Los perros fueron los primeros animales domesticados por humanos. Los lobos, ancestros de los caninos, eran cazadores en manada de grandes presas.

Ambos competían por los recursos en nichos ecológicos similares y eran capaces de matarse entre sí. ¿Cómo es posible que los humanos hayan domesticado una especie competitiva?

Una teoría reciente sugiere que el haber alimentado con sobras de carne a los caninos hambrientos pudo haber impulsado la domesticación del perro durante la última Edad de Hielo.

Un estudio publicado el jueves en la revista Scientific Reports sugiere que el vínculo de la humanidad con los perros comenzó en el norte de Eurasia hace entre 14.000 y 29.000 años, cuando gran parte de la Tierra estaba cubierta de hielo.

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Durante los duros inviernos, nuestros ancestros cazadores-recolectores habrían tenido que renunciar a las plantas ante la escasez de ellas durante esta estación, dependiendo enteramente de la caza.

Sin embargo, no podrían sobrevivir solo con proteínas. En ausencia de carbohidratos de origen vegetal, habrían comido principalmente las partes grasas de la presa, así produciéndose excedente de carne magra que no usaban para su alimento.

Como los lobos pueden sobrevivir con una dieta basada exclusivamente en proteínas durante meses, los humanos pudieron haber usado el exceso de carne magra para alimentar a estos animales, lo que implica que las dos especies no competían durante la época invernal. Esta situación habría promovido la domesticación.

Maria Lahtinen, de la Autoridad Alimentaria de Finlandia, y sus colegas utilizaron cálculos simples de contenido de energía para estimar cuánta energía habrían dejado los humanos de la carne de especies que pudieron haber cazado.

La proteína animal podría haber proporcionado hasta el 45% de las calorías necesarias en el invierno para los humanos. También calcularon la cantidad de proteína en la presa disponible para los lobos en la edad de hielo, mostrando que tienen proteínas "por encima de los límites que los humanos pueden consumir".

Los descendientes de los lobos que comían restos eventualmente se convirtieron en los primeros perros domesticados, sugiere su estudio.

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Esto era desconcertante dado que los humanos antiguos y los lobos que ocuparon Eurasia hace decenas de miles de años subsistían con las mismas presas, como alces, conejos y ciervos. A muchos investigadores les pareció poco probable que las dos especies hubieran elegido voluntariamente cooperar dadas las limitadas fuentes de alimentos durante la Edad del Hielo.

Adaptación

"Los seres humanos tienen una tendencia a tratar de eliminar a otros competidores (...) nunca se ha explicado antes por qué los seres humanos unieron sus fuerzas con un competidor", dijo Lahtinen en una entrevista con Business Insider.

Antes de este nuevo estudio, una hipótesis era que los lobos eran carroñeros oportunistas que se sentían tan atraídos por el desperdicio de comida que dejaban los humanos que las dos especies finalmente se adaptaron para vivir una junto a la otra. Sin embargo, esta teoría tenía un gran problema, dado que los humanos de la Edad de Hielo no se asentaron en ningún lugar el tiempo suficiente para dejar restos consistentes, según Lahtinen y sus coautores.

Por lo tanto, puede ser más plausible que nuestros antepasados ​​simplemente atraparan más presas de las que podían consumir con seguridad y eligieran saciar a sus compañeros depredadores en lugar de matarlos. (I)