Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications indica que los primeros mamíferos que evolucionaron hace 200 millones de años se movían a un ritmo muy lento, como lo hacen serpientes y lagartos ahora.

Esto permitía que animales del tamaño de un ratón pudieran vivir más tiempo que sus parientes modernos.

Los investigadores llegaron a esta conclusión luego del análisis de los anillos de crecimiento de dientes fosilizados de dos especies antiguas: Morganucodon y Kuehneotherium.

Estos animales vivieron en el período jurásico en la zona que hoy es el sur de Gales, Reino Unido.

Publicidad

De acuerdo con una publicación del diario británico Daily Mail, estos primeros mamíferos vivieron 14 y 9 años, respectivamente. Algo muy superior a los uno o dos años que suelen vivir en la naturaleza ratones y musarañas en la actualidad.

Los datos de la investigación también muestran que la evolución de los mamíferos fue un proceso más lento de lo que se pensaba antes. Además, según el investigador Elis Newham, quien es parte del equipo del estudio, todos se quedaron sorprendidos, puesto que esperaban que la esperanza de vida de estos animales fuera de uno a tres años.

"Nuestros hallazgos muestran claramente que, aunque tenían cerebros más grandes y un comportamiento más avanzado, no vivían rápido ni morían jóvenes, sino que llevaban una vida más lenta y más larga, similar a la de los reptiles pequeños, como los lagartos", dijo Newham.

Mientras, Pam Gill, investigadora asociada a la Universidad de Bristol, dijo que se usó escáneres especiales de rayos X para ver el cemento de los dientes fosilizados de estos animales, una parte que cubre las raíces de los dientes, fija las piezas en las encías y también genera capas a medida que va creciendo, algo similar a los anillos que producen los árboles, lo que se puede usar para calcular la edad de un animal muerto.

Ian Corfe, especialista de la Universidad de Helsinki, quien también participó en la primera etapa de la investigación, comentó que pese a que el cemento era una fracción de 1 mm de espesor, pudieron captar imágenes tan claras que podían contar fácilmente la edad.

En las pruebas se usaron 200 muestras de dientes que posee el Museo de Historia Natural de Londres y el Museo de Zoología de la Universidad de Cambridge. Estos fueron estudiados en varios lugares con escáneres de alta tecnología, como la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón, en Francia. (I)