La sequía hidrológica aún no se marca en ninguno de los cuatro ríos de Cuenca, aunque uno de ellos: el río Tarqui, se aproxima al umbral para considerarlo en ese estado.

Los otros afluentes son el Tomebamba, Yanuncay y Machángara, cuyo estado es normal.

En el 2024 la sequía hidrológica duró casi cinco meses, empezó en julio y se extendió hasta diciembre.

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El pasado 9 de diciembre, el caudal del Tarqui ya era bajo, un estado que ha sido constante desde entonces y en lo que va de enero.

Así están los caudales de los cuatro ríos de Cuenca que alimentan el embalse de Mazar

Para este miércoles, 7 de enero, el estado del caudal del Tarqui sigue bajo con 1,71 metros cúbicos por segundo (m³/s). Mientras que el estado de los otros tres ríos es normal, aunque dos de ellos también se acercan al umbral de caudal bajo, que es de 2 m³/s.

El Tomebamba se encuentra en 2,10 m³/s y el Machángara en 2,06 m³/s, mientras que el Yanuncay en 3,36 m³/s, de acuerdo con el reporte de diario de la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Etapa EP).

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Para el miércoles, 7 de enero del 2026, así lucía el río Yanuncay, en Cuenca. Foto: API

La sequía hidrológica se establece cuando el caudal de uno de los ríos desciende por debajo de 1,2 m³/s. “Nosotros marcamos sequía hidrológica apenas tenemos un río en esa situación, con un caudal menor a 1,2 m³/s”, explicó la semana pasada Rigoberto Guerrero, subgerente de Gestión Ambiental de Etapa.

En el 2024, año en el que los racionamientos de energía llegaron hasta las 14 horas, la sequía hidrológica empezó el 12 de julio, con el río Tomebamba y concluyó el 8 de diciembre, y permanecieron en vigilancia los ríos hasta confirmar que su caudal se mantenga estable, indicaron desde Etapa.

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En ese año, el 20 de diciembre, la empresa anunció el fin de la sequía hidrológica en dos de los cuatro ríos después de 160 días, Machángara y Tomebamba.

Mientras que los otros dos, el Yanuncay y Tarqui, se mantuvieron en vigilancia, el primero por encontrarse en nivel bajo y el otro en estiaje.

‘Hay que tomar decisiones rápidas para prolongar la cota de Mazar’

Estos ríos no solo abastecen con agua a Cuenca, sino que también alimentan el embalse Mazar del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, que está compuesto de tres centrales, Mazar, Paute - Molino y Sopladora.

Guerrero comentó que los cuatro afluentes aportan más del 45 % del agua para el embalse. En metros cúbicos por segundo, dijo que más de 35, pero ahora de 12 a 15 m³/s.

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Para llegar hasta Mazar la recarga hídrica de estos ríos va de la llanura de Quimsacocha para el Yanuncay y Tarqui, para el Tomebamba de El Cajas y el Machángara de las zonas del páramo.

La conexión fluvial de estos afluentes hacia Mazar se desarrolla de manera secuencial. El Yanuncay confluye inicialmente con el Tarqui en el sector de Tres Puentes; posteriormente, el Tarqui se integra al Tomebamba en el área del parque Paraíso.

Por su parte, el Machángara se incorpora al Tomebamba a la altura del Parque Industrial, dando origen al río Cuenca, el cual desemboca más adelante en el río Paute, en el sector de El Descanso, desde donde continúa su trayecto hacia el embalse.

Empieza a secarse uno de los ríos que alimentan el embalse de Mazar

El río Paute constituye el eje de drenaje principal de la cuenca hidrográfica del mismo nombre. Además, este recibe las aguas de los afluentes Burgay, Jadán, Gualaceo y Cutilcay, así como de otros ríos menores.

A estos afluentes también se incorporan aportes provenientes de drenes ubicados en seis subcuencas principales —Collay, Pindilig, Mazar, Llavircay, Juval y Púlpito, entre otras—, los cuales confluyen finalmente en el embalse de Mazar.

La cota de Mazar, para este miércoles, 7 de enero, a las 11:00, se ubicó en 2.138,66 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). La máxima es de 2.153, mientras que la mínima es de 2.098 m.s.n.m.

La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, explicó que la función de Mazar permite reservar energía y usarla en tiempos de escasez de lluvia. (I)