Ha pasado un año desde que el COVID-19 apareció en China por primera vez y fue desde ahí donde se propagó por todo el mundo, provocando una crisis sin precedentes. No obstante, el país asiático fue el primero en reactivar su actividad económica la que, si bien sí se vio afectada por la emergencia sanitaria, no alcanzó los niveles de afección que otros países hasta el momento registran.

El país asiático, la segunda economía más grande del mundo, sorprendió al mundo no solo con su rápida y satisfactoria respuesta para combatir la pandemia, si no también en lo rápido que actuó para evitar el impacto de una recesión.
El gobierno de China reportó en Octubre un crecimiento del 4,9% entre julio y septiembre, comparado con el mismo periodo del año anterior y aunque fue menor al 5,2% esperado por expertos, esa cifra puso al país a liderar la recuperación en términos del Producto Interno Bruto (PIB), registró BBC.

“La economía de China continúa creciendo a tasas que ahora mismo son inimaginables para otros países afectados por el COVID-19. Las draconianas medidas de bloqueo para controlar el virus, combinadas con algunos estímulos gubernamentales, parecieron haber funcionado bien”, dice Robin Brant, corresponsal de BBC.

No obstante, en los tres primeros meses del año, que coincidieron con los meses más críticos de la expansión de la pandemia de COVID-19, la economía china experimentó una notable contracción del 6,8%.

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En ese primer trimestre del año, China se vio forzada a cerrar fábricas y plantas industriales en todo el país, lo que significó un gran golpe para la potencia, que por primera vez en 28 años tuvo números trimestrales negativos.

Sin embargo, pese a que inicios de la pandemia las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para casi todos los países del mundo, China siempre fue la excepción. El organismo proyectó que China crecería en 2020 con una expansión estimada del 1,9%, a la que se sumará un crecimiento del 8,2% en 2021, el más alto en casi 10 años.

El Fondo en su informe de Perspectivas Económicas Globales elevó en nueve décimas sus previsiones para el gigante asiático este año, al destacar la "rápida recuperación" de su economía en el segundo trimestre, y dejó sin cambios las del próximo año.

“Las perspectivas de China son mucho más fuertes que las del resto de las economías emergentes”, apuntó el FMI.

El organismo ha dicho que en China “la actividad se normalizó con más velocidad de lo esperado después de que casi todo el país se reabrió en abril” y también cuando en el segundo trimestre registró una sorpresa positiva gracias un respaldo de políticas y la resistencia de exportaciones”.

Además de la rápida reapertura del país, el crecimiento se debe también a que enfrentó una fuerte demanda de suministros médicos que se fabrican en el país como las mascarillas que se han venido usando todo este año y en todo el mundo.

El teletrabajo que fue adoptado este año en múltiples empresas del mundo, como medida para prevenir los contagios del virus, también dio un impulso ya que trajo consigo una alta demanda de productos tecnológicos. Actualmente los equipos chinos cuentan con gran popularidad por su relación precio-calidad.

Analistas coinciden también en que el crecimiento ha sido posible gracias a las inyecciones de efectivo que el Gobierno ha realizado y a que el banco central de China intensificó el apoyo al crecimiento y al empleo. El gobierno destinó el equivalente a 3,6% de su PIB a estimular la economía a través de un paquete de ayuda fiscal.

El turismo también ha tenido un papel importante en esta recuperación. Ante la restricciones de salida internacional, los habitantes han tenido que viajar dentro del China en los feriados, gastando su dinero en el mismo país. (I)