Una inversión del 2,4 % del producto interno bruto (PIB) -esto es $ 2.599 millones- se estima que será necesaria para que, a través de la activación del sistema de protección social sensible a la niñez, se implementen estrategias como un plan de mitigación para lograr revertir los efectos de la pandemia en Ecuador y la pobreza multidimensional en 715.000 familias con niños, niñas y adolescentes.

Así lo plantea el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Ecuador, que realizó un estudio desde el primer caso confirmado en el país hasta la apertura intermedia en junio.

Según el informe, la pobreza extrema se duplicará hasta finales de diciembre 2020 al aumentar en 1,4 millones de personas. Es decir que pasaría de 10,7 %, basado en los últimos datos de la Encuesta del Empleo y Desempleo 2019, al 20 %. Y se estima que 1,8 millones de personas más pasarán a situación de pobreza por ingresos y se reducirá la clase media en alrededor de 1,1 millones de personas.

Según el informe, la inversión de $ 2.600 millones permitirá que 715.000 familias con niñas, niños y adolescentes en pobreza multidimensional puedan mitigar los efectos de la pandemia.

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El incremento de este tipo de pobreza de 43 % a 48,5 % de personas en hogares con niños y el aumento de la pobreza multidimensional extrema, que pasa de 19,8 % a 25,9 %, son resultado de la reducción del empleo, la drástica disminución de los ingresos de los hogares, el aumento del trabajo infantil y la salida del sistema educativo, señala el estudio.

De acuerdo con el informe, si no se actúa ahora la crisis podría representar una pérdida de 20 años en la lucha por la erradicación de la pobreza en Ecuador y de 30 años para el caso de los hogares con niñas, niños y adolescentes.

Se señala que cuando se introdujeron medidas, como los bonos de protección social que dio el Gobierno, hubo una recuperación ligera en el bienestar de la población en situación de pobreza, pero esa ayuda no ha sido suficiente, por lo que requiere que se tomen más acciones.

Según el informe, el golpe de la pandemia ha causado un triple efecto: en la incidencia (que representa el porcentaje) pasa de 27,2 % (2019) a 40,7 % (confinamiento sin medidas) y a 37,6 % (con medidas implementadas); en la brecha (distancia de una persona en pobreza para llegar y traspasar este umbral) de 9,9 % (2019) a 20,0 % (sin medidas) y a 16,3 % (con medidas); y la severidad (el deterioro de la población más pobre) de 0,051 % (2019) a 0,131 % (sin medidas) y 0,095 % (con medidas).

Por ello, la Unicef insta al Gobierno, al sector privado y a la sociedad a definir una estrategia de respuesta y lograr una reactivación económica que busque el crecimiento inclusivo y equitativo.

Propone buscar una trayectoria sostenible que combine administración fiscal, manejo de deuda y reforma tributaria progresiva para proteger e incrementar la inversión social, con énfasis en la niñez.

Además. asegurar la educación de los niños y jóvenes, sobre todo de aquellos en situación de mayor vulnerabilidad, y colocando a la escuela como el centro de una estrategia de respuesta y recuperación para estos hogares.

"Es esencial que cualquier estrategia de respuesta y recuperación centre sus esfuerzos en invertir y proteger a los hogares con niñas, niños y adolescentes, que son los que mayor impacto están sufriendo y cuyas desventajas, incluso antes de la pandemia, eran tres veces mayores con respecto a los hogares sin niños”, afirma Joaquín González-Alemán, representante de Unicef Ecuador. (I)