"¿Si lleva abrigo?", le pregunta un familiar a Daniel Salcedo, en el momento previo a su traslado de la Cárcel 4, en Quito, al Centro de Rehabilitación Social Cotopaxi, en Latacunga, el 30 de enero pasado, como sanción disciplinaria impuesta por el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI), después de que se viralizara un video en TikTok en el que aparece bailando junto con otros dos internos.

Salcedo, acusado de irregularidades en la venta de insumos médicos a instituciones públicas y sentenciado a cuatro años de prisión por su intento de fuga, contesta que sí lleva la prenda, antes de que un policía cierre el vidrio.

¿Cómo logró grabarse y difundir el audiovisual que no supera los veinte segundos?

Para el 10 de febrero está convocada la reinstalación de la audiencia preparatoria de juicio en la causa por supuesta delincuencia organizada contra Daniel Salcedo y otras personas.

El director general del SNAI, Edmundo Moncayo, indica a EL UNIVERSO que "inmediatamente" de conocerse la muerte del presentador de televisión Efraín Ruales en Guayaquil se hallaron cuatro teléfonos celulares en el centro de privación de libertad en la capital ecuatoriana.

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"Uno de ellos con una tecnología muy avanzada, de los últimos. Pensamos que esos dispositivos electrónicos ayudaron a realizar la grabación", dice Moncayo, quien añade que se entregó toda la información a la Fiscalía para que se investigue cómo ingresaron esos artículos electrónicos prohibidos, catalogados así en el Reglamento del Sistema Nacional de Rehabilitación Social, aprobado en diciembre pasado.

Según el artículo 158 de ese reglamento, "en los centros de privación de libertad está prohibido el ingreso y permanencia de bebidas alcohólicas, sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, dinero, joyas o metales preciosos, armas, teléfonos celulares o satelitales, equipos de comunicación, partes o piezas de teléfonos celulares o satelitales; municiones o explosivos adheridos al cuerpo o a sus prendas de vestir, dentro del cuerpo
o escondidos de cualquier forma, de conformidad con el Código Orgánico Integral Penal".

Acceso a un computador

No obstante, los internos sí tienen acceso a un dispositivo electrónico para cumplir con actividades educativas, beneficio que también consta en dicha normativa.

"Básicamente una computadora, donde ellos puedan conectarse en las horas establecidas para su estudio, nada más. El resto de tecnología y fuera del horario educativo es totalmente prohibido", detalla el funcionario.

COMUNICADO | El @SNAI_Ec informa a la ciudadanía: pic.twitter.com/bU5ViTqdn8

Las computadoras están instaladas en lugares comunes del centro de rehabilitación social, no en las celdas, puntualiza Moncayo.

EDUCACIÓN SUPERIOR l En el #CPLAzuay N.-1, 24 personas privadas de libertad que cursan distintas carreras universitarias, en el @utpl, rindieron pruebas de fin de ciclo. El acceso a la continuidad de sus estudios, forma parte de una política enmarcada en el eje educativo. pic.twitter.com/kl3TmUneLu

La conexión de internet de estos aparatos es restringida, es decir, los reos no pueden acceder a páginas web distintas al sistema de educación en línea, asegura el director general del SNAI, aunque reconoce que es complicado controlar al 100% los movimientos de los reos. La población carcelaria asciende a más de 38.000 personas.

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"Hay que reconocer que los privados de la libertad también son hábiles en este tipo de cosas, por eso hacemos monitoreos. Mire, la última vez, en la cárcel Cotopaxi, un hacker ruso había tendido una red con cable de internet, pero con la Policía pudimos bloquear ese sistema. Están yendo a juicio los agentes de seguridad penitenciaria que habían participado en eso y las personas que utilizaron eso", refiere Moncayo.

Uno de los grandes problemas con los que se enfrentan a diario las autoridades del sistema penitenciario es la falta de ética de una parte del personal que labora en las cárceles que, con la ayuda de familiares o conocidos de internos, ingresan teléfonos, tabletas, armas, drogas, entre otros artículos y productos prohibidos en esos sitios.

En el 2019 se requisaron 4.002 accesorios telefónicos y otros objetos a nivel nacional, según los registros del SNAI, por ejemplo.

Más videos

El uso de celulares en las cárceles no tan solo se evidencia en los resultados de los operativos sorpresa, sino también en las redes sociales como TikTok.

El video de Salcedo, en el que también aparecen otros dos reos que empuñan una bebida que promocionó el actor Efraín Ruales, no es el único que se ha grabado dentro de instalaciones carcelarias del país. Hay audiovisuales de internos que cantan letras que exaltan la imagen de bandidos, que recogen momentos de juergas o bromas.

"Pobre, casi le da un infarto", comentó una mujer del video de un usuario que ha colgado una treintena de clips. En la grabación se ve a un interno echándole agua a otro que está durmiendo. A estas bromas, ellos las denominan "judía" o "tsunami".

"No solo ese (complejo carcelario ubicado en Guayaquil). Hay algunos centros en los que nosotros, cuando tenemos la oportunidad de que Inteligencia mire estas cosas, tratamos de ver cuáles son y hacer los allanamientos", dice Moncayo.

En otro video, que tiene la leyenda "Con rumba terminando pintada", se captan momentos en el patio de uno de los pabellones y en una de las paredes se lee "Bienvenidos al P9".

Sistemas de inhibición de señal celular

Adicional al tema humano, el SNAI busca alternativas tecnológicas para inhibir la señal de los teléfonos celulares que han sido ingresados a los bloques de celdas del país, pero es complejo el tema, "a fin de que no afecten a las comunidades que se encuentran en los alrededores de las infraestructuras penitenciarias".

En la actualidad, el 70% de los 38 centros carcelarios cuenta con algún tipo de bloqueo o inhibición de la señal celular, aseguró el director general del SNAI.

El uso de dispositivos prohibidos en los penales es un problema que ocurre desde hace años. En 2018 se evidenció que uno de los detenidos por el caso del secuestro del equipo periodístico de El Comercio usaba su cuenta de Facebook desde el interior de una cárcel de la Sierra.

El exsubsecretario de Rehabilitación Social Ricardo Camacho menciona dos puntos clave para cortar la comunicación de estos aparatos con el exterior.

Camacho apunta a que las autoridades penitenciarias deben exigir al proveedor del sistema inhibidor de señal que se cubra el 100% de las instalaciones carcelarias donde hay esos dispositivos.

En los centros penitenciarios hay detectores de metales. Archivo.

"Usted le puede dar al preso el mejor celular, pero si no tiene señal, sin puntos ciegos, certificados por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas o que ellos mismos instalen, daría confianza absoluta de que eso funcione", comenta Camacho.

Asimismo, el experto en seguridad dice que la dirección del sistema de rehabilitación social debe monitorear, de forma directa y constante, que los inhibidores funcionen las 24 horas.

"Porque el inhibidor puede ser desconectado por horas. Hay gente que está en contra de los inhibidores, gente muy poderosa en las cárceles (...). También viene la parte ética. El inhibidor está instalado, pero se lo puede apagar, como la hora loca: vamos a desconectar el inhibidor de tal hora a tal hora y es un negocio de alguien. Si usted le apaga, ya no cumple el rol", dice Camacho.

El director del SNAI, Edmundo Moncayo, también refiere el factor humano para que el sistema penitenciario funcione, por ello, asegura que entre los planes que se ejecutan consta la formación de agentes de seguridad carcelaria en valores éticos: "Si no tenemos la suficiente calidad de seres humanos que atiendan este servicio con ética, con moral, todos los esfuerzos del Estado pueden ser pocos con lo que se puede hacer". (I)