En Ecuador se conmemoró ayer de una forma distinta el Día del Trabajo: plantones con pocas personas manteniendo distancia, con mascarillas, guantes, ollas y hasta con trajes desechables, para evitar el contagio del coronavirus. Hubo manifestaciones en Quito y en Guayaquil.

En la capital, con cantos y pancartas se exigieron acciones a las autoridades nacionales y seccionales para evitar que más trabajos se pierdan.

El presidente Lenín Moreno saludó en cadena nacional a los trabajadores. Dijo que no solo hay que celebrar su lucha, sino que también debe existir el compromiso para alcanzar un país que cuide y reconozca el derecho de los trabajadores. Habló de lo importante que es que el empleador y trabajador lleguen en estos momentos a acuerdos, “formando un solo equipo para salir adelante”.

A la plaza de Santo Domingo, en el centro histórico de Quito, llegó el coordinador nacional de comerciantes minoristas y autónomos, Carlos Castellanos, a exigir acciones para evitar más despidos.

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Justo ayer se denunciaba la salida de 60 personas que laboraban para la Concentración Deportiva de Pichincha. Eduardo Valdez, representante de los trabajadores, participó de un plantón convocado a última hora en los alrededores del Coliseo Rumiñahui.

Con gritos exigía que la Asamblea, Ministerio del Trabajo y Moreno hagan algo para evitar que en medio de la pandemia se den “malinterpretaciones del numeral 6 del artículo 169 del Código de Trabajo”, que deja sin una fuente de ingreso a personas con 20 y 25 años de trabajo.

Al mediodía, dirigentes del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) de Pichincha daban mensajes con megáfonos colocados en ventanas de sus casas. También se dio un ‘tuitazo’ de dirigentes sociales e indígenas. Y se escucharon en diversos lugares de la capital golpes con ollas.

El dirigente del FUT Mesías Tatamuez participó de ese denominado cacerolazo, que dijo se realizó para llamar la atención del sinnúmero de despidos que se están dando y de la necesidad de que se tomen medidas urgentes.

Panorama en Guayaquil

En Guayaquil la consigna fue “Primero de mayo por comida y medicina para el pueblo, primero la vida”. Uno de los plantones se desarrolló frente al hospital Guayaquil, en el suburbio, con dirigentes, desempleados y trabajadores.

Hilario Beltrán, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en Guayas, rechazó el proyecto de Ley de Apoyo Humanitario. “Esa ley no es de apoyo sino empresarial. El Gobierno quiere poner todo el peso de la crisis en los hombros de los trabajadores”.

Estimó que más de 100 000 personas a nivel nacional se manifestaron desde aceras, ventanas o balcones.
En la avenida Narcisa de Jesús y cerca al Hospital Neumológico Alfredo Valenzuela también hubo plantones.

Freddy de la Torre, presidente de la Federación Democrática de Trabajadores del Guayas, dijo que rechazan “las medidas del Gobierno. Hoy los grandes empresarios y la banca se quieren aprovechar de esta pandemia para volver a la flexibilización laboral”. (I)