El presidente Andrés Manuel López Obrador minimizó el miércoles la importancia de portar mascarillas durante la pandemia de coronavirus, diciendo que usarlas —como recomendó su secretario de Hacienda— para reactivar la economía de México sería “desproporcionado”.

“Si fuese el cubrebocas una opción para la reactivación de la economía, pues me lo pongo de inmediato, pero no es así. Yo sigo las recomendaciones de los médicos, de los científicos”, declaró el miércoles.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas, entre otras medidas, para frenar la propagación del COVID-19. López Obrador tiene 66 años y está en el grupo de personas que corren más riesgos si contraen la enfermedad.

El secretario de Hacienda Arturo Herrera, quien hace poco se recuperó de COVID-19, dijo el martes en una reunión virtual con empresarios que los países que adoptaron un enfoque más ordenado y precauciones al reactivar sus economías han tenido más éxito que otros que sufrieron nuevos brotes y tuvieron que entrar en cuarentena de nuevo.

En conferencia informativa del mandatario el miércoles, Herrera le pidió la palabra al presidente para aclarar los comentarios que hizo la víspera. El secretario señaló que estaba usando las mascarillas como “analogía” para explicar a los empresarios que se deben tomar medidas para operar de manera segura actualmente. Entre tales medidas se encuentran los cubrebocas y él sacó el suyo.

López Obrador regresó al podio y afirmó: “Es la sana distancia y la libertad”. Luego elogió a los mexicanos por ser cuidadosos y criticó historias recientes en la prensa que resaltan el número de muertos en países con jefes de Estado que no usan mascarillas, incluyendo a México, Estados Unidos y Brasil.

Trump tuiteó una foto el lunes en la que aparece portando un cubrebocas y ayer admitió que éstos han tenido un impacto para disminuir la fuerza de la pandemia.

La Secretaría de Salud reportó el miércoles que el COVID-19 se ha convertido en la principal causa de muerte entre las embarazadas en México y aquellas que recientemente dieron a luz, representando el 19% de ese tipo de decesos.

Se han confirmado un total de 2.842 infecciones entre embarazadas y aquellas que dieron a luz recientemente, lo que resultó en 83 muertes. La dependencia dijo que el 88% de los contagios se confirmaron durante el embarazo y 12% tras parir. (I)