Después de 20 años como taxista en Guayaquil, Oswaldo Tarira ha decidido cambiar su vehículo a gasolina por una unidad eléctrica. Aunque supone una inversión mayor que comprar un auto a gasolina, el taxista dice que a la larga tendrá un ahorro en costos de mantenimiento y combustible.

Con el vehículo chino que ha examinado calcula que de los 15 dólares que gasta ahora en gasolina pasaría a pagar unos 3 diarios por consumo de energía. Y los mantenimientos serían menores.

De la cooperativa Atarazana es uno de los primeros que migrará a la tecnología eléctrica. "Con el cambio se contaminará menos la ciudad", dice el taxista.

En Guayaquil se estima que unos 100 taxistas de diferentes cooperativas están tratando de ir hacia el sistema eléctrico. Y ya algunos como Tarira han iniciado trámites para obtener financiamiento del BanEcuador y acceder a un bono de 4000 dólares que el Municipio de la urbe ofrece como incentivo.

Publicidad

Carlos Henríquez, taxista de la cooperativa Pepsicoop, señala que él junto a otros dos compañeros están a la espera de que BanEcuador pueda iniciar la entrega de créditos. El vehículo que van a adquirir cuesta 28 400 dólares y tiene una autonomía de 400 km.

La transportación es uno de los nichos en lo que se está tratando de apuntalar la transición al sistema eléctrico. El fabricante chino BYD ha tomado la iniciativa en ese segmento, donde ya colocó 20 buses.

Jorge Burbano, gerente de BYD en Ecuador, indica que ellos han importado una flota de taxis eléctricos para atender la demanda que se genere en la ciudad. En el primer semestre desaduanizaron unidades que están ya en sus bodegas.

El ejecutivo señala que tienen pedidos de cooperativas y de manera individual, con lo que Guayaquil podría convertirse en la primera urbe de Sudamérica en tener una flota importante de taxis eléctricos.

Del lado del Municipio hay la idea de empujar la aplicación de esta tecnología. La alcaldesa Cynthia Viteri dice que tras este periodo de cuarentena se reactivarán los incentivos económicos para la adquisición de unidades eléctricas: 15 000 dólares para buses y 4000 para taxis eléctricos.

El informe Movilidad Eléctrica: Avances en América Latina y el Caribe y oportunidades para la colaboración regional 2019, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, refiere que el transporte público es el segmento que se está electrificando a mayor velocidad en la región, aunque aún en una fase incipiente de despliegue.

Publicidad

Dentro del estudio aparece Guayaquil entre las ciudades latinas que están adoptando esta tecnología. El estudio destaca que algunos países ya están preparando el camino para garantizar una transición hacia el transporte sostenible. Chile, Colombia, Costa Rica y Panamá han trazado ya estrategias o planes nacionales sobre la materia, mientras Argentina, México, Paraguay y República Dominicana están formulando los suyos, según el informe.

A nivel de vehículos eléctricos livianos la adopción avanza de a poco, tal vez con una menor aceleración de cuando entraron los carros híbridos. El estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que más de 6000 nuevos vehículos eléctricos livianos se registraron entre enero de 2016 y septiembre de 2019 en América Latina y el Caribe.

Según datos de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade), en el país hay cinco marcas que registran importaciones de vehículos eléctricos: Dayang, Kia, BYD, Renault y BMW.

Estas marcas vendieron entre el 2017 y 2019, 356 unidades, la mayoría en el segmento de vehículos. Después están los SUV y buses.

Las tres provincias donde más se han colocado vehículos eléctricos son: Guayas (71,84 %), Pichincha (11,65 %) y Galápagos (10,68 %).

En el archipiélago, las marcas Dayang y Kia son las que han logrado colocar unidades, la mayoría en la isla Santa Cruz. (I)

La reducción de emisiones contaminantes, el reto de la región

El informe Movilidad eléctrica: avances en América Latina y el Caribe y oportunidades para la colaboración regional 2019, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, indica que la transición hacia la movilidad eléctrica puede ayudar a los países de América Latina y el Caribe a reducir las emisiones contaminantes y cumplir los compromisos del Acuerdo de París sobre cambio climático.

Leo Heileman, director regional del Pnuma en América Latina y el Caribe, señala que los confinamientos para prevenir la propagación de la COVID-19 llevaron a una reducción en la contaminación atmosférica de las ciudades, pero estas mejoras son solo temporales. "Debemos emprender un cambio estructural para que nuestros sistemas de transporte contribuyan definitivamente a la sostenibilidad de nuestras ciudades”, asegura.

El transporte es responsable de 15 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe y es uno de los principales motores detrás de la mala calidad del aire en las ciudades que causa más de 300 000 muertes prematuras al año en el continente americano, según la Organización Mundial de la Salud.

El informe llama a los tomadores de decisiones a priorizar la electrificación del transporte público en el futuro, especialmente a la hora de actualizar las viejas flotas de autobuses que recorren las grandes ciudades de la región. (I)