales de vacaciones (36 %) y esquemas de time flex (28 %), reflejando una adaptación cultural profunda en la propuesta de valor al colaborador.

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Desde el punto de vista económico, el modelo híbrido también impacta la estructura de costos. La optimización de espacios físicos, servicios e infraestructura permite redirigir recursos hacia inversión tecnológica y desarrollo de talento, en un entorno donde la digitalización, la nube y la inteligencia artificial redefinen la productividad.

Aunque el trabajo remoto ha demostrado beneficios en productividad y optimización de costos, la presencialidad sigue siendo clave para fortalecer la cultura organizacional, especialmente en profesionales que ingresan al mercado laboral, y para impulsar la innovación a partir de la interacción diaria.

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Según Morrell, un modelo híbrido bien diseñado permite equilibrar eficiencia y cohesión cultural. Además, amplía el mercado laboral para los profesionales ecuatorianos, abriendo oportunidades internacionales, particularmente en áreas como tecnología, marketing digital y diseño UX/UI.

“El modelo híbrido es una arquitectura organizacional más sofisticada: equilibra eficiencia, cultura e innovación, y proyecta el talento ecuatoriano hacia mercados internacionales. Las organizaciones que integren ambos mundos con disciplina estratégica estarán mejor posicionadas para competir en un entorno global”, señaló Morrell.

Sin embargo, Henk advirtió que implementar flexibilidad sin rediseñar procesos, métricas y cultura puede generar fricciones internas. Mantener sistemas de control basados en presencia física o trasladar procesos pensados para oficina al entorno digital sin ajustes estratégicos puede afectar cohesión y desempeño.

“El híbrido no es trabajar algunos días desde casa. Es cambiar el modelo de gestión hacia uno basado en resultados, KPI claros y accountability. Sin ese cambio estructural, la flexibilidad puede convertirse en un problema en lugar de una ventaja”, enfatizó.

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Para PwC Ecuador, el país atraviesa una etapa de maduración del modelo híbrido. La estabilidad de la cifra en los últimos años confirma que no se trata de una reacción pospandemia, sino de una transformación estructural del mercado laboral.

“El ‘todo presencial’ dejó de ser el único estándar. La pregunta para los líderes no es si deben cambiar, sino qué tan rápido pueden hacerlo sin perder competitividad”, concluyó Henk. (I)