En los alrededores del mercado Central de Guayaquil los vendedores informales de cigarrillos posan por momentos en las veredas y esquinas a la espera de clientes. Las cajetillas que exhiben provienen de marcas foráneas que no tienen el etiquetado exigido al producto nacional.

Unos minoristas combinan las ventas de estos cigarrillos con jugos y agua. Otros simplemente se enfocan en vender tabaco en charolas de madera que pueden albergar más de 80 cajetillas.

Parte de esas marcas llegan de Asia y países cercanos como Colombia. El precio de las presentaciones de 20 unidades suele ser de entre 1,50 y 2,80 dólares, un valor inferior al cigarrillo que se produce en el país.

En Ecuador, los cigarrillos producidos localmente deben cumplir con un etiquetado que muestra advertencias de salud sobre los impactos por consumir este producto. Además, cada unidad paga 16 centavos de dólar por impuestos a los consumos especiales que gravaron más en los últimos años a este producto.

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Organismos internacionales refieren que el incremento en los impuestos a los productos de tabaco constituye una de las medidas más costo-efectivas para reducir el consumo.

Pero el margen de ganancia que se puede lograr con marcas que entran evadiendo estos requisitos e impuestos seduce a muchos informales a optar por comercializar el cigarrillo foráneo. Algunas de esas son las mismas que suele mostrar la Aduana cuando hace decomisos por contrabando.

Francisco Plaza, coordinador de la Fundación Médica contra el Ruido, Ambientes Contaminantes Adicciones y Tabaquismo, instancia que ha hecho campañas para mostrar el efecto nocivo de consumir cigarrillos, señala que es preocupante que proliferen marcas importadas sin cumplir con el etiquetado de advertencia de salud y sin pagar impuestos.

Ecuador es signatario del Convenio Marco para el Control del Tabaco y del Protocolo para Eliminar el Comercio Ilícito de Productos de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, que establecen reglas específicas con relación a conductas ilícitas, incluidos los delitos penales.

Plaza cree que aún hay debilidades en los controles aduaneros para frenar el contrabando y por ello considera que se deben reforzar con intervención de Servicio de Rentas Internas para evitar el expendio de marcas extranjeras que no cumplen con medidas a las que está sujeta la producción local.

El médico dice que inquieta que estos productos que entran a menor valor puedan llegar a estimular el consumo en la población. “Anualmente se estima que 20.000 personas mueren por problemas relacionados directa o indirectamente al consumo de tabaco”, según Plaza.

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Tulcán: contrabando de cigarrillos crece pese a los controles policiales en la frontera norte

La pandemia no ha detenido el contrabando de cigarrillos por vía marítima y terrestre. A inicios de este año, la policía de la Subzona de Policía Carchi refirió que en el 2019 fueron decomisados cuatro millones de tabacos en Ecuador, mientras que en 2020 la cifra bordeó los 20 millones en todo el país. Este Diario consultó cifras de las aprehensiones totales de la Aduana, pero no hubo respuesta hasta el viernes.

Mauricio Sáenz, gerente de Itabsa, Proesa y Tanasa, empresas filiales de Philip Morris International que producen cigarrillos en Ecuador, sostiene que en las calles hay una fuerte producción foránea que entra ilegalmente y que genera una competencia desleal para el cigarrillo local por la diferencia de precios.

Estima que el volumen total de contrabando del año pasado llenaría alrededor de 160 contenedores de 40 pies, el equivalente a 1.682 millones de cigarrillos, y lo que se decomisó es alrededor de tres contendores.

Los cigarrillos foráneos que se venden en las calles no cumplen con las normas de etiquetado que se exige a la producción nacional. Foto: Ronald Cedeño

Según un estudio de Invamer, que recibió financiamiento de la tabacalera, el índice de ilegalidad de cigarrillos en la Costa es del 90%, en Amazonía del 73% y en Sierra del 64%.

Sáenz dice que la industria legal ha perdido el 69% del volumen frente a esa competencia que entra sin tener una carga tributaria. Añade que mientras la cajetilla de Líder hecha en Ecuador, el producto con menor valor, cuesta $ 5,40, en el mercado ilegal hay cajetillas de marcas foráneas cuyo precio va desde $1,50.

Más de 10 millones de unidades de cigarrillos aprehendió Senae

Para Sáenz, el consumo no ha bajado sino que se trasladó del producto legal al ilegal, pues en el 2014 el consumo era de 2.100 millones de unidades y en este momento sigue igual.

José Ruales, presidente del Comité Interinstitucional de Lucha Antitabáquica (CILA), una instancia adscrita al Ministerio de Salud, cree que a nivel de los municipios debe haber más controles en las calles para evitar esa venta al menudeo de productos que no cumplen con las regulaciones.

El presidente de CILA considera que el contrabando de cigarrillos no debe atribuirse a la mayor carga impositiva que existe en Ecuador, sino que es una problemática global en la cual las mismas tabacaleras tienen una corresponsabilidad.

En este sentido, alude a un estudio académico que en sus resultados preliminares refiere que hay productos elaborados para México y Colombia, por firmas que pertenecen al mismo grupo multinacional tabacalero, que entran de manera informal a Ecuador. La tabacalera local niega que estén propiciando esta situación.

Ruales señala que el consumo sí ha bajado en los diez últimos años en la población adulta al pasar del 27% al 14%, pero se requiere seguir avanzando en el trabajo para reducir más estos porcentajes. (I)

Las cajetillas de cigarrillos que se producen en el país tienen en la etiqueta advertencias de salud. Jorge Guzmán

El efecto en la producción

-El grupo de Itabsa, Proesa y Tanasa señala que su planta local produce solo al 15% de su capacidad. Su nómina de empleados pasó del 2014 al 2021 de 630 a 280 empleados.

-Itabsa señala que 2.000 hectáreas de tabaco que se sembraban en la costa de Ecuador han desaparecido. Desde el 2019 dejaron de comprar tabaco a agricultores independientes.

Una ley anticontrabando se discute en la Asamblea

En la Asamblea Nacional se analiza el Proyecto de Ley Orgánica para la Prevención y Combate del Contrabando y Defraudación Aduanera de Mercancías. Con este cuerpo legal se intenta establecer un marco jurídico más eficiente que viabilice la prevención y lucha contra el comercio ilícito. Los textiles, medicamentos, calzado y cigarrillos forman parte de los productos que más entran por contrabando.

La propuesta se ha analizado en la Comisión de Justicia del legislativo. A esa instancia han acudido especialistas involucrados en la lucha contra el tabaco, académicos y miembros de la industria.

Varios de esos exponentes han aconsejado en el tema del tabaco tomar en cuenta tratados internacionales ratificados por el Ecuador, el reforzamiento de los sistemas de trazabilidad para estos productos y su extensión a los importados. Además hubo voces de rechazo a la interferencia de la industria tabacalera en la elaboración de políticas públicas.

El asambleísta Héctor Muñoz, miembro de esa comisión, señala que ahora se trabaja en un informe para el segundo debate y se espera que esté listo la próxima semana. Dice que se están considerando observaciones no solo de los asambleístas, sino de diferentes sectores.

“Esta ley abarca a todas las industrias, conocemos que el tema del cigarrillo es complejo. Según cifras de la Senae, siete de cada diez cigarrillos que entran al país entiendo que tienen el problema de contrabando, no entran con el cumplimiento que se establece en la legislación ecuatoriana”, afirma.

A nivel de recaudación se estima que Ecuador deja de recibir entre 400 y 2.000 millones de dólares anuales por efectos del contrabando. (I)