Al ingresar a la Universidad Católica, Steve Mestanza junto con su esposa, Yulissa Valenzuela, e hijo, no sabían hacia dónde dirigirse. Con su mirada buscaba a un militar que lo oriente. Y así fue, al uniformado lo encontraron en la escalera del edificio principal, desde donde repetía en voz alta frente a un grupo de personas: “De la (junta) 420 a la 424 aquí; de la 425 a la 432 en el parqueadero”.

“Me sorprendió que me hayan cambiado, siempre voté en la (Universidad) Estatal”, comentó el habitante de Flor de Bastión, quien por $ 25 alquiló una moto para acudir a sufragar: “No quería exponer a mi familia en la Metrovía”.

Este centro superior fue uno de los 611 nuevos recintos electorales que se incorporaron en estas elecciones a nivel nacional, a causa de la pandemia por el COVID-19. De 3.665, en los comicios del 2019, pasaron a 4.276.

Es un derecho y obligación, queremos un cambio en el país. Esperamos que con nuestro voto lo logremos”, dijo Robert Segura, quien acudió desde la cooperativa Juan Montalvo en compañía de sus hermanos, Cristhian y Diego, para sufragar. A ellos también los guiaron para encontrar la fila de su junta.

La escuela Carmen Wither Navarro, en Sauces 3, fue uno de los nuevos recintos en estos comicios. Foto: Ronald Cedeño

En este punto hubo retraso en la instalación de algunas mesas. “Hubo bastante rechazo de la ciudadanía, tuvieron que interceder los militares para que quienes no eran delegados se queden en mesa”, dijo Gabriela Vaca, del CNE.

En otro nuevo recinto en Sauces 3, en la escuela Carmen Wither Navarro, los ciudadanos también eran dirigidos a las aulas. “Lo bueno es que me queda más cerca de mi casa (en Sauces 4)”, dijo Débora Avilés, quien antes votaba en una escuela de la avenida de las Américas.

Otros ciudadanos, como Verónica Sánchez, hicieron una hora de fila en la escuela República de Filipinas, en Mucho Lote. “No sabía dónde me toca, pero aquí me guiaron”, sostuvo la mujer, quien aspira a que el nuevo régimen genere trabajo. Ella perdió su empleo, en una camaronera, por el recorte de personal que se registró durante la pandemia.

En recintos del sur de Guayaquil, como en la Federación Deportiva del Guayas, complejo Cuatro Mosqueteros, hubo menos desorientación, porque todas las mesas estaban en el coliseo. (I)