Los cambios a nivel global marcados por el COVID-19 van a generar modificaciones sin precedentes en el mercado laboral y también traerán como consecuencia cambios en el perfil requerido por las empresas, lo que impactará en la formación de los estudiantes universitarios.

Si bien las carreras de ciencia, tecnologías e ingenierías seguirán teniendo amplias posibilidades de inserción laboral, especialmente para contribuir a la estrategia de las organizaciones para llevar a cabo su transformación digital, todo perfil aumentará su empleabilidad con la adquisición de nuevas competencias, como las digitales o el emprendimiento, dice Paola Ochoa, directora académica y docente de la Escuela de Negocios de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).

Para la experta, estas competencias “hoy en día” son “imprescindibles” tomando en cuenta que el mercado laboral ecuatoriano se ha desplomado y las plazas de trabajo se han reducido considerablemente. Pero ¿a qué tipo de carreras deberían apostarle los jóvenes para tener mayores posibilidades de obtener un empleo?

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“Si bien se puede afirmar que, por ejemplo, carreras vinculadas a la salud, ingenierías, ingeniería de Sistemas, servicios digitales, administración, con visión de innovación, serán carreras con buenas perspectivas; van a ser las competencias y destrezas laborales que tengan los profesionales para responder a su entorno y en especial las competencias digitales, emprendimiento, proactividad, tolerancia a la frustración y capacidad para tomar decisiones, las que impulsen la balanza por un candidato en una empresa”, afirma ochoa.

Hace varios años la Espol trabaja en mejorar las competencias laborales de sus graduados, por lo que los cambios que exigirá el COVID-19 los toman preparado, indica su vicerrector Académico, Paúl Herrera.

Una de las principales estrategias es la acreditación internacional de las carreras de grado, que implicó la adopción de un modelo de mejora continua de los procesos académicos de la Espol: “Somos la única universidad pública del país que mantiene la acreditación internacional con el organismo de mayor renombre mundial en ingeniería, que es ABET. Esto hace que nuestros graduados sean acogidos no solo en el mercado laboral local, sino en el internacional”, indica Herrera.

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La Espol afirma que sus estudiantes al graduarse cumplen un perfil profesional de acuerdo con definiciones internacionales, que no solo incluye las competencias técnicas en cada área de formación sino, además, competencias llamadas esenciales comunicación en español y en inglés, el trabajo en equipo, la creación de valor, entre otras. Esto permitiría a los jóvenes enfrentar un futuro laboral incierto con mejores posibilidades.

Actualmente se dice que la pandemia “obligó” a migrar a carreras enfocadas en la creación, desarrollo y mejoramiento de plataformas digitales.

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Aunque esto podría generar una saturación a largo plazo. Sin embargo, el mercado laboral en el campo del diseño y la transformación digital apenas comienza, dice Herrera. Para él es importante que las universidades desarrollen programas de estudio con materias transversales.

“Todos nuestros estudiantes están formándose con metodologías como design-thinking, o programación, sin importar la carrera que hayan escogido.

Pablo Carrera, docente del Business School de la Universidad San Francisco de Quito, considera que quienes tengan una mayor capacidad de reconvertirse y sean creativos dentro de las organizaciones lograrán mantenerse en mejores espacios laborales.

“Las personas que tengan estas habilidades de moverse más rápido, que puedan analizar el mercado y tengan información microsegmentada de sus clientes, son los que tendrán más oportunidades”, dice.

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“Las tendencias actuales son la inteligencia artificial, la nube, el business analytics (análisis del desempeño de los negocios). Más allá del conocimiento está el tema de desarrollar habilidades en eso nos preocupamos más al dar la cátedra”, acota. (I)