El precio del petróleo y la guerra en Medio Oriente ponen incertidumbre en los mercados, pero a Ecuador aún no le ha afectado, pues se lo considera como beneficiario de esa subida de precios, siendo productor y estando lejos del área geográfica del conflicto.
El riesgo país de Ecuador ha estado entre 413 y 499 puntos desde el 31 de diciembre del 2025; han sido 89 días en el umbral de los 400 puntos y sin los sobresaltos de antes, cuando llegó varias veces a superar los 2.000 puntos básicos.
El riesgo país es un concepto que describe la probabilidad de que un país no cumpla con sus obligaciones financieras o si experimenta una crisis económica que afecte negativamente a sus inversores y prestamistas. Es una medida del riesgo asociado a invertir o prestar dinero al país. Mientras más bajo es mejor.
Publicidad
Cuando el riesgo país cerró en 413 puntos el 27 de enero del 2026 y Moody’s Ratings mejoró la calificación del país, el Ministerio de Economía y Finanzas recordó que el que ese indicador estuviera cerca de bajar a los 400 puntos no había sucedido desde hacía una década, y se daba “luego de conocida la exitosa nueva emisión de bonos del Ecuador por $ 4.000 millones”.
Esta semana en que se cierra marzo marcó 500 puntos, “pero no es nada; es poco”, porque hay otros factores que lo mantienen estable: la supervisión estrecha y amplia del Fondo Monetario Internacional (FMI), un buen crecimiento del 3,7 % de la economía en el 2025, las exportaciones no petroleras, las altas reservas internacionales, el regreso del país a los mercados internacionales.
Así lo analiza Ramiro Crespo, presidente ejecutivo de Analytica, quien anota que los bonos de reciente emisión se cotizan a 98,00 y 98,50 con rendimientos de 9 %, que los hacen atractivos en el mercado. Quienes monitorean flujos de inversión en mercados emergentes ven un incremento de interés de compra y actividad en deuda de Ecuador.
Publicidad
Publicidad
“Ha cambiado, gracias a Dios, la percepción de que el Ecuador podría declarar moratoria. A Ecuador ahora se lo percibe como un país que sí va a pagar sus deudas. Eso también es algo bueno”, agrega.
Además, el hecho de que no haya calendario electoral para las presidenciales o consulta popular el mercado lo ha visto como positivo, “porque no hay la incertidumbre electoral y la incertidumbre del resultado con lo que saldría de una nueva asamblea constituyente, que son temas muy delicados que a veces no salen como espera quien las convoca”.
Publicidad
Otro punto a favor que suma Crespo es el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos: “El mercado lo ve como positivo y no necesariamente analizando el detalle, pero en general el mercado ve un acuerdo comercial como algo bueno y los acuerdos comerciales con otros países que hemos hecho, también ve el mercado como algo positivo, algo de apertura comercial”.
No proyecta cómo seguirá la tendencia del riesgo país, porque la incertidumbre de la guerra es muy alta, está tomando más tiempo de lo que se esperaba. Comenta que hasta aquí las proyecciones internacionales, siempre sujetas a revisión, son de un petróleo que por un buen tiempo estará en $ 110 el barril.
Y que Ecuador ha tenido una performance mejor que la de otros países emergentes, por las condiciones que están a su favor.
“Es muy difícil ver qué va a pasar; pero, si el Ecuador se mantiene como está, por lo menos podríamos considerar que en temas de riesgo país nos mantendremos más estables que otros países emergentes, especialmente los que tienen que importar petróleo”, indica.
Publicidad
Antes de que Daniel Noboa Azín ganara las elecciones para el nuevo mandato el domingo 13 de abril del 2025, el riesgo país estaba en 1.908 puntos, de acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador. Esa cifra corresponde al 10 de abril. Desde entonces, este indicador se ha reducido en 1.408 puntos, que representa una caída del 74 %.
Está por debajo del de Argentina, que ahora ronda los 633 puntos básicos.
Para el Ministerio de Finanzas, “menos riesgo país representa más acceso a financiamiento, más inversión, más generación de empleo y más estabilidad económica”. (I)




