Geovanny Mantilla, alias el Gorras, falleció el 29 de junio en Nueva Loja, Sucumbíos, y días después su cuerpo fue traído a Guayaquil, donde familiares, amigos y quienes lo llamaban jefe se mostraron apenados por la inesperada partida del hombre que, según la Policía Nacional, lideraba la banda delictiva Los Lagartos.

Pese a que supuestamente estaba involucrado en decenas de muertes y delitos como tráfico de drogas, tenencia de armas y extorsión, el hombre de 39 años murió víctima del COVID-19 y no a manos de sus enemigos como la mayoría de quienes lo antecedieron al mando de Los Lagartos.

Sufrió un paro respiratorio luego de varios días con los síntomas. Cuando llegó al hospital de Nueva Loja los médicos ya no pudieron salvarlo.

Su cuerpo fue sepultado en el camposanto Parque de la Paz, en La Aurora, Daule, la tarde del martes 30 de junio. Ahí, para el sepelio, al que solo podían acceder 60 personas, la Policía desplegó un operativo para evitar algún enfrentamiento. Decenas de agentes custodiaron el cementerio.

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¿Pero qué hacía el Gorras en el Oriente y por qué no se encontraba al mando de la banda que, según la Policía, manejaría el tráfico de drogas en el distrito sur de Guayaquil?

Su cabeza tenía precio. Supuestamente desde que Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, jefe de la banda de Los Choneros, salió de prisión hace un mes, Mantilla se escondió porque habría de por medio $200 000 por matarlo.

Choneros y Lagartos han peleado desde hace años por el control en cárceles y en ciudades y de hecho luego de la muerte del Gorras se han desatado una serie de muertes violentas al estilo sicariato.

Las autoridades presumen que las bandas tratan de apropiarse del territorio del sur de Guayaquil o que dentro de la misma organización está estableciéndose un nuevo líder.

Un agente policial que prefiere no ser identificado contó que hace dos años, cuando investigaba los crímenes en Guayaquil, el Gorras habría ofrecido $20 000 para matarlo y que la general Tannya Varela, entonces comandante, lo envió a Quito por seguridad.

Ahora este investigador está de regreso y explica que antes de Mantilla, Los Lagartos eran liderados por los hermanos Poveda, quienes crecieron en el Guasmo sur. Todos ellos han sido asesinados en prisión a lo largo de los años.

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Según el policía eran tres hermanos: alias Caimán, Metralla y el Cubano. Al último lo decapitaron el año pasado en la Penitenciaría del Litoral. En un video viralizado se observa que sus rivales juegan con la cabeza, pateándola como balón.

Después del crimen, el Gorras pasó a liderar a Los Lagartos, pues era el hombre de confianza de los hermanos.

Pero un vecino de los Poveda, quien vivió hasta hace 10 años en el Guasmo, asegura que la banda se inició con el mayor de los cuatro.

“El Tuerto Poveda, era el primero, seguía el Caimán, luego Metralla y el Cubano era el menor. Eran ladroncitos de barrio y luego se dañaron aún más, ya robaban carros y extorsionaban. Yo los conocí en la canchas del sur. Una vez el Tuerto Poveda a un amigo suyo le disparó por intentar mediar en una pelea”, relató el hombre de 42 años.

La agrupación Los Lagartos se hizo conocida luego de que falleció el Caimán. En su honor, integrantes se empezaron a llamar lagartos, cuenta el policía, quien detalla que los miembros de la banda se tatúan las piernas con lagartos, cocodrilos y caimanes.

Además, explica que en las cárceles se empezó a ver en las paredes logotipos del planeta, que era la marca de Metralla y las siglas GR4, del Gorras.

El agente contó que una vez que allanaron la vivienda de Geovanny Mantilla encontraron estanterías de paredes completas con gorras y zapatos deportivos. “Ellos (Los Lagartos) han hecho muchísima plata con la drogas”, comentó el uniformado. (I)