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Una bacteria protege al chocho de su principal amenaza y aumentaría la producción del grano en Ecuador

La bacteria Bacillus Subtilis CtpxS2.1 promueve cambios positivos en el chocho andino. Cada ecuatoriano consume ocho kilos del grano al año.

El mineral predominante en el chocho es el calcio, con una concentración promedio de 0,48%, y se localiza principalmente en la cáscara del grano, por eso es recomendable su consumo sin pelar. Archivo

En Ecuador la producción de chocho andino (Lupinus mutabilis sweet) es menor al consumo. Esto provoca que el país deba importar el grano desde Perú y Bolivia para satisfacer la demanda local.

Anualmente se cosechan algo más de 1.700 toneladas de chocho, según el Ministerio de Agricultura. El ente estatal afirma que el consumo promedio de este grano por cada ecuatoriano es de ocho kilos al año.

Una de las razones del debilitamiento de la producción nacional son las plagas y enfermedades que atacan a la semilla del chocho, lo que se traduce en una merma de las cosechas.

Para mejorar el sistema de producción del grano y encontrar soluciones sostenibles a las plagas, Viviana Yánez, docente-investigadora de la Universidad de Las Américas (UDLA), y César Falconí, catedrático de la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE), empezaron una investigación hace tres años.

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Los catedráticos descubrieron que bacterias benéficas presentes en las raíces del chocho mejoran su crecimiento y su capacidad de defenderse contra las enfermedades.

Su estudio, publicado en la revista científica Biotechnology Lletters, identificó que la bacteria Bacillus Subtilis CtpxS2.1 promueve cambios positivos en el chocho andino, mejorando las respuestas positivas propias de la planta e influenciando el crecimiento y su resistencia a plagas.

Este microorganismo se obtuvo de zonas productoras del grano (Cotopaxi, Chimborazo, Pichincha e Imbabura) y se descubrió que controla con eficacia las infecciones en semilla causadas por antracnosis (un hongo que vive debajo de la testa de la semilla).

Las pruebas en laboratorio se realizaron en las instalaciones de la Universidad de Las Américas. Foto: UDLA

En el chocho andino, la antracnosis es la enfermedad de mayor impacto. Puede causar pérdidas importantes a lo largo del ciclo de producción y acumularse en la semilla por mal manejo.

Los pesticidas tradicionales solo logran controlar el hongo, pero no erradicarlo. Un 1% de infección es suficiente para producir una epidemia en un cultivo, indica Falconí.

Los investigadores trabajaron en laboratorio, invernadero y en campo (en esta fase participó personal de la Universidad Técnica de Cotopaxi) para comprobar que con la aplicación de la bacteria sobre la semilla se logra “reducir al 0%” las infecciones causadas por la antracnosis.

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No solo se lucha contra enfermedades, sino que se gatillan mecanismos positivos en la planta, es decir, que crezca y produzca más. Son herramientas naturales”, indica Yánez.

Otro resultado importante es que la planta produce más proteínas y enzimas. Sin tecnología, los agricultores actualmente producen 800 kilogramos de chocho por hectárea, pero con la aplicación de un biofungicida, que contiene la bacteria Bacillus Subtilis CtpxS2.1, la cifra se elevó a 1,8 toneladas.

La bacteria actúa como un inductor de protección propia de la planta frente a las enfermedades que la atacan. La técnica utilizada para la aplicación de la bacteria sustituyó algunos aditivos propios de laboratorio para reducir los costos y facilitar en un futuro su uso por parte de los agricultores.

Se usaron fuentes de bajo costo como la harina de soya y la melaza. Lo que redujo su precio a $ 0,50 centavos por litro. Al ser una tecnología de bajo costo, disminuye las aplicaciones de agroquímicos que pueden afectar al ambiente y la salud animal, incluyendo la humana.

La bacteria Bacillus Subtilis CtpxS2.1 promueve cambios positivos en el chocho andino Foto: Cortesía UDLA

Un fungicida sistémico cuesta entre $ 70 y $ 80 los 500 mililitros, pero el fungicida que hemos desarrollado es infinitamente más barato. Somos los pioneros en formular un microorganismo mediante atomización, es decir, lo pasamos de forma líquida a polvo”, dice Falconí.

Además, desde el punto de vista agroindustrial, el uso de medios con productos de bajo coste permite hacer escalados de producción eficientes y comercialmente viables.

Según Falconí, el consumo del chocho en Ecuador es mucho más fuerte de lo que muestran las cifras oficiales: “Allí solo manejan el consumo del grano en crudo, pero actualmente hay muchos productos funcionales que contienen chocho, como barras energéticas, polvo, proteína, se elabora hasta pan”.

El estudio contó con financiamiento de la Senescyt por un monto superior a los $ 600.000. Actualmente, la investigación está desarrollando otro proyecto con fondos conjuntos entre la UDLA y la ESPE (por $ 34.000) para producción y formulación a nivel semindustrial de biofungicidas a base de Bacillus Subtilis CtpxS2-1, incluso para exportación.

Se realizaron pruebas en las zonas productoras de chocho en Ecuador ubicadas en la Sierra. Foto: Cortesía UDLA

Todo esto forma parte del macroproyecto La mejora de la cadena productiva del chocho en Ecuador.

Chimborazo tiene la mayor producción del grano en el país, con cerca de 800 hectáreas. Le siguen Cotopaxi y Tungurahua; ambas provincias suman unas 350 hectáreas.

Valor nutricional del chocho

El Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) ha investigado, en diferentes estudios, las propiedades nutritivas del chocho.

Afirma que esta leguminosa se distingue por su contenido de proteína y por sus características agronómicas como rusticidad, capacidad de fijar nitrógeno atmosférico al suelo y adaptabilidad a zonas agroecológicas secas, ubicadas entre los 2.800 y 3.600 metros de altura.

El mineral predominante en el chocho es el calcio, con una concentración promedio de 0,48%, y se localiza principalmente en la cáscara del grano, por eso es recomendable su consumo sin pelar.

También tiene una concentración promedio de 0,43% de fósforo. Actúa como un controlador del calcio, para mantener el sistema óseo, actividad del músculo cardíaco y producir energía.

Entre los microelementos en el chocho sobresale el hierro, mineral básico para producir hemoglobina, transportar oxígeno e incrementar la resistencia a las enfermedades.

En Ecuador el cultivo de chocho se localiza en la Sierra, especialmente en Cotopaxi, Chimborazo, Pichincha, Bolívar, Tungurahua, Carchi e Imbabura.

Debido a su alto contenido de proteína y grasas, el chocho es conocido como la “soya andina”. En relación con otras leguminosas, contiene mayor porcentaje de proteína (42-51%) y es particularmente rico en lisina (aminoácido). En el país el chocho se consume, generalmente, en ensaladas, ají y cebiche vegetariano.

Estamos trabajando con el chocho, además, porque si revisan las proyecciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) para el reemplazo de cereales tradicionales (como trigo o cebada), se darán cuenta de que se está apostando por semillas que tengan mayor aporte nutritivo como las leguminosas andinas, entre ellas, el chocho”, dice Yánez. (I)

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