La vitamina D podría reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2, hospitalización, complicaciones graves y muerte. Un artículo publicado el mes pasado en PLOS ONE encontró que las personas con menores niveles de vitamina D en la sangre tenían un riesgo significativamente mayor de dar positivo en la prueba del COVID-19.

El Dr. Michael Hollick fue el investigador principal de este estudio y además es uno los expertos en vitamina D más reconocidos a nivel mundial.

Según los resultados de vitamina D de los 12 meses previos y los datos de las pruebas de SARS-CoV-2 que se obtuvieron de 191.779 pacientes de 50 estados de los Estados Unidos, desde mediados de marzo hasta mediados de junio de 2020, aquellos pacientes con un nivel de vitamina D de al menos 55 ng/mL (138 nmol /L) tenían menos probabilidades de infectarse, lo que no sucedía con las personas con un nivel por debajo de 20 ng/mL (50 nmol/L).

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Píldoras de Vitamina D.

La vitamina D reduce las tasas de infección y hospitalización

En julio de 2020, un estudio israelí también confirmó que los niveles elevados de vitamina D reducen el riesgo de infección por SARS-CoV-2. En este caso, se examinaron los datos de 7.807 personas entre el 1 de febrero y el 30 de abril de 2020.

En este estudio, aquellos con un nivel de vitamina D por encima de 30 ng/mL (75 nmol/L) tenían un riesgo 59 % menor de dar positivo al SARS-CoV-2 en comparación con aquellos con un nivel de vitamina D entre 20 ng/mL y 29 ng/mL (50 a 74 nmol/L).

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De acuerdo a la doctora Rocío Rodríguez, es conocido que los metabolitos de la vitamina D apoyan los mecanismos efectores antivirales innatos, lo que funciona frente al COVID-19. Asimismo, mencionó la existencia de otros estudios que corroboran el uso de la vitamina D frente a este virus.

Cómo y por qué la vitamina D reduce el riesgo de COVID-19

De acuerdo a sus propiedades, la vitamina D es capaz de:

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  • Reducir la replicación viral
  • Fortalecer la función inmunológica en general al modular las respuestas inmunes, tanto innatas como adaptativas
  • Reducir la dificultad respiratoria
  • Mejorar la función pulmonar en general
  • Ayudar a producir tensioactivos en los pulmones que permiten eliminar los líquidos
  • Reducir el riesgo de comorbilidades relacionadas con un mal pronóstico de COVID-19, incluyendo la obesidad, la diabetes tipo 2, la presión arterial alta y las enfermedades cardíacas

Alimentos ricos en vitamina D

  • Pescado: Los pescados azules, las sardinas, el salmón o el atún fresco, aportan importantes cantidades de vitamina D, y son una forma muy sencilla y apetecible de aumentar la ingesta de la misma.

“La fuente por la que el pescado obtiene cantidades importantes de vitamina D se da por medio de los productos vegetales que contienen ergosterol, abundante en hongos y fitoplancton marino que, por acción de los rayos solares, se transforman en ergocalciferol D2; los mismos que son ingeridos por los peces y estos acumulan en la grasa e hígado, de ahí el origen de la vitamina D de los productos marinos”, especifica la nutrióloga Adriana Brito.

  • Mariscos: Las ostras, las almejas o los langostinos son algunos de los mariscos que contienen una mayor cantidad de vitamina D.
  • Hígado: El hígado de origen animal es otro de los alimentos ricos en ésta y otras vitaminas, minerales y proteínas.
  • Leche: Además de ser una fuente importante de calcio, la leche contiene calciferol (o vitamina D) en la porción grasa del alimento.
  • Queso: Los quesos como fresco o mozzarella son fuente de vitamina D.
  • Huevos: En el caso de este alimento, la vitamina D se concentra específicamente en la yema. (I)