La quema de los monigotes o años viejos es una de las principales tradiciones para despedir el año en Ecuador. Según los historiadores, esta práctica fue traída al país por los españoles durante el siglo XVI, para celebrar el rito de la quema del judío simbolizado por un grotesco muñeco, considerado por los cristianos como culpable de la crucifixión de Jesucristo.

A Guayaquil, en específico, la tradición de la quema del muñeco llegó durante la epidemia de fiebre amarilla que azotó al Puerto Principal en 1842, según las 'Crónicas del Guayaquil antiguo' de Modesto Chávez Franco. En ese entonces para evitar la propagación del virus se hacían atados con la ropa del difunto y se los quemaba en la calle. Con el pasar del tiempo empezó la quema de monigotes hechos de paja y aserrín el 31 de diciembre. Por su parte, el italiano Enrico Festa, en su libro 'En el Darién y el Ecuador', describe la jornada como una fiesta en la que se usaban máscaras y quemaban monigotes en diciembre de 1897.

Con el pasar de los años la tradición del año viejo se fue arraigando cada vez más. Se hicieron concursos el mismo 31 de diciembre y hasta exhibiciones de los monigotes gigantes en las calles del Suburbio, que duraban generalmente hasta el 6 de enero, aunque estos no iban a la hoguera sino que eran destruidos, por precaución. En tanto que en las vías -sobre todo la calle 6 de Marzo, aunque en los últimos años no era la única-, los artesanos pululaban para ofrecerle a los ciudadanos un monigote especial para despedir el año.

Pero debido a la pandemia del COVID-19 este fin de año será muy atípico, una característica del 2020. Algunos cantones del país ya habían decretado que la ciudadanía podría comprar los monigotes, pero su quema quedaba prohibida. En tanto que este 21 de diciembre, el presidente Lenín Moreno eliminó de un tajo la tradicional quema del año viejo en espacios públicos. Esto como parte de las acciones tomadas para evitar la propagación del COVID-19.

Entre otras medidas, se decretó restricción de ingreso de los viajeros de Reino Unido, la Unión Europea, Sudáfrica, un nuevo estado de excepción por 30 días, toque de queda de 22:00 a 04:00 am por 15 días, ley seca, restricción de circulación vehicular, entre otras medidas.

El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, indicó que las acciones son para precautelar la salud de los ecuatorianos. Agregó que la tasa de contagios en el país es baja, en la semana del 11 al 17 de diciembre, solo tres provincias registran un porcentaje mayor a 1: Esmeraldas, Morona Santiago y Tungurahua.

Las medidas llegan luego de que en los últimos días se registraron aglomeraciones de ciudadanos en varios puntos del país por las compras navideñas; así también como por la aparición de una nueva cepa supuestamente más contagiosa del COVID-19 en el Reino Unido.

Pese a la alerta por esta nueva cepa, la Organización Mundial de Salud (OMS) señaló que la variante "no está fuera de control", por lo que pidió que se sigan aplicando las medidas sanitarias que ya demostraron su eficacia. (I)