Pablo Arosemena Marriott, flamante ministro de Economía y Finanzas, inició su jornada este miércoles, 6 de julio, en su despacho en la plataforma financiera, en Quito. Hizo un recorrido por las oficinas del Ministerio y se presentó con los funcionarios.

Lo hizo como parte de un recambio de Gabinete que se ha dado en el Gobierno, tras los 18 días de paralización que dejaron enormes pérdidas tanto en temas de ventas internas, exportaciones y daños en el sector petrolero. Lo hizo también en medio de una polémica levantada sobre un supuesto bajo pago de impuestos al Servicio de Rentas Internas (SRI).

El Ministerio informó que la próxima semana el funcionario se presentará ante los medios de comunicación y explicará de manera detallada el plan que llevará adelante en su gestión.

Sin embargo, en el evento de posesión en Carondelet, Arosemena ya dio luces sobre los tres ejes que tiene su Plan Económico de Reactivación y cuyo corazón es “Orden con enfoque social”. Arosemena había explicado que la idea es acercar más el Gobierno a la gente. Reflexionó sobre que en este proceso de reactivación se necesita que los escasos recursos sean administrados con eficiencia y equidad, que los servicios sean ágiles y lleguen a todo el país. Los tres puntos de su plan económico son:

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1. Asegurar el gasto social: que la ejecución se logre y que el dinero llegue a los bolsillos de la gente. Esto, por ejemplo, a través de créditos, servicios y bonos.

2. Bajar el costo de la vida y los atrasos. La idea es que los ecuatorianos que ahora sienten la carestía de la vida, sean receptores del dinero y esto dinamice la microeconomía.

3. Crecimiento de la economía y construir obra pública. Esto se hará tomando en cuenta reglas claras y considerando que la obra pública puede generar empleos de calidad.

Para Jaime Carrera, secretario ejecutivo del Observatorio de la Política Fiscal (OPF), el cambio de un ministro no significa que haya cambiado la realidad económica del país. En este sentido, considera que lo que debería hacer el Gobierno más bien es presentar la realidad con los números y cuentas claras para no generar falsas expectativas y que el país esté consciente de la realidad actual. Estima que el ministro Arosemena puede tener muy buenas intenciones al mostrar su plan, pero se encontrará con los números fríos, que no le dejan mayor espacio para maniobrar.

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Recuerda que la baja del déficit de $ 7.000 millones a $ 4.000 millones se debió en una gran parte al mayor ingreso de recursos del petróleo y la renegociación de la deuda.

Agrega que ahora el déficit está calculado en $ 2.500 millones, pero el aumentar subsidios y gastos por el paro indígena que generó destrucción, el déficit va a ser elevado. El mayor problema es que Ecuador no puede financiar ese déficit con tasas del 15 % o 16 %, que son a las que podría acceder debido al alto riesgo país que se generó por las paralizaciones. Si el Gobierno quiere dedicar más recursos a un sector, debe ver a qué otro le disminuirá los recursos. “El Gobierno le ha vendido a la ciudadanía una sensación de orden fiscal y de bonanza fiscal que no es tal y ahora todos los sectores le piden de todo”, indica.

Para Carrera, el ministro deberá enfrentar una realidad de pocos recursos, de altos gastos como, por ejemplo, el de personal y el de falta de inversión privada que seguramente se ha ahuyentado tras los episodios violentos del paro indígena.

Entre tanto, Carrera dice que es pronto para saber cómo reaccionará el Fondo Monetario Internacional (FMI) frente a este cambio de ministro. Sin embargo, asegura que el FMI ya en su última revisión dejó constancia de que ha pasado por alto algunos cumplimientos, pero de manera excepcional.

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Para Santiago García Álvarez, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, en cambio, los pronunciamientos del ministro Arosemena son adecuados, en el sentido de poner énfasis en el gasto social, sobre todo en salud y en el tema de educación también. Considera pertinente además el pronunciamiento sobre que se necesita mayor inversión pública, por ejemplo, invertir en una red vial que hoy por hoy está devastada. Espera que lo anunciado se haga realidad y que haya un cambio de política de Gobierno en el sentido de ejecutar mejor los recursos.

Para García, el ministro debería además hacer un pronunciamiento oficial sobre cómo lograr una acelerada reactivación. El Colegio de Economistas se ha propuesto la baja del IVA del 12 al 8 % para generar una mayor reactivación. También considera que Arosemena debe estar listo para una mayor coordinación con los otros ministerios.

Al ser consultado sobre de dónde saldrán los dineros, pues si existe déficit quiere decir que no hay suficiente recursos para cubrir todas las necesidades, García comenta que podrían salir de los altos precios del crudo, pues habrá un excedente luego de la importación de derivados y de la mayor recaudación de impuestos. Sin embargo, también reconoce que estos dineros no logran cubrir siquiera el déficit actual, peor el mayor déficit generado a partir del paro. En este sentido, indica que otra tarea del ministro será negociar con el Fondo Monetario las metas del déficit o alargar los plazos para cumplir dichas metas.

La gestión de Arosemena también empezó explicando su pago de impuestos, pues el mismo día de su posesión ya se levantaron voces de que había pagado apenas $ 36,63 en el 2021 de impuesto a la renta. En la página web del Servicio de Rentas Internas consta que en el 2019 pagó $ 7.826, en el 2020 pagó $ 4.827 y en 2021, $ 36,63. Sin embargo, el Ministerio informó que él ha pagado $ 3.173,12 en 2021, de los cuales $ 2.436,76 corresponden a régimen general; $ 36,63 a relación de dependencia y $ 700 a microempresa, y que el ministro consta en el SRI como un contribuyente que tiene tres regímenes: el primero régimen general, segundo relación de dependencia y tercera microempresa. Que lo que se refleja en el SRI solo se refiere a régimen general y relación de dependencia ($ 36,63) y que aparte de esto pagó $ 700 correspondientes a microempresa.

De acuerdo con Napoleón Santamaría, presidente de la Corporación Ecuatoriana de Transparencia Fiscal, el bajo pago de impuesto del ministro genera dudas, inquietud e insatisfacción sus explicaciones, pues sostiene que lo realmente pagado es solo $ 36,63 y $ 700 de microempresa, pero que los $ 2.436 de retenciones no es algo que realmente se pague sino que es susceptible de devolución. En este sentido, pidió al ministro que haga públicas sus declaraciones de impuestos para verificar los datos. (I)