Una investigación develó que la pesca de calamar gigante está siendo empujada a una situación de crisis ecológica y social, acechada por la presencia de flotas chinas que aprovechan vacíos legales y normas laxas en el Pacífico Sudeste.
El estudio fue elaborado por la Environmental Justice Foundation (EJF), una organización internacional dedicada a la justicia ambiental.
La pesquería de calamar gigante, que engloba tanto a pesca artesanal como a procesos industriales de pesca, es uno de los pilares económicos de Ecuador, Chile y Perú, destaca el informe publicado el 19 de febrero del 2026.
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En 2023, en el Pacífico Sudeste desembarcaron más de 1,2 millones de toneladas de este producto, con Perú, China y Chile encabezando la lista durante los últimos 25 años.
En conjunto, esos tres países abarcan más del 99 % de todos los desembarques declarados.
En el caso de Ecuador, se registraron 3.028 toneladas de desembarques ese mismo año, a pesar de las constantes intrusiones de la flota china alrededor de las islas Galápagos reconocidas como Patrimonio Natural de la Humanidad.
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La investigación “documenta fallas crónicas de transparencia y regulación en la flota de calamar gigante de aguas distantes de China”, que en 2024 operó con 528 buques poteros en la zona de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP‐PS).
La flota de buques es el doble de lo reportado diez años antes. Además es responsable del 98,7 % de toda la actividad de pesca con pota en aguas del Pacífico Sudoeste.
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Controles endebles y poco efectivos dan cabida a abusos contra los derechos humanos, así como afectaciones a la fauna marítima y el ambiente. Condiciones de trabajo forzoso, violencia física, fallecimiento de tripulantes, así como daños ambientales y prácticas destructivas, como el “aleteo” de tiburones (que es el corte de aletas del animal, cuyo cuerpo luego es devuelto al mar) y arponeo de focas son solo unas de las cuantas contravenciones que registró la organización internacional.
Steve Trent, director ejecutivo y fundador de la EJF, señaló que la investigación evidencia que el aumento del daño ambiental es consecuencia directa de la falta de transparencia y rendición de cuentas a nivel regional, poniendo vidas en riesgo.
“La transparencia en las pesquerías industriales ya no puede ser opcional: es la base de un océano seguro y sostenible”, afirmó Trent, según declaraciones recogidas en un comunicado.
En ese marco, países latinoamericanos, incluyendo a Ecuador, han presentando un paquete de medidas para mejorar la gobernanza del calamar gigante, que se discutirán en la Comisión de la OROP-PS el próximo 2 de marzo, en Panamá.
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Las propuestas fueron elaboradas en coordinación con organizaciones de productores, como Calamasur.
Su propósito es establecer límites de captura basados en la ciencia, fortalecer el monitoreo y control, y cerrar vacíos que permiten que continúen prácticas abusivas.
El informe expone que los últimos años Ecuador ha tenido que hacer frente a incursiones de la flota china en los alrededores de las islas Galápagos, que posee un área protegida de más de 130.000 kilómetros cuadrados.
Perú también ha tomado acciones relevantes, mientras la flota china opera en altamar. Redujo drásticamente el uso de sus puertos por parte de flotas de alto riesgo, luego de exigir que los buques extranjeros de calamar instalen un sistema de seguimiento seis meses antes de ingresar.
La medida tuvo resultados positivos para el país, considerando que las entradas de buques chinos cayeron a cero en 2025.
Sin embargo, en Chile se recibieron los efectos colaterales, ya que la presencia de naves chinas en puertos chilenos se incrementó sustancialmente en apenas un año, al pasar de menos de diez en 2024 a alrededor de 180 en 2025.
Por eso, Chile se convirtió en el “puerto de menor resistencia” para la flora china.
Un portavoz de EJF destacó que Ecuador y Perú son un ejemplo con sus iniciativas. Junto con Chile podrían liderar la OROP‐PS.
“Alinear sus decisiones de acceso portuario con las reformas propuestas por los países costeros enviaría una señal clara de que los abusos no serán tolerados”, destacó el portavoz.
Mientras los países latinoamericanos han dado grandes pasos en la regulación de pesca de calamar gigante, que permita su sustentabilidad y sostenibilidad, China mantiene prácticas que atentan contra este espécimen y los trabajadores; el país se mantiene esquivo a concertar acuerdos multilaterales.
Aunque China concentra entre el 40 % y 45 % de las capturas de pesca de calamar gigante en el Pacífico Sudeste, “no ha presentado hasta ahora propuestas para mejorar la sostenibilidad de este recurso”.
La EJF y organismos aliados consideran que los anuncios de China sobre moratorias unilaterales en altamar “no sustituyen la adopción de medidas multilaterales vinculantes a través del proceso de consenso de la organización”.
El fundador de Environmental Justice Foundation comentó que 2026 debe ser un año decisivo, porque ha transcurrido una década de “retrasos injustificados” por parte de China.
El país asiático “debe comprometerse seriamente con las reglas multilaterales y apoyar las propuestas ya presentadas por los Estados costeros”, agregó Trent.
A propósito del evento en Panamá, la EJF hizo un llamado a los Estados miembros de la OROP-PS para adoptar medidas completas e indivisibles que protejan la pesca de calamar, defiendan los derechos humanos a bordo y garanticen que la demanda internacional de pota no se construya sobre la explotación y la ilegalidad. (I)





