En general, los cuatro ríos de Cuenca, el Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara, están con caudales por debajo del promedio. Así lo afirma Rigoberto Guerrero, subgerente de Gestión Ambiental de la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Etapa EP).
Guerrero explica que el promedio es entre los 5 y los 7 metros cúbicos por segundo (m³/s).
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Estos cuatro ríos hacen parte de los afluentes que alimentan el embalse Mazar del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, integrado por tres centrales: Mazar, Paute-Molino y Sopladora, que juntas aportan 1.757 megavatios (MW) al sistema nacional interconectado.
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Para el lunes 29 de diciembre, a las 16:00, la cota del embalse Mazar se ubicó en 2.140,54 metros sobre el nivel de mar (m s. n. m.), según el reporte de la Corporación Eléctrica del Ecuador.
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La cota máxima es de 2.153 m s. n. m. y con esos datos, en lo que va del mes han bajado 12,46 metros. La cota mínima es de 2.098 m s. n. m.
Sobre el estado de los cuatro ríos, Guerrero detalla que el caudal el Tomebamba está en 2,3 m³/s, lo cual está cercano al umbral de caudal bajo, que es de 2 m³/s.
Em tanto que el Yanuncay está en 3,3 m³/s, todavía con caudal normal; el Tarqui está en 1,6 m³/s, ya es caudal bajo.
Por su parte, el Machángara está en 3,54 m³/s y se considera aún normal. Manifiesta que es de esperarse ese número, debido a que el río tiene dos embalses de regulación en su parte alta.
De acuerdo con Guerrero, los caudales de los ríos se encuentran por debajo del promedio debido a que no ha llovido de manera significativa en las áreas de recarga hídrica. “Si bien ha habido eventos de lluvia en la ciudad, estos no han sido en la parte alta, donde los ríos logran recargarse”, sostiene.
Dice que la falta de lluvias en este mes ha sido bastante significativa. “Hemos tenido en total más de 20 días sin lluvia significativa”, asegura.
Explica que marcan como sequía hidrológica cuando el caudal de los ríos desciende por debajo de 1,2 m³/s. “Nosotros marcamos sequía hidrológica apenas tenemos un río en esa situación, con un caudal menor a 1,2 m³/s”, manifiesta.
En ese sentido, comenta que de momento tanto el Tarqui como el Tomebamba se aproximan a ese umbral. “Quizás si es que no llueve ya sería cuestión de cinco o siete días para que uno de los dos ríos entre en sequía hidrológica”, precisa.
¿Por qué son importantes estos cuatro ríos para el embalse Mazar?
Según Guerrero, porque básicamente entre los cuatro aportan más del 45 % de agua para el embalse. Expresa que ahora a lo mucho deben estar aportando de 12 m³/s a 15 m³/s, porque en promedio suelen aportar más de 35 m³/s.
Para los próximos días, el pronóstico de lluvias no es favorable, indica que la probabilidad de lluvia es menor al 50 % para toda esta semana.
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Añade que es bastante complejo el pronóstico, porque el comportamiento del clima está siendo bastante errático, es decir, irregular e impredecible.
Subraya que este año fue muy lluvioso hasta noviembre, sin embargo, para diciembre ya es seco, por lo que quizás en enero, al menos los primeros días, tengan esa misma condición seca.
La recarga hídrica para los ríos Yanuncay y Tarqui viene de la llanura de Quimsacocha, para el río Tomebamba del Cajas y para el Machángara de las zonas del páramo.
Para llegar hasta Mazar el trayecto de los ríos va de manera secuencial. El Yanuncay se une al Tarqui en los Tres Puentes, luego el Tarqui se une al Tomebamba en el parque Paraíso.
Después, el Machángara se une al Tomebamba a la altura del Parque Industrial y ahí forman el río Cuenca, que posteriormente se une con el río Paute más abajo de la zona de El Descanso para continuar su travesía hacia las hidroeléctricas.
Apunta que esta sería la tercera temporada de estiaje en años consecutivos, porque se tuvo en el 2023, en el 2024, considerado el más complicado, se superaron los 150 días de sequía hidrológica, y ahora a finales de este 2025, y esto ha reducido la capacidad de retención de agua de las cuencas y sobre todo en el Tomebamba, en donde el caudal disminuyó rápidamente.
En ese contexto, comenta que hace ver la necesidad de obras de regulación hídrica. “En el caso del Tomebamba, una obra de regulación hídrica propuesta por Etapa es la represa de Dos Chorreras, pero que hasta el momento no ha recibido viabilidad del Ministerio del Ambiente. Es algo emergente para la ciudad y que incluso le favorece a la red energética nacional, tener embalses más arriba también”, comenta. (I)