La pandemia del COVID-19 generó oportunidades para múltiples sectores, pero también ha causado complicaciones para otros. Uno que ha sufrido un fuerte impacto en este 2021 es el cartonero y de embalajes.

Esto debido a que la mayor parte de las cajas de cartón corrugado producidas localmente se utilizan como empaques para la mayoría de la oferta exportable ecuatoriana, como el banano, camarón, productos del mar, mango, brócoli, piña, frutas exóticas, productos manufacturados, entre otros.

Mientras, las cajas restantes permiten movilizar en el mercado interno los alimentos procesados, bebidas, aceites, detergentes, lácteos, medicinas, frutas y hortalizas, textiles, productos de higiene personal, productos manufacturados, y otros de fabricación nacional.

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En el 2020, Ecuador consumió alrededor de 748.000 toneladas métricas de papel para la fabricación de cajas corrugadas, es decir, el 5,3 % más del total de 710.000 t consumido en 2019. En 2020, solo el sector bananero demandó más de 381 millones de cajas de cartón corrugado.

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En el primer semestre de 2021, el país ha demandado un volumen de papel para empaques que bordea las 375.000 t. Los principales fabricantes de cartón corrugado son Procarsa, Grupasa, Cartopel, Panasa, Incarpalm, ICE, Cartorama y Cransa.

Rafael Simon, presidente ejecutivo de Cartopel, sostuvo que a la gran demanda del sector exportador y el mercado interno se suman los empaques para el naciente sector de comercio electrónico que tuvo su arranque definitivo a partir de los confinamientos decretados por la pandemia.

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El crecimiento de este sector ha generado otro problema para el sector papelero nacional: la falta de papel para su producción, debido principalmente a la reducción de las exportaciones de Estados Unidos, Brasil, Europa y Asia, los mayores proveedores para Latinoamérica, en especial para Ecuador.

“EE. UU. siendo el principal proveedor histórico de papel para Ecuador está exportando este año como el 43 % menos para nuestro país. Esto es por la creciente demanda de empaques en EE. UU. que merma su volumen de exportación. Igualmente en Europa y Asia la situación es tremenda con el tema de la escasez de papel para fabricar cajas de cartón”, explicó Simon.

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Esto, porque Ecuador no es autosuficiente en la producción de papeles para empaques corrugados, pues del total de papel requerido para la fabricación de estos, el país produce únicamente el 51 % de dicho volumen, es decir, alrededor de 382.000 t al año, en los molinos de Panasa, ubicado en Marcelino Maridueña (Guayas); Cartopel, en Cuenca; Surpapel, en Durán; y Cartorama, en Guayaquil.

Adicionalmente, una parte del volumen de papel producido por el Ecuador es destinada a mercados de exportación, por lo que más de la mitad de la demanda nacional se importa desde Estados Unidos, Brasil, Europa y Asia.

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“La industria del cartón corrugado ha experimentado un desmedido encarecimiento de sus costos de producción y de transporte, tanto de los fletes marítimos de importación como de los acarreos terrestres dentro de los países de origen, desde los cuales se importa papel”, explicó el vocero de Cartopel, quien añadió que la mayoría de materias primas, productos químicos e insumos, combustibles, repuestos y partes utilizados por este sector también han experimentado incrementos significativos en sus precios durante los dos últimos años.

Esto se traduce en que del 2020 a la fecha la tonelada métrica de papel pasara de $ 450 a $ 900.

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Alonso Roa, gerente general para Ecuador de Smurfit Kappa, una empresa irlandesa que cumple 17 años en el país, confirma la delicada situación del mercado ecuatoriano del papel, en donde aseguró que su empresa atiende el mercado local de sacos industriales y tiene el 85 % de la participación y exporta a destinos como Perú y Venezuela.

Aseguró que se vive una situación sin precedentes en el mercado papelero, donde la gran demanda de material de empaques ha llevado a que los precios del papel estén muy altos respecto del año pasado, aproximadamente el 40 %, sumado a la escasez de contenedores que se presentan en la logística marítima.

No obstante, la demanda de la empresa, que tiene una planta de conversión de sacos industriales en Guayaquil, se mantiene en alza. Según Roa, en un acumulado hasta julio del 2021 se han procesado 7.930 toneladas de papel, 41 % por encima del año 2020 (5.600 t) y 47 % por encima del 2019 (5.400 t).

“El mercado de papel para sacos está muy impactado por la alta demanda. Esto se debe a que muchos sectores y principalmente la construcción son motores para la reactivación económica de los países. Luego de la pandemia, estos sectores han presentado un dinamismo importante que lo mantienen alto”, expresó Roa, quien añadió que en la línea de cartón corrugado, los cambios en los hábitos de consumo de las personas han impulsado y acelerado el e-commerce y esto hace que la demanda a nivel mundial se mantenga alta.

Al respecto, la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico (CECE) confirmó que, según estudios, el crecimiento del e-commerce durante la crisis sanitaria en la región (Latinoamérica) creció en tan solo dos meses lo que debía crecer en cinco años y aseguró que los canales de e-commerce de las empresas que antes representaban el 5 % de las ventas hoy alcanzan hasta el 100 %.

En el 2019 en Ecuador se movieron alrededor de $ 1.600 millones y para el 2020 se rebasaron las proyecciones que se tenían de $ 2.000 millones y se cerró el año con $ 2.300 millones.

Ecuador cerraría el año con $ 2.300 millones en ventas en línea, 15 % más de lo proyectado

Sin embargo, Leonardo Ottati, presidente de la CECE, aclaró que no todas las empresas que utilizan el e-commerce usan papel como su fuente principal para empaques, sino elementos biodegradables y demás,

Señaló que si el e-commerce significa un real impacto en la escasez del papel la situación debe ser aprovechada para que se sinceren las cifras y que las grandes empresas empiecen a innovar en sus maneras de empacar sus productos y para que los proveedores busquen la manera de hacer empaques más ecoamigables.

Ottati aseguró que las grandes empresas de e-commerce en el mundo impulsan iniciativas para alivianar el proceso de empaques, lo que incluye el uso de materiales para estos.

“Creo que es algo que hay que tenerlo en constante estudio y evaluación, es una cifra que debemos tomar bien en cuenta y si es real debemos ir trabajando que el consumo de papel de empaque, que al final del día termina siendo desperdicio, podamos utilizar otros materiales para lograrlo sin desmerecer la calidad del envío y obviamente la protección del producto”, sostuvo el vocero de la CECE.

En el caso de Smurfit Kappa, según Roa, los empaques que se realizan a base de papel son sostenibles y amigables con el medioambiente.

“En Smurfit Kappa hemos emprendido la iniciativa mundial Better Planet Packaging, con la cual utilizaremos nuestra fortaleza en diseño e innovación para desarrollar nuevos productos, colaborar con nuestros clientes y proveedores y realizar investigaciones para abordar los desafíos de los residuos generados por los empaques y envases. Este proyecto promueve el desarrollo de empaques que sean 100 % reciclables, biodegradables y provengan de fuentes renovables”, reveló el gerente general para Ecuador de Smurfit Kappa.

Sin embargo, ¿cuál es la expectativa para lo que resta del año? Simon cree que esta compleja situación no presenta expectativas de solución a corto plazo y que tampoco se prevén cambios para el 2022, dado que el aumento de la demanda mundial de papel tiene una tasa de crecimiento mayor a la del incremento de la oferta, es decir, al ritmo en que nuevos molinos de papel abren sus puertas o los ya existentes aumentan su capacidad de producción.

“En resumen, estamos frente a un problema estructural, en el que el mercado experimenta un serio desajuste entre oferta y demanda”, analizó el presidente ejecutivo de Cartopel.