La Organización de Estados Americanos (OEA) elaboró una guía para realizar procesos electorales en tiempos de pandemia, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), expertos electorales y especialistas en salud por el "compromiso que tenemos como institución con las Américas", expresa Gerardo de Icaza, director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO) del organismo. Cuenta las experiencias en materia sanitaria en varios procesos electorales que se han desarrollado en la región, y que pueden servir al Ecuador para preparar las elecciones generales de febrero del 2021. Una de sus conclusiones es que no debería obligarse a la población mayor de edad y con enfermedades graves a acudir a las urnas.

¿Qué experiencias han recogido las misiones electorales en el contexto de la pandemia?

La OEA ha observado cinco elecciones en pandemia: Surinam, República Dominicana, Bolivia, Estados Unidos y Brasil. Hemos observado que las políticas son bastante similares con cambios menores. El primer elemento de lo que estamos viviendo es el uso de las máscaras, el distanciamiento social, el gel antibacterial. Estos son los tres elementos que no faltan en ninguna de las elecciones. Todas los han tenido. Algunos de los procesos han extendido su horario de votación, para bajar el número de electores que pueden estar en un centro de votación. Otros países han resuelto dar horarios preferenciales a las personas de la tercera edad, ya sea al inicio o al final de la jornada, para aminorar los riesgos. También se desinfectan los centros de votación. Eso es el piso. A partir de ahí se pueden tomar medidas adicionales.

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En Ecuador no hay definiciones claras sobre las medidas por tomar. Hay temor ciudadano por el pedido de que deba retirar la mascarilla para constatar su identidad, por ejemplo. Incluso el Ministerio de Salud habla de hacer las pruebas PCR a los miembros de las Juntas Receptoras del Voto.

En ningún país se ha hecho una prueba generalizada a los miembros de las mesas, simplemente si hay personas que presentan algún síntoma, se les pide que informen y no se presenten. Eso sería bastante oneroso para el Estado, y quizás se tendría que aislar a ese personal hasta tener la prueba. Y es una medida que no fue parte de nuestra guía como recomendación. Al contrario, creo que los funcionarios de mesa son los más expuestos, porque no creo que el contagio vaya de ellos a la población, sino de la ciudadanía hacia ellos. Y están en proximidad con los representantes de partidos políticos. Y el caso de quitarse la mascarilla es una cosa rápida. Se identifica y se pone. En Brasil nunca se entregó el documento de identidad, solo se la mostró y se quita la máscara.

¿Qué pasó con los niveles de ausentismo? ¿Se incrementaron?

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En algunos países hubo una votación amplia, como en Bolivia. En Brasil no hubo una disminución muy grande del voto. En Estados Unidos votó mucha gente, pero porque tienen dos mecanismos para hacerlo, como es el voto postal y el anticipado que no implicaban ir a un recinto. En República Dominicana sí bajó la participación en el 11%, aproximadamente.

¿Qué medidas plantea para proteger a sectores sensibles del electorado?

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Es importante no obligar a sectores vulnerables a arriesgar su vida por el voto. Es decir, debe existir un mecanismo fácil que permita a las personas de la tercera edad, a las personas en condiciones de salud en riesgo que tengan la posibilidad de excusarse de votar. Esto es fundamental. No debe de ser una opción entre el voto y la salud. Aun cuando tomen todas las medidas la autoridad electoral y las autoridades sanitarias para mitigar el riesgo de contagio, la realidad es que existe un riesgo de contagio. ¿Qué te dicen los órganos de salud mundial? Que se eviten las aglomeraciones en lugares cerrados con desconocidos, pero ¡eso es lo que hace una votación! Son personas que no se conocen, que están en lugares con poca ventilación… El riesgo sí existe y la autoridad electoral debe tomar todas las medidas para bajar el riesgo. El riesgo cero no existe.

¿La organización de elecciones ha incrementado los costos de su organización?

A la autoridad electoral hay que apoyarla con una colaboración institucional de todos los órganos del Estado. Hay que apoyarla financieramente porque va a salir más cara la elección. Sé que no es muy popular decir eso, porque la gente no quiere que la elección sea cara, pero lo va a ser. Porque hay que comprar máscaras, material de protección, alcohol en gel si se quiere aminorar el riesgo. Lo que no es aceptable es pedirle todo a la autoridad electoral sin darle las herramientas; y luego echarle la culpa si hay más contagios después de la elección. Esa no es una actitud que fortalece la democracia, y tampoco se debe politizar los aspectos pandémicos de una elección.

¿Pero cómo hacerlo en una economía en crisis como la que se está atravesando?

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Los procesos deben llevarse a cabo de una forma segura. No debe existir la disyuntiva de llevar a cabo una elección o de tener salud. Debe hacerse y se pueden hacer las dos cosas. Hemos tenido experiencias exitosas como en Corea, en donde no aumentaron los contagios; pero en República Dominicana y Surinam se dispararon los contagios después del proceso. El tener elecciones buenas y seguras es un tema de Estado, no solo de la autoridad electoral. Las elecciones no se hacen para la autoridad electoral, las hace para los ciudadanos, para los partidos, para los políticos. Todos se deben de sentir dueños del proceso, no es que el proceso es solo de la autoridad y los ministerios, partidos políticos, la policía se desentiende. Les corresponde a todos colaborar.

En Ecuador el voto es obligatorio y hay multas por no acudir. ¿Cuáles son las recomendaciones?

En el caso de Brasil se habilitaron formas de excusarse para votar, como la creación de una aplicación móvil y también que el mismo día el elector se presente a un recinto que no le correspondía para que se excusara. Esto porque una de las cosas que ha hecho la pandemia es que hay gente que está viviendo en lugares distintos a los que suelen votar. Y no ha podido moverse, o no es seguro hacerlo como antes. Por ejemplo, viven en Quito, pero votan en Guayaquil, y esta vez no les conviene viajar. La autoridad electoral debe ser muy sensible a las condiciones por las cuales está pasando por la población. Eso no quiere decir que el voto se vuelva facultativo, sino que debe haber un mecanismo para que puedan excusarse.

¿Cuál debe ser el enfoque en las campañas comunicacionales?

La comunicación electoral debe ser transparente, oportuna, que desmitifique fakenews. La responsabilidad del proceso es de todos. Nuestra democracia no depende solo de la autoridad electoral. No podemos dejarla en el abandono y decirle 'tú eres la encargada de la democracia', porque la democracia no es solo elecciones, es su origen, pero no lo es todo. (I)